Y no es el título de ninguna jota aragonesa, que es justo el tonillo que me ha salido al poner el título a esta última entrada. No, es justamente eso, una despedida en toda regla.
No puedo pretender mantener abierto el chiringuito si no entro ni a quitarle las telarañas de las esquinas, si apenas tengo ganas de escribir nada. Pero no os preocupeis, no me pasa nada en absoluto, es simplemente dejadez y que prefiero dedicarme a otras cosas.
Todo tiene sus épocas con sus altos y sus bajos, y a este blog le ha tocado ya el momento bajo. No quiero irme sin antes daros las gracias a los que habeis ido pasando por aquí a comentar alguna vez. He intentado hacer yo lo propio en vuestros blogs, en señal de agradecimiento. Espero no olvidarme de vez en cuando de seguir pasando por vuestros hogares para ir dejando mi pequeñito rastro.
Y por supuesto, no quiero irme sin desearos a todos y todas unas felices fiestas (sí, otra vez toca) y deciros que seáis todo lo felices que podáis y la vida os lo permita.
¡¡¡¡Un beso grande!!!!
Rrrrr, Rrrrrr, Rrrrrrr
lunes, 15 de diciembre de 2014
martes, 26 de agosto de 2014
A ver cómo me lo calzo
Cierto es que algunos de los movimientos ridículos de la chica del vídeo los hemos hecho alguna vez para intentar calzarnos unos pantalones que no nos entran por muy estupendas que creamos estar, pero con esta muchacha es que me meaba. Supongo que está dando la vuelta por el mundo. Y no es para menos
martes, 19 de agosto de 2014
¡¡VIVE!!
La vida sigue. Y los vivos con ella, capeándola, viendo sus cosas buenas y también las que tiene malas, que generalmente se nos hacen más numerosas que las primeras.
Y los que se nos van ya no sabrán nada de ella. Vivieron su parte, la que les tocaba, para ir dando paso a los que nacen y se van a ver obligados a conocer sus dos caras. A ellos tampoco les va a ser indiferente.
La vida nos da y nos quita, nos pone la miel en los labios y en cuanto nos descuidamos un poco nos abandona a nuestra suerte. La amamos y la tememos, le damos gracias y la odiamos al poco. Es nuestra dueña y a ella nos debemos. Y ella hace y deshace a su antojo, llevándonos y trayéndonos por donde quiere. Y es tan buena y tan ingrata a la vez...
Y los que se nos van ya no sabrán nada de ella. Vivieron su parte, la que les tocaba, para ir dando paso a los que nacen y se van a ver obligados a conocer sus dos caras. A ellos tampoco les va a ser indiferente.
La vida nos da y nos quita, nos pone la miel en los labios y en cuanto nos descuidamos un poco nos abandona a nuestra suerte. La amamos y la tememos, le damos gracias y la odiamos al poco. Es nuestra dueña y a ella nos debemos. Y ella hace y deshace a su antojo, llevándonos y trayéndonos por donde quiere. Y es tan buena y tan ingrata a la vez...
miércoles, 23 de julio de 2014
Cuando las barbas del vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar
Un refrán estupendo que he querido utilizar aquí para que no os pase lo que a mí.
Por mi cumpleaños me regalaron un móvil nuevo, de estos ya supersónicos, con una pantalla bien grande, con una definición en las fotos muy maja, con cantidad de cositas que el viejo no tenía, que no es que yo las vaya a utilizar mucho, pero sí que vienen bien.
Yo no lo pedí, de hecho no pedí nada, como casi siempre, porque nunca creo que me haga falta nada. Y por no pedir decidieron comprármelo porque el otro, que fue regalo de la compañía en la que llevamos unos dos años, fallaba más que una escopeta de feria (por algo era regalado).
Llevaba yo con mi flamante móvil unas cinco horas cuando se me cayó. Torpe que es una, que a veces le podía comer las manitas un cochino. Y fue al suelo. Y se rompió la pantalla táctil por una esquina y le llegan las rajitas hasta el centro más o menos.
Afortunadamente no me corto al deslizar los dedos, pero hay que ir con cuidado porque el cristal tiene su peligro.
¿Y dónde está la madre del cordero? -diréis.
Pues en que no lo cogieron con seguro, así que ahora si lo quiero apañar me lo pago. Y la broma no es pequeña. Sale por unos 90 euros. Esto lo sé a base de hacer mis investigaciones de Sherlock Holmes y de dar no pocos tumbos por la red internáutica, por la red telefónica y por la red viaria, que también he ido a dos sitios por aquello de intentarlo "in situ".
Y es que donde en algunos aparatos la pantalla táctil está separada de la real, de la pantalla que hay debajo, en el mío no es así y es una sola pieza. Y si en los primeros el arreglo son unos 35 ó 40 euros, en el mío concreto se pone en 90. Y por ahí no paso.
Tiraré millas mientras él quiera y no se averíe más con el famoso plástico protector de pantalla y por lo menos mis dedos no sufrirán si el cristal se sigue astillando o si casca más porque sí.
No se os ocurra comprar un móvil sin cogeros el seguro, más cuando los teléfonos de ahora los van sacando cada vez con lo táctil más delicadito para que, a la mínima, casque, tengamos que llevarlo a arreglar y nos dejemos allí los cuartos, que si te descuidas, casi te sale lo mismo apañarlo que comprarte uno nuevo (si con suerte no lo rompes el mismo día y se termina produciendo un bucle, jejeje. Aunque probablemente si no eres yo no te pase).
*Aún echo en falta al cochino que no me comió las manos
Por mi cumpleaños me regalaron un móvil nuevo, de estos ya supersónicos, con una pantalla bien grande, con una definición en las fotos muy maja, con cantidad de cositas que el viejo no tenía, que no es que yo las vaya a utilizar mucho, pero sí que vienen bien.
Yo no lo pedí, de hecho no pedí nada, como casi siempre, porque nunca creo que me haga falta nada. Y por no pedir decidieron comprármelo porque el otro, que fue regalo de la compañía en la que llevamos unos dos años, fallaba más que una escopeta de feria (por algo era regalado).
Llevaba yo con mi flamante móvil unas cinco horas cuando se me cayó. Torpe que es una, que a veces le podía comer las manitas un cochino. Y fue al suelo. Y se rompió la pantalla táctil por una esquina y le llegan las rajitas hasta el centro más o menos.
Afortunadamente no me corto al deslizar los dedos, pero hay que ir con cuidado porque el cristal tiene su peligro.
¿Y dónde está la madre del cordero? -diréis.
Pues en que no lo cogieron con seguro, así que ahora si lo quiero apañar me lo pago. Y la broma no es pequeña. Sale por unos 90 euros. Esto lo sé a base de hacer mis investigaciones de Sherlock Holmes y de dar no pocos tumbos por la red internáutica, por la red telefónica y por la red viaria, que también he ido a dos sitios por aquello de intentarlo "in situ".
Y es que donde en algunos aparatos la pantalla táctil está separada de la real, de la pantalla que hay debajo, en el mío no es así y es una sola pieza. Y si en los primeros el arreglo son unos 35 ó 40 euros, en el mío concreto se pone en 90. Y por ahí no paso.
Tiraré millas mientras él quiera y no se averíe más con el famoso plástico protector de pantalla y por lo menos mis dedos no sufrirán si el cristal se sigue astillando o si casca más porque sí.
No se os ocurra comprar un móvil sin cogeros el seguro, más cuando los teléfonos de ahora los van sacando cada vez con lo táctil más delicadito para que, a la mínima, casque, tengamos que llevarlo a arreglar y nos dejemos allí los cuartos, que si te descuidas, casi te sale lo mismo apañarlo que comprarte uno nuevo (si con suerte no lo rompes el mismo día y se termina produciendo un bucle, jejeje. Aunque probablemente si no eres yo no te pase).
*Aún echo en falta al cochino que no me comió las manos
martes, 22 de julio de 2014
SACOS LLENOS DE AGUJEROS PARA GUARDAR LA ALEGRÍA
LETRA DE "ABRAZADO A LA TRISTEZA"
He salido a la calle abrazado a la tristeza,
vi lo que no mira nadie
y me dio verguenza y pena;
los llantos desconsolados
que estrangulan las gargantas,
dos ancianos encorvados... parece que la tierra los llama
La justicia está arrestada por orden de la avaricia,
el dinero que te salva
es el mismo que asesina.
No me des más esperanzas,
sé que todo son mentiras,
sacos llenos de agujeros para guardar la alegría.
Me da pena que se admire
el valor en la batalla,
menos mal que con los rifles
no se matan las palabras;
menos mal que con los rifles no se matan las palabras.
Creo que así estamos todos, abrazados a la tristeza. Vivimos momentos de rabia, de dolor, de desencanto, la gente pasa angustia, está desmotivada, desconsolada, tiene hambre, nos matamos unos a otros por diferencias de religión, de color, de pensamiento, estamos matando el mundo, las diferencias entre ricos y pobres se atenúan más, las injusticias están del todo instauradas y en muchos casos permitidas. Pero no pasa nada. Nunca pasará nada.
lunes, 21 de julio de 2014
Zapatero a tus zapatos (Parte II)
Volví. No me quedaba otra que volver porque mis sandalias seguían en el zapatero y no quería yo que se las pusiera nadie más, así que el sábado me presenté allí y sólo tenía a una mujer delante. Tardé lo mío porque hay un servicio de arreglo de calzado al instante y aquella buena señora llevó tres pares.
Yo observaba a aquel zapatero y no daba crédito: no abría la boca y estaba embebido en su tarea. Estaba serio, demasiado serio. Y sólo habló para decirle a la mujer que ya estaban sus zapatos arreglados y el coste de los mismos. La mujer pagó y se fue feliz con sus tres pares de zapatos apañaditos del todo.
Y llegó mi turno:
Buenos días, vengo a por esass sandalias rojas que están en aquel mueblecito de enfrente.
Ay, lo que me he acordado de tí, que te ibas a ir el miércoles pasado de vacaciones... De tí y de dos personas más que os íbais y yo sin poderos arreglar el calzado. Perdona, que ya me está dando (tocándose la zona lumbar).
¿Qué le está dando, por dios? ¿Un lumbago?
No es lumbado, es la espalda, estoy muy mal de la espalda. Si hasta tuve que cerrar hace quince días.
Y menos, hace menos también cerró. Que yo sepa dos días: un viernes y el miércoles pasado. Pero no se preocupe, lo primero es la salud.
No puedo más, es que me va a matar el dolor.
Y debía ser cierto; aquel hombre tenía la cara descompuesta. Por el dolor era por lo que apenas hablaba. Entonces, más que rabia por lo que me había parecido a mí un cachondeo con las sandalias, que iba yo dispuesta a montarle el pollo, me dio penita.
Así que cogí mis sandalias, le pagué lo que me pidió (que fue bien poco, la verdad) y salí de allí diciéndole que esperaba que mejorara, pensando que no volvería, pero sintiéndome mal por haber pensado lo que no era. Yo también me equivoco y juzgo a veces prematuramente.
Hoy llevo las sandalias rojas puestas. No han quedado perfectas, pero sí están mejor que cuando las llevé a arreglar. Y tienen su historia, su larga historia.
Yo observaba a aquel zapatero y no daba crédito: no abría la boca y estaba embebido en su tarea. Estaba serio, demasiado serio. Y sólo habló para decirle a la mujer que ya estaban sus zapatos arreglados y el coste de los mismos. La mujer pagó y se fue feliz con sus tres pares de zapatos apañaditos del todo.
Y llegó mi turno:
Buenos días, vengo a por esass sandalias rojas que están en aquel mueblecito de enfrente.
Ay, lo que me he acordado de tí, que te ibas a ir el miércoles pasado de vacaciones... De tí y de dos personas más que os íbais y yo sin poderos arreglar el calzado. Perdona, que ya me está dando (tocándose la zona lumbar).
¿Qué le está dando, por dios? ¿Un lumbago?
No es lumbado, es la espalda, estoy muy mal de la espalda. Si hasta tuve que cerrar hace quince días.
Y menos, hace menos también cerró. Que yo sepa dos días: un viernes y el miércoles pasado. Pero no se preocupe, lo primero es la salud.
No puedo más, es que me va a matar el dolor.
Y debía ser cierto; aquel hombre tenía la cara descompuesta. Por el dolor era por lo que apenas hablaba. Entonces, más que rabia por lo que me había parecido a mí un cachondeo con las sandalias, que iba yo dispuesta a montarle el pollo, me dio penita.
Así que cogí mis sandalias, le pagué lo que me pidió (que fue bien poco, la verdad) y salí de allí diciéndole que esperaba que mejorara, pensando que no volvería, pero sintiéndome mal por haber pensado lo que no era. Yo también me equivoco y juzgo a veces prematuramente.
Hoy llevo las sandalias rojas puestas. No han quedado perfectas, pero sí están mejor que cuando las llevé a arreglar. Y tienen su historia, su larga historia.
viernes, 18 de julio de 2014
Zapatero, a tus zapatos
Desde que estamos inmersos en esta crisis siempre pensé que
el oficio del zapatero estaba en declive. De hecho, lo sigo pensando, aunque ya
después de lo que me ha pasado con uno del pueblo donde resido, no sé muy bien
qué pensar. Bueno, creo que sí lo sé. Sacad vuestras conclusiones, que
probablemente serán idénticas a las mías. Os cuento:
Semana pasada,
martes 15 de julio, 18.30 horas
Todavía estoy de vacaciones y tengo un par de sandalias
buenas que me han empezado a hacer daño en la planta porque se les ha despegado
algo del interior. ¿Qué hago? ¿Espero al lunes que ya trabajo y las llevo al
zapatero que conozco o las llevo al de aquí? Bueno, mejor al de aquí y así
estarán antes. Cojo caminito del zapatero en cuestión y le doy mis sandalias. El
hombre las mira, las remira, me empieza
a contar su vida en fascículos coleccionables (no estoy exagerando ni un
poquito), me dice que tiene mucho trabajo, que es que además las tiene que
descoser, pero que bueno, que aunque va a tardar un poco, pues tiene trabajo
para dar y tomar, que hay días que le da la una de la madrugada y que hay
clientes esperando tres meses, que me las apaña, pero que tardará unos días,
que me llama en cuanto las tenga.
Semana pasada, viernes
18 de julio, 10.30 horas
Como sigo de vacaciones y me gusta darme un paseo con la
fresca, decido que a la que subo hacia el pueblo, paso por el zapatero y le
pregunto para cuándo, más o menos, cree que tendrá arregladas mis sandalias.
Mi gozo en un pozo: cerrado.
Presente semana, martes
22 de julio, 11.30 horas
Mi hija tiene que ir a la óptica a hacerse unas gafas
nuevas, pues se le han partido las suyas. Como el camino es el mismo, le digo
si no le importa pasar por el zapatero a preguntar.
Empieza el ir y venir de whatssap entre mi hija y yo:
Mamá, de qué color son. Rojas. Es que tiene una de zapatos
amontonados que pa qué. Dile, por favor, que si va a tardar mucho más, que te
las dé y las llevo al otro zapatero. A ver si me deja, porque lleva media hora
con la señora que entró antes que yo, que la mujer le ha dicho que qué pasa con
sus zapatos, que si aún no los tiene y le ha dicho que espere un poquito que se
los hace en el momento. La madre que le trajo, a ver si hace lo mismo con mis
sandalias. Este tío no deja de hablar y no termina con la mujer, aunque ya
parece que van cortando el rollo. Por
fin, ya ha cogido tus sandalias. Dice que no te ha podido llamar porque
no se ha podido poner aún con ellas con el lío que tiene. Bendito sea, hija,
porque ahora tener trabajo es muy difícil. Que me dice que puedes venir hoy a
por ellas, pero a las nueve de la noche, que las tiene seguro. A ver si voy a
ir y no las va a tener, que yo creo que este hombre es un poco rarito. Nada, le
he vuelto a decir lo de las nueve y dice que sí. Vale, pues dile que a la noche
subo a por ellas.
Presente semana, martes
22 de julio, 21.00 horas
Antes de entrar en la tienda del zapatero, veo que hay cinco
personas lo menos antes que yo. Hago mi correspondiente espera porque ese
hombre no para de hablar y hablar con quien se le ponga por delante. Yo pienso
que no le da tiempo ni a respirar por lo deprisa que habla y por la de cosas
que dice.
Me toca, al fin. Vengo a por unas sandalias rojas. Esta
mañana estuvo aquí mi hija y le dijo usted que viniera a las nueve. Y aquí
estoy.
Sandalias rojas…. ¿Estas?
Sí, justo, esas son.
Pues…. Verás…. Es que la izquierda me ha quedado de
maravilla, pero la derecha no tanto y claro, no te las vas a llevar mal, así
que la he desarmado entera y ya tendrás que venir mañana a por ellas, aunque
claro, te vas de vacaciones y te las querrás llevar. En cuanto estén TE LAS LLEVO YO
A CASA.
No doy crédito y me quedo alucinada. Me hace venir a por
ellas porque van a estar con seguridad y no están; y como ese hombre se ha
sacado de la manga que me voy al día siguiente de vacaciones me las quiere
llevar él a mi casa… Surrealista.
Deja, no te preocupes, mañana vengo a por ellas porque no me
voy de vacaciones aunque quisiera tenerlas ya si fuera posible.
Claro, mujer, mañana ven por la mañana.
Por la mañana no puedo venir porque estoy trabajando, pero
por la tarde sí. ¿A qué hora vengo?
A partir de las cinco que abro cuando quieras.
Estupendo, vengo por la tarde.
Presente semana, miércoles
23 de julio, 19.00 horas
Vuelvo al zapatero. ¿Qué me encuentro? Cerrado.
Menos mal que abría a las cinco.
CONCLUSIÓN: Ya me ha visto el pelo ese señor. Cojo mis
sandalias (si es que consigo que algún día me las tenga arregladas o que tenga
la tienda abierta) y corro.
Etiquetas:
cosas mías y solo mías,
pa mear y no echar gota,
verídico
lunes, 7 de julio de 2014
Tómate un respiro
Y vete de vacaciones, me dije. Y eso hice también, fiel a mis principios.
Y en eso sigo durante esta semanita; el lunes ya será otro cantar y a mí me cantará el gallo del despertador a las 6.30 avisándome de que ya está bien de cachondeo y que toca dar el mismo que canta, el gallo, claro, lo habéis adivinado.
Primero estuve cinco días con una buena amiga y compañera con la que comparto, desde hace tres años, apartamento en verano, aunque es suyo y no mío. Y estamos de lo más relajaditas haciendo lo que nos viene en gana, levantándonos bien prontito para que el día tenga todo el provecho que tiene que tener un día si no quieres que te pase inadvertido: comiendo sano, paseando por la playa y sobre todo, echando buenas partidas de cartas mientras escuchamos música.
Y luego, ya de vuelta, con mi señor marido, que es el que más me ha querido, otros cuatro días fuera del infernal Madrid. Fuimos a una bella ciudad y todo fue sobre ruedas, aunque debo decir que precisamente el día antes de volver, cuando íbamos a coger el coche para acercarnos a la playa, no vimos las ruedas. No vimos las ruedas ni la chapa ni el capó ni la matrícula ni el color gris del coche, porque el coche había desaparecido por arte de magia. Pero es que hasta la calle había cambiado: donde durante tres días las líneas de aparcamiento fueron blancas aquel día se habían tornado amarillas y donde no había nada de nada, surgieron del suelo dos placas verticales bien gordas con un prohibido aparcar por carga y descargas. Y entonces vas y te cagas en todo lo que se mueve y te piras al hotel con una mala baba que ni el caracol más cabreao tiene por aquello de que nos faciliten el teléfono y la dirección de la policía local. Y sí, llamamos a los municipales y nos confirmaron lo que creíamos: no fue fruto de la naturaleza y una de sus ocurrencias; fue todo debido a órdenes de algún que otro subnormal que con tal de recaudar te planta un pintadito, te coloca dos placas como dos soles espléndidos y te jode lo poco que te queda de vacaciones allí donde estés.
Hechas las comprobaciones de que el coche con sus ruedas, su chapa, su capó, su matrícula y su color gris estaba en el depósito municipal, dirigimos nuestros pasos (más bien fueron los de un taxista y su vehículo con la correspondiente factura) hacia la sede de los municipales; allí, después de una hora y pico, y habiendo comprobado ellos que, efectivamente, nuestro coche estaba en depósito junto con otros dos desgraciados también por la misma y descarada ocurrencia sin haberlo comido ni bebido, pudimos rescatarle e irnos a la playa, aunque ya las ganas no eran las mismas.
Todo ésto lo cuento para que, si váis a alguna ciudad que no sea la vuestra, si aparcáis en zona libre donde no hay problema alguno, no dejéis de echar un vistazo a diario, no sea que los fenómenos poltergeist vuelvan a surgir y la caguemos.
¡¡¡Que os vaya bonito!!!
Y en eso sigo durante esta semanita; el lunes ya será otro cantar y a mí me cantará el gallo del despertador a las 6.30 avisándome de que ya está bien de cachondeo y que toca dar el mismo que canta, el gallo, claro, lo habéis adivinado.
Primero estuve cinco días con una buena amiga y compañera con la que comparto, desde hace tres años, apartamento en verano, aunque es suyo y no mío. Y estamos de lo más relajaditas haciendo lo que nos viene en gana, levantándonos bien prontito para que el día tenga todo el provecho que tiene que tener un día si no quieres que te pase inadvertido: comiendo sano, paseando por la playa y sobre todo, echando buenas partidas de cartas mientras escuchamos música.
Y luego, ya de vuelta, con mi señor marido, que es el que más me ha querido, otros cuatro días fuera del infernal Madrid. Fuimos a una bella ciudad y todo fue sobre ruedas, aunque debo decir que precisamente el día antes de volver, cuando íbamos a coger el coche para acercarnos a la playa, no vimos las ruedas. No vimos las ruedas ni la chapa ni el capó ni la matrícula ni el color gris del coche, porque el coche había desaparecido por arte de magia. Pero es que hasta la calle había cambiado: donde durante tres días las líneas de aparcamiento fueron blancas aquel día se habían tornado amarillas y donde no había nada de nada, surgieron del suelo dos placas verticales bien gordas con un prohibido aparcar por carga y descargas. Y entonces vas y te cagas en todo lo que se mueve y te piras al hotel con una mala baba que ni el caracol más cabreao tiene por aquello de que nos faciliten el teléfono y la dirección de la policía local. Y sí, llamamos a los municipales y nos confirmaron lo que creíamos: no fue fruto de la naturaleza y una de sus ocurrencias; fue todo debido a órdenes de algún que otro subnormal que con tal de recaudar te planta un pintadito, te coloca dos placas como dos soles espléndidos y te jode lo poco que te queda de vacaciones allí donde estés.
Hechas las comprobaciones de que el coche con sus ruedas, su chapa, su capó, su matrícula y su color gris estaba en el depósito municipal, dirigimos nuestros pasos (más bien fueron los de un taxista y su vehículo con la correspondiente factura) hacia la sede de los municipales; allí, después de una hora y pico, y habiendo comprobado ellos que, efectivamente, nuestro coche estaba en depósito junto con otros dos desgraciados también por la misma y descarada ocurrencia sin haberlo comido ni bebido, pudimos rescatarle e irnos a la playa, aunque ya las ganas no eran las mismas.
Todo ésto lo cuento para que, si váis a alguna ciudad que no sea la vuestra, si aparcáis en zona libre donde no hay problema alguno, no dejéis de echar un vistazo a diario, no sea que los fenómenos poltergeist vuelvan a surgir y la caguemos.
¡¡¡Que os vaya bonito!!!
jueves, 22 de mayo de 2014
viernes, 16 de mayo de 2014
jueves, 8 de mayo de 2014
De nuevo dando guerra
Operada y prácticamente recuperada. Así estoy ya. Y con el dedo nuevamente en activo.
Han sido dos semanas de baja en las que me he aprovechado (o más bien no me han dejado hacer nada, jejeje) de la pequeña invalidez y lo cierto es que no me ha venido nada mal el descanso, salvo porque al principio no hacía prácticamente nada por aquello del miedo a hacerme daño en la mano. Pero una vez me quitaron el vendaje primero y sólo llevaba un apósito en la zona de la herida, se terminó la vaguería y la dejadez. Hay que estar activo para no ponerse uno como un tonel y para recuperar la normalidad.
Lo que sí he hecho desde el primer día ha sido salir a caminar. Todas las mañanitas subía la cuesta arriba que hay en este pueblo y cuando no era a comprar pan era a por fresas y si no a por manzanas, cuando no tenía que subir más arriba a por mi parte de confirmación o a que me viera mi médica del centro de salud. En fin, dos semanas en las que he caminado, si no mucho, sí más que cuando estaba trabajando. Y mañana probablemente será mi último día de baja y el lunes ya iré a currar, que sé que me están echando de menos las compis (eso dicen ellas, jejeje).
Así que todo vuelve a la normalidad. Incluso yo, que muy normal no soy
Han sido dos semanas de baja en las que me he aprovechado (o más bien no me han dejado hacer nada, jejeje) de la pequeña invalidez y lo cierto es que no me ha venido nada mal el descanso, salvo porque al principio no hacía prácticamente nada por aquello del miedo a hacerme daño en la mano. Pero una vez me quitaron el vendaje primero y sólo llevaba un apósito en la zona de la herida, se terminó la vaguería y la dejadez. Hay que estar activo para no ponerse uno como un tonel y para recuperar la normalidad.
Lo que sí he hecho desde el primer día ha sido salir a caminar. Todas las mañanitas subía la cuesta arriba que hay en este pueblo y cuando no era a comprar pan era a por fresas y si no a por manzanas, cuando no tenía que subir más arriba a por mi parte de confirmación o a que me viera mi médica del centro de salud. En fin, dos semanas en las que he caminado, si no mucho, sí más que cuando estaba trabajando. Y mañana probablemente será mi último día de baja y el lunes ya iré a currar, que sé que me están echando de menos las compis (eso dicen ellas, jejeje).
Así que todo vuelve a la normalidad. Incluso yo, que muy normal no soy
martes, 22 de abril de 2014
El voluntariado
Nos hemos vuelto Hostess. Muy anglosajona la palabra, pensaréis.
Y lo es, of course. Significa “anfitrión”. Y os voy a contar de qué va esto:
El verano pasado mis hijas se fueron de voluntarias a
Irlanda a dos granjas a ayudar con los trabajos de ambas. A cambio les daban
sustento alimentario y camas para poder dormir y de paso chapurreaban algo más el inglés, que era lo principal. Y este año la cosa es justo al contrario.
En lugar de marcharse ellas, vendrá, precisamente hoy, una chica australiana
por aquello de enseñarles algo más del idioma y tendremos que acogerla nosotros de gratis
durante cerca de dos semanas. Y el 30 de mayo nos llegará otra muchacha, en
este caso, inglesa, con la que haremos lo mismo.
Me resulta curioso el tema este de los voluntariados, pues
aparte de ser beneficioso por aquello de vivir una nueva experiencia, le sirve
a uno para hacer turismo y conocer países y gentes totalmente distintas a las
que estamos acostumbrados.
No sé cómo nos saldrá la cosa, pero yo estoy temblando, pues
el inglés lo tengo, más que olvidado, escondido en un baúl. Y que yo sepa, la
australiana -la que hoy hará su aparición por Barajas, o mejor dicho y por la nada menospreciable
cantidad de medio milloncete de euros, aeropuerto Adolfo Suárez- sabe ná y
menos de español y nosotros ná y menos de inglés, así que me veo jugando al
pictionary para entendernos con ella.
Y claro, hay que sorprender a la muchacha haciéndole platos
gastronómicos españoles y olé, con lo cual, planning (de nuevo muy anglosajón)
de comidas al canto para las casi dos semanitas que andará por aquí. Y habrá
que llevarla a que conozca algo de los Madriles, que en el pueblo donde vivimos
no hay más que cuestas arriba y cuestas abajo amén de alguna iglesia más fea
que “el copón”. Días enfollonaos, me temo. Pero… ¿Y lo bien que vamos a
aprender a dibujar?
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lunes, 21 de abril de 2014
Raro se me hacía
Pues eso. Que ya decía yo que era un poquitico raro que las cosas mías fueran bien.
Ya ni me acuerdo de si por aquí os puse en algún momento que servidora tenía el dedo pulgar de la mano derecha un poco "escacharrao" de unos meses a esta parte.
Fui al traumatólogo y me pusieron una infiltración que me dolió horrores y que durante los primeros diez días poco hacía por mejorar a mi pobre dedo. Mi doctora de familia me dijo para calmarme que es que ahora las infiltraciones son "en depósito". Y debió de ser así, pues pasados esos diez días aproximadamente ya podía doblar el dedo y dejaba de hacerme el resorte (parecía que tenía dentro un muelle por los saltitos que pegaba el pobretín) y de dolerme.
La traumatóloga me dijo que tenía que verme en mes y medio o dos meses como mucho. Y estas cosas que pasan... justo dos días antes de la cita traumatológica mi dedo empezó de nuevo a hacer el resorte al doblarlo. Así que ¿Qué me dijeron? Que había que operarlo. Y allá que voy nuevamente al quirófano, aunque esta vez es con anestesia local y la cosa será ná y menos. Que le estoy cogiendo yo gustillo a las operaciones, pues en un año ya van a ser dos las intervenciones.
¿Y para qué os cuento yo todo ésto? Pues para que sepáis que no estaré por aquí en un tiempito (corto, espero) pues mi dedo tiene que estar estupendísimo para volver a darle a la santa tecla, aunque más que nada es porque no puedo estarme callada. Pero prometo volver en cuantitico pueda.
Por si alguno tenéis interés por la enfermedad de mi dedo, aquí os dejo una pequeña explicación. Parece ser que es bastante común:
La tenosinovitis estenosante, comúnmente conocida como “dedo en resorte o en gatillo”, afecta las poleas y tendones de la mano que flexionan los dedos. Los tendones trabajan como largas cuerdas que conectan los músculos del antebrazo con los huesos de los dedos y del pulgar. En los dedos, las poleas son una serie de anillos que forman un túnel a través del cual se desliza el tendón, en forma similar a las guías de una caña de pescar, a través de las cuales debe pasar la línea (o el tendón). Estas poleas mantienen el tendón bien cerca del hueso. Tanto los tendones como el túnel tienen un revestimiento que permite el fácil deslizamiento del tendón a través de las poleas.
El dedo/pulgar en resorte se presenta cuando la polea en la base del dedo se hincha demasiado y constriñe el tendón, que por ello no puede moverse libremente dentro de la polea. A veces en el tendón se forma un nódulo (nudo), o una hinchazón de su recubrimiento. Debido al aumento de la resistencia al deslizamiento del tendón a través de la polea, se puede sentir dolor, un chasquido o un atascamiento del dedo o el pulgar. Cuando el tendón se atasca, se produce mayor inflamación e hinchazón. Esto origina un círculo vicioso de atascamiento, inflamación e hinchazón. En ocasiones el dedo queda trabado, y es difícil enderezarlo o flexionarlo.
¡Que os vaya bonito!
Ya ni me acuerdo de si por aquí os puse en algún momento que servidora tenía el dedo pulgar de la mano derecha un poco "escacharrao" de unos meses a esta parte.
Fui al traumatólogo y me pusieron una infiltración que me dolió horrores y que durante los primeros diez días poco hacía por mejorar a mi pobre dedo. Mi doctora de familia me dijo para calmarme que es que ahora las infiltraciones son "en depósito". Y debió de ser así, pues pasados esos diez días aproximadamente ya podía doblar el dedo y dejaba de hacerme el resorte (parecía que tenía dentro un muelle por los saltitos que pegaba el pobretín) y de dolerme.
La traumatóloga me dijo que tenía que verme en mes y medio o dos meses como mucho. Y estas cosas que pasan... justo dos días antes de la cita traumatológica mi dedo empezó de nuevo a hacer el resorte al doblarlo. Así que ¿Qué me dijeron? Que había que operarlo. Y allá que voy nuevamente al quirófano, aunque esta vez es con anestesia local y la cosa será ná y menos. Que le estoy cogiendo yo gustillo a las operaciones, pues en un año ya van a ser dos las intervenciones.
¿Y para qué os cuento yo todo ésto? Pues para que sepáis que no estaré por aquí en un tiempito (corto, espero) pues mi dedo tiene que estar estupendísimo para volver a darle a la santa tecla, aunque más que nada es porque no puedo estarme callada. Pero prometo volver en cuantitico pueda.
Por si alguno tenéis interés por la enfermedad de mi dedo, aquí os dejo una pequeña explicación. Parece ser que es bastante común:
La tenosinovitis estenosante, comúnmente conocida como “dedo en resorte o en gatillo”, afecta las poleas y tendones de la mano que flexionan los dedos. Los tendones trabajan como largas cuerdas que conectan los músculos del antebrazo con los huesos de los dedos y del pulgar. En los dedos, las poleas son una serie de anillos que forman un túnel a través del cual se desliza el tendón, en forma similar a las guías de una caña de pescar, a través de las cuales debe pasar la línea (o el tendón). Estas poleas mantienen el tendón bien cerca del hueso. Tanto los tendones como el túnel tienen un revestimiento que permite el fácil deslizamiento del tendón a través de las poleas.
El dedo/pulgar en resorte se presenta cuando la polea en la base del dedo se hincha demasiado y constriñe el tendón, que por ello no puede moverse libremente dentro de la polea. A veces en el tendón se forma un nódulo (nudo), o una hinchazón de su recubrimiento. Debido al aumento de la resistencia al deslizamiento del tendón a través de la polea, se puede sentir dolor, un chasquido o un atascamiento del dedo o el pulgar. Cuando el tendón se atasca, se produce mayor inflamación e hinchazón. Esto origina un círculo vicioso de atascamiento, inflamación e hinchazón. En ocasiones el dedo queda trabado, y es difícil enderezarlo o flexionarlo.
¡Que os vaya bonito!
martes, 8 de abril de 2014
La Ratonera - AMARAL (Cuando la tortilla da la vuelta)
El vídeo es un recorrido de los problemas contra los que debería luchar la clase
política. Aparecen imágenes de algunos de los políticos españoles e
internacionales en las que parecen sufrir las enfermedades y problemas sociales
que afectan a millones de personas en el mundo. La pobreza extrema, el
dengue, los desahucios, el racismo... son algunas de las lacras que soportan
Manuel Chaves, Merkel u Obama. Aunque el montaje concluye: "Cualquier
parecido a la realidad es pura coincidencia".
"No sé cómo duermes por las noches, estúpido farsante, si mientes más que hablas", comienza este tema, que es el primero extraído del que será su nuevo disco de estudio, previsto para septiembre, y que ha sido presentado a través de su web oficial, donde explican cómo gestaron la idea materializada por el montador e ilustrador Alberto González Vázquez.
"No sé cómo duermes por las noches, estúpido farsante, si mientes más que hablas", comienza este tema, que es el primero extraído del que será su nuevo disco de estudio, previsto para septiembre, y que ha sido presentado a través de su web oficial, donde explican cómo gestaron la idea materializada por el montador e ilustrador Alberto González Vázquez.
"Alberto nos propuso realizar un vídeo que
mostrase, en clave de humor y sátira, a la clase dirigente como
víctimas de toda una serie de problemas que en realidad no les afectan
en absoluto. Precisamente los mismos problemas que ellos deberían ayudar a
resolver", cuenta su comunicado oficial.
Los políticos aparecen así
como indigentes, inmigrantes ilegales, drogadictos, víctimas de la
violencia doméstica o manifestantes retenidos por las fuerzas de
seguridad del Estado, en un videoclip en el que se intercalan mensajes
que, metafóricamente, aluden a los males que la crisis económica ha
revitalizado.
Entre las forzadas estadísticas, se puede leer
que "el 78% de los políticos son analfabetos" o "un 38% de los políticos duerme
en la calle (...) y un 58% no puede abandonar el hogar paterno". "Cualquier
parecido con la realidad es pura coincidencia", denuncia finalmente el
videoclip, que concluye con una imagen del presidente del Gobierno, Mariano
Rajoy, en un entorno bucólico e idealista, rodeado de arcoiris y
unicornios.
martes, 25 de marzo de 2014
Nunca es tarde
Nuevamente mi hija pequeña (22 años) ha decidido jugar al fútbol sala. Y se estrenaba el domingo pasado; en principio iba a ir de jugadora, pero finalmente, como la portera andaba medio lesionada y ella, cuando era más chica, era muy buena portera, y no es amor de madre, sino la pura realidad, se ofreció para ponerse en la portería. En principio el entrenador le dijo que no, que la quería jugando, pero como no encontraron portera que echarse a la boca, allá que se colocó mi rubia bajo los palos.
Y como no podía ser de otra manera teníamos que ir el resto de la familia a su primer partido como senior, a animar, a aplaudir y a jalear a ese equipo federado en el que mi hija se estrenaba. Pues que me gustó especialmente volver al mundillo y me sentí orgullosa de ella. No le colaron ni un gol y mi chica y su equipo quedaron imbatidas y ganaron por 8-0. Así que ya me veo yendo a verlas siempre que sea posible, como antaño, porque la cosa me gusta. De momento la siguen dejando de portera pues lo hizo bien y mientras no encuentren a otra chica que se ponga en la portería, allí estará ella defendiendo los palos.
Siempre he pensado que no debió haberlo dejado, pues estoy segura de que habría tenido futuro como portera. Ya sé que el fútbol sala está menos reconocido que su hermano mayor; y si hablamos de este deporte jugado por el sexo femenino, mucho peor. Pero se la ve con ganas. Veremos hasta dónde es capaz de llegar.
Un pañuelito, por favor, que se me cae la baba.
Y como no podía ser de otra manera teníamos que ir el resto de la familia a su primer partido como senior, a animar, a aplaudir y a jalear a ese equipo federado en el que mi hija se estrenaba. Pues que me gustó especialmente volver al mundillo y me sentí orgullosa de ella. No le colaron ni un gol y mi chica y su equipo quedaron imbatidas y ganaron por 8-0. Así que ya me veo yendo a verlas siempre que sea posible, como antaño, porque la cosa me gusta. De momento la siguen dejando de portera pues lo hizo bien y mientras no encuentren a otra chica que se ponga en la portería, allí estará ella defendiendo los palos.
Siempre he pensado que no debió haberlo dejado, pues estoy segura de que habría tenido futuro como portera. Ya sé que el fútbol sala está menos reconocido que su hermano mayor; y si hablamos de este deporte jugado por el sexo femenino, mucho peor. Pero se la ve con ganas. Veremos hasta dónde es capaz de llegar.
Un pañuelito, por favor, que se me cae la baba.
lunes, 17 de marzo de 2014
Organización, please
Lunes. Soy la única persona que está en casa. Me acompañan mis dos gatos: uno duerme plácidamente en el sillón mientras que el otro acaba de hacer su aparición desde el jardín y está bebiendo agua. Yo mientras tanto escribo, sin despistarme mucho por si le da por ir a comerse al que está dormido del todo.
Acabo de estar haciendo fotos a las nuevas creaciones de fimo que estoy haciendo. He pensado que si las cosas van mal dadas puedo ir vendiendo a ná y menos mis trabajos de manualidades o éstos últimos que os comento y que son de arcilla polimérica, fimo más comúnmente en España, una especie de plastilina que se moldea y luego se cuece en el horno de casa, con la que se pueden hacer cosas muy hermosas si se sabe (yo estoy en fase de aprendizaje).
Como soy muy presumida (eso me dice siempre mi señor marido) y todos los días tengo que llevar mis pendientes en las orejas, empecé con este material hace ya casi un añito y tengo muchos que me he ido fabricando yo a base de imaginación y sobre todo tutoriales que abundan por la red. Y pulseras, y colgantes, imanes para la nevera, broches... un sin fin de cosas, la verdad.
Y ahora me ha dado por hacer broches de búhos que son saladísimos. Y es lo que he pensado, que si los dineros empiezan a faltar, me voy a poner a vender esas cositas que hago. No me van a sacar de ningún apuro porque no soy una profesional ni me dedico horas y horas a aprender técnicas, pero oye, el otro día saqué ocho eurillos a lo tonto con los búhos. Sí, no es ná, pero por algo se empieza.
En mi blog de manualidades (http://mismanitasyyo.blogspot.com.es/) imagino que empezaré cuando ya lo tenga más claro a ir subiendo fotos e incluso precios, aunque para eso necesito organizar bien mi tiempo, pues trabajar fuera, dentro, hacer fimo, seguir con mis manualidades de vez en cuando y perfeccionar el blog son muchas cosas si además las juntamos a las clases de pilates y de baile. Aparté las clases de manualidades de momento; no está la cosa para derroches y creo que, aunque no será lo mismo, podré ir haciendo cositas yo sola sin ayuda de nadie. El material lo tengo. Y las ganas tampoco me faltan.
En fin, que quisiera tener muchas más horas de las que tengo, pero sé que no va a poder ser, así que sólo es cuestión de organización y planificación. Y en ello estamos.
Así que ya sabeis, teneis que darme publicidad por si se ponen más feas las cosas
Acabo de estar haciendo fotos a las nuevas creaciones de fimo que estoy haciendo. He pensado que si las cosas van mal dadas puedo ir vendiendo a ná y menos mis trabajos de manualidades o éstos últimos que os comento y que son de arcilla polimérica, fimo más comúnmente en España, una especie de plastilina que se moldea y luego se cuece en el horno de casa, con la que se pueden hacer cosas muy hermosas si se sabe (yo estoy en fase de aprendizaje).
Como soy muy presumida (eso me dice siempre mi señor marido) y todos los días tengo que llevar mis pendientes en las orejas, empecé con este material hace ya casi un añito y tengo muchos que me he ido fabricando yo a base de imaginación y sobre todo tutoriales que abundan por la red. Y pulseras, y colgantes, imanes para la nevera, broches... un sin fin de cosas, la verdad.
Y ahora me ha dado por hacer broches de búhos que son saladísimos. Y es lo que he pensado, que si los dineros empiezan a faltar, me voy a poner a vender esas cositas que hago. No me van a sacar de ningún apuro porque no soy una profesional ni me dedico horas y horas a aprender técnicas, pero oye, el otro día saqué ocho eurillos a lo tonto con los búhos. Sí, no es ná, pero por algo se empieza.
En mi blog de manualidades (http://mismanitasyyo.blogspot.com.es/) imagino que empezaré cuando ya lo tenga más claro a ir subiendo fotos e incluso precios, aunque para eso necesito organizar bien mi tiempo, pues trabajar fuera, dentro, hacer fimo, seguir con mis manualidades de vez en cuando y perfeccionar el blog son muchas cosas si además las juntamos a las clases de pilates y de baile. Aparté las clases de manualidades de momento; no está la cosa para derroches y creo que, aunque no será lo mismo, podré ir haciendo cositas yo sola sin ayuda de nadie. El material lo tengo. Y las ganas tampoco me faltan.
En fin, que quisiera tener muchas más horas de las que tengo, pero sé que no va a poder ser, así que sólo es cuestión de organización y planificación. Y en ello estamos.
Así que ya sabeis, teneis que darme publicidad por si se ponen más feas las cosas
lunes, 10 de marzo de 2014
Parque Regional del Sureste
Ayer tocaba caminar. Y no estaba la cosa muy clara por desavenencias familiares: uno quería tirar para Madrid (mi señor marido). Yo prefería tomar el sol caminando por nuestra zona y aprovecharlo al máximo. Y me salí con la mía, aunque lo de los Madriles queda para dentro de dos fines de semana si el tiempo acompaña. Así que eché mano de un amigo que sabe muy requetebién ir desde el punto del que queríamos partir hasta el que queríamos llegar. Os cuento y os pongo fotos de parte del recorrido, para que veáis que la naturaleza también nos acompaña por aquí. Partiríamos del Paseo de los Olmos, en San Fernando de Henares para llegar a la presa de Mejorada del Campo.
Paseo de los Olmos

Lateral del Paseo de los Olmos
Pues bien, al final prácticamente de este paseo que os he puesto, tenemos que girar a mano derecha en una pequeña rotonda para llegar al camino (larguito) que nos lleva al Puente del Moco.
Un paseo recomendable cien por cien si el tiempo acompaña. No cuesta un chavo, se mueve uno y se desentumece y de paso se ven paisajes, humedales, el recorrer de los ríos Jarama y Henares cargaditos de agua, perros felices por el campo, aves, patos y conejos. Es el Parque Regional del Sureste, aunque la Comunidad de Madrid lo tiene bastante abandonado, para no perder la costumbre.
Paseo de los Olmos

Lateral del Paseo de los Olmos
Pues bien, al final prácticamente de este paseo que os he puesto, tenemos que girar a mano derecha en una pequeña rotonda para llegar al camino (larguito) que nos lleva al Puente del Moco.
Puente del Moco
Cruzado el puente del Moco sobre el río Jarama (tengo que investigar el nombrecito de dónde viene) pasamos a cruzar la M-45 por debajo, con el consabido ruido de los coches que pasan por ella, fijándonos en los graffitis de sus columnas.
Y camina caminando por el sendero de la izquiera llegamos (os pongo llegamos aunque nosotros no lo hicimos por despiste de servidora, aunque la siguiente sí que lo haremos) al viejo puente cercano a la presa de Mejorada, cuyos pilares están rotos como podéis ver en la foto.
Pilar del antiguo puente
Y el punto de llegada: la Presa de Mejorada del Campo
Presa de Mejorada del Campo
Fotos de la zona, extraídas de internet, salvo las dos primeras del Paseo de los Olmos, que sí son mías y la última de todas. Prometo que la próxima vez llevaré la cámara. Ayer no me apetecía cargar con los "archiperres", pues mis lumbares andaban un poquito para Cuenca:
Un paseo recomendable cien por cien si el tiempo acompaña. No cuesta un chavo, se mueve uno y se desentumece y de paso se ven paisajes, humedales, el recorrer de los ríos Jarama y Henares cargaditos de agua, perros felices por el campo, aves, patos y conejos. Es el Parque Regional del Sureste, aunque la Comunidad de Madrid lo tiene bastante abandonado, para no perder la costumbre.
viernes, 7 de marzo de 2014
Los "crujíos"
Este vídeo es el del gato que pulula por todos los móviles y no iba a ser menos el mío. Pero para entender lo que dice necesito pegármelo a la oreja, no porque sea sorda, sino porque mirándole no suelo pillar bien lo que dice. Este mensaje que pongo me gustó especialmente porque, a pesar de la realidad con lo que a cierta edad nos va pasando, tiene un fin gracioso.
Y claro está, a vueltas con lo que dice el gato y lo que todos, en mayor o menor medida, vamos a terminar sufriendo por los añitos que nos siguen cayendo, sepáis que fui a la farmacia otra vez, pues mi tensión decide por libre que está mejor cuanto más arriba ande, y aún cuando hoy la cosa ya se había quedado como debía, he terminado comprando un tensiómetro. Y ya que me ponía, uno de brazo, blanquito y azul, mono de la muerte, que me va a ir contando sus cuitas cada vez que nos pongamos de acuerdo. Y espero que me las cuente bonitas, jejeje.
Porque sí, porque ya me crujen algunos huesecicos, porque mi estado hormonal ya no es el que era y el colesterol también empieza a apretar un poquejo, porque a veces para dar un paso una pierna tiene que pedir permiso a la otra, porque un dedo de la mano también decidió sin encomendarse a nadie que quería quedarse tieso, aunque no es el dedo corazón ni le sale tan bien como a él, pero le reconcome la envidia, porque las lumbares tienen vida propia y a veces deciden estirarse con el consabido meneo en mi espalda, porque la tensión de mis ojazos, por fortuna (o más bien por las gotas que les planto toditas las noches) está ya controladita, porque amén de la tensión ocular parece ser que el vítreo se empieza a desprender y en ocasiones no veo muertos pero sí mosquitas que no sé si son insectos o motas negras porque zumbar no me zumban... y porque, porque, porque y porque.
¿Pero y lo buena que estoy qué?
Y claro está, a vueltas con lo que dice el gato y lo que todos, en mayor o menor medida, vamos a terminar sufriendo por los añitos que nos siguen cayendo, sepáis que fui a la farmacia otra vez, pues mi tensión decide por libre que está mejor cuanto más arriba ande, y aún cuando hoy la cosa ya se había quedado como debía, he terminado comprando un tensiómetro. Y ya que me ponía, uno de brazo, blanquito y azul, mono de la muerte, que me va a ir contando sus cuitas cada vez que nos pongamos de acuerdo. Y espero que me las cuente bonitas, jejeje.
Porque sí, porque ya me crujen algunos huesecicos, porque mi estado hormonal ya no es el que era y el colesterol también empieza a apretar un poquejo, porque a veces para dar un paso una pierna tiene que pedir permiso a la otra, porque un dedo de la mano también decidió sin encomendarse a nadie que quería quedarse tieso, aunque no es el dedo corazón ni le sale tan bien como a él, pero le reconcome la envidia, porque las lumbares tienen vida propia y a veces deciden estirarse con el consabido meneo en mi espalda, porque la tensión de mis ojazos, por fortuna (o más bien por las gotas que les planto toditas las noches) está ya controladita, porque amén de la tensión ocular parece ser que el vítreo se empieza a desprender y en ocasiones no veo muertos pero sí mosquitas que no sé si son insectos o motas negras porque zumbar no me zumban... y porque, porque, porque y porque.
¿Pero y lo buena que estoy qué?
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cosas mías y solo mías,
pa mear y no echar gota,
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miércoles, 26 de febrero de 2014
Whenever I say your name
En esta canción, escuchar los coros de Sting y Jo Lawry me pone los pelillos como escarpias, amén de los violines y la magnífica orquesta de la Royal Philarmonic Orchestra que les acompañó en Berlín en 2010, que hacen que todo suene de lo más empastado y brillante. Un tema para no perderse.
Whenever I kneel to pray,
whenever I need to find a way
I'm calling out your name
Whenever those dark clouds hide the moon
Whenever this world has gotten so strange
I know that something's gonna change
Something's gonna change
Whenever I say your name, Whenever I say your name,
I'm already praying, I'm already praying
I'm already filled with a joy that I can't explain
Wherever I lay me down,
wherever I rest my weary head to sleep
Whenever I hurt and cry, whenever I got to lie awake and weep
Whenever I'm on the floor
Whatever it was that I believed before
Whenever I say your name, whenever I say it loud,
I'm already praying
Whenever this world has got me down,
whenever I shed a tear
Whenever the TV makes me mad,
whenever I'm paralyzed with fear
Whenever those dark clouds fill the sky,
whenever I lose the reason why
Whenever I'm filled with doubts that we will be together
Whenever the sun refuse to shine,
whenever the skies are pouring rain
Whatever I lost I thought was mine
whenever I close my eyes in pain
Whenever I kneel to pray,
whenever I need to find a way
I'm calling out your name
Whenever this dark begins to fall
Whenever I'm vulnerable and small
Whenever I feel like I could die
Whenever I'm holding back the tears that I cry
Whenever I say your name,
whenever I call to mind your face
I'm already praying
Whatever bread's in my mouth,
whatever the sweetest wine that I taste
Wherever I lay me down,
wherever I rest my weary head to sleep
Whenever I hurt and cry, whenever
I'm forced to lie awake and have to weep
Whenever I'm on the floor
Whatever it was that I believed before
Whenever I say your name, whenever I say it loud,
I'm already praying
Whenever I say your name,
No matter how long it takes,
One day we'll be together
lunes, 24 de febrero de 2014
Entre chorro y chorro
Chorreando. Chorreandito terminamos. Porque a mi señor marido le regalaron sus compañeros de trabajo para que el pobre mío se relajara un poco una cajita de esas de smartbox en la que podíamos ir de gratis a hotel con noche, sesión de spá y desayuno incluidos. Eso sí, el circuito de spá era de una horita clavada, que ni una pizca más nos dejaron seguir allí como los garbancitos en agua antes de echarlos al cocido.
Aparte de este regalo debo decir que también cayeron tres muñequitos de goma (tortuga, pato y pez) y un gorro de baño de esos de señora mayor monísimo de la muerte. Y claro, entre otras cosas, había que retratar al beneficiario de los regalitos para mandar la foto a los "regaladores". No quiero deciros las pintitas que tenía mi chico dentro de la piscina jugando con sus juguetes. Es "pa" (que no spá, jejeje) verlo.
Primero nos contaron el recorrido de aquella maravilla, del que ya no recuerdo el orden, pero era algo así como chorros fríos y calientes en los pinreles (pediluvio creo que se llama el invento), piscina con botones para chorretes varios, ducha de contraste (de esas que cortan la respiración porque están hechas para matarte casi; pero que la cortan, que no es cosa mía, es que te llevas tal susto que te mueres y cuando te mueres no respiras), luego creo que eran los chorracos para las cervicales (que ahí mi marido se emperró unas pocas de veces y a mí me recordaba al protagonista de alguna película de esas donde de una montaña repreciosa caen unas cataratas y el actor se refresca en ellas y queda de lo más sensual, pero siempre salvando las distancias en la comparación), vuelta a la ducha de contraste, esa en la que te moriste un rato antes, sauna finlandesa para terminar de morirte si con el contraste no se consiguió del todo, nuevo contraste con el que ya te rematan y por fin una ducha donde el agua fría te sorprende hasta que la que te pega la sorpresa es la caliente casi hirviendo.
Relajados no salimos, la verdad, porque mira que estresa tener una hora nada más para hacer tantísima cosa, de un lado para otro, botones aquí botones allá, chorros sin previo aviso, a mala leche diría yo, para que luego llegue el del hotel a la horita justa y diga... Señores, se terminó el recorrido. Plántate a toda velocidad también el albornoz que te prestan para el evento porque ya llegan los pobres que, como tú, piensan que van a relajarse con aquello y empapadito vuelve a tu habitación a darte ya, por fin, una ducha templadita y relajante.
No sé yo...
Aparte de este regalo debo decir que también cayeron tres muñequitos de goma (tortuga, pato y pez) y un gorro de baño de esos de señora mayor monísimo de la muerte. Y claro, entre otras cosas, había que retratar al beneficiario de los regalitos para mandar la foto a los "regaladores". No quiero deciros las pintitas que tenía mi chico dentro de la piscina jugando con sus juguetes. Es "pa" (que no spá, jejeje) verlo.
Primero nos contaron el recorrido de aquella maravilla, del que ya no recuerdo el orden, pero era algo así como chorros fríos y calientes en los pinreles (pediluvio creo que se llama el invento), piscina con botones para chorretes varios, ducha de contraste (de esas que cortan la respiración porque están hechas para matarte casi; pero que la cortan, que no es cosa mía, es que te llevas tal susto que te mueres y cuando te mueres no respiras), luego creo que eran los chorracos para las cervicales (que ahí mi marido se emperró unas pocas de veces y a mí me recordaba al protagonista de alguna película de esas donde de una montaña repreciosa caen unas cataratas y el actor se refresca en ellas y queda de lo más sensual, pero siempre salvando las distancias en la comparación), vuelta a la ducha de contraste, esa en la que te moriste un rato antes, sauna finlandesa para terminar de morirte si con el contraste no se consiguió del todo, nuevo contraste con el que ya te rematan y por fin una ducha donde el agua fría te sorprende hasta que la que te pega la sorpresa es la caliente casi hirviendo.
Relajados no salimos, la verdad, porque mira que estresa tener una hora nada más para hacer tantísima cosa, de un lado para otro, botones aquí botones allá, chorros sin previo aviso, a mala leche diría yo, para que luego llegue el del hotel a la horita justa y diga... Señores, se terminó el recorrido. Plántate a toda velocidad también el albornoz que te prestan para el evento porque ya llegan los pobres que, como tú, piensan que van a relajarse con aquello y empapadito vuelve a tu habitación a darte ya, por fin, una ducha templadita y relajante.
No sé yo...
viernes, 14 de febrero de 2014
El porqué de San Valentín
Año
tras año, todos los 14 de febrero, millones de personas en todo el mundo
realizan una demostración de amor a su pareja celebrando la festividad de San
Valentín y realizando regalos. Sin
embargo, no todos conocemos el origen de esta celebración. ¿Quién fue San
Valentín?, ¿por qué es el patrón de los enamorados?
El origen de San Valentín, entre la historia y la leyenda
El
14 de febrero es el onomástico de San Valentín, pero ¿quién fue este popular
santo? La historia de San Valentín se remonta muchos siglos atrás y está
envuelta en la bruma de la leyenda, tal es así, que hoy la Iglesia Católica
pone en duda su existencia, y desde 1969 no celebra dicha festividad.
Los
orígenes de la tradición hay que buscarlos allá por el siglo III, cuando el
cristianismo se expandía con rapidez por el Imperio romano, pese a los intentos
de los dirigentes romanos de acabar con esta nueva fe, que amenazaba la
estabilidad del Imperio. Es entonces cuando aparece la tradición de tres
mártires romanos llamados Valentín.
Unas
fuentes señalan a San Valentín de Terni como el verdadero San
Valentín, otras hablan de un tal Valentino que recibió martirio en África, pero
quizás, la historia (o leyenda) más romántica sea la de San Valentín de Roma.
La historia de San Valentín de Roma
Según
la tradición, San Valentín de Roma fue un sacerdote
romano que acompañaba espiritualmente a los cristianos que habían caído presos
en las persecuciones contra los practicantes de esta fe y les ayudaba a
prepararse para el martirio y la muerte.
Otra
versión cuenta que se trataba de un sacerdote que, pese a que las autoridades
romanas prohibían contraer matimonio a los jóvenes soldados, por considerar que
serían mejores combatientes si no tenían ataduras familiares, se dedicaba a
casar a las parejas en secreto según el rito católico.
Cuando
fue descubierto, Valentín fue sometido a martirio y finalmente decapitado (en algún sitio web he leído que de ahí que se diga que los enamorados pierden la cabeza).
Una
última (y poco creíble) versión cuenta que el sacerdote Valentín fue apresado y
se enamoró de la hija de su carcelero, a la que dedicó una apasionada carta de
amor que firmaba como “de tu Valentín”,
lo que se convertiría en el origen de la tradición de enviar las cartas y postales de amor
que intercambian los enamorados cada 14 de febrero.
¡FELIZ SAN VALENTÍN!
lunes, 10 de febrero de 2014
¿Volamos?
Decía yo esta mañana cuando me levanté si no se me habría
volado algo. Me asomé por la ventana a oscuras y me pareció seguir viendo en
pie la farolilla e incluso el pruno del jardín. Parece que todo está en orden,
me he dicho, aunque puede que los desperfectos los vea cuando vuelva. Con lo
que ha zumbado y sigue zumbando el viento por el centro de la península, probablemente
algo encontraré que no esté en su sitio. Lo mismo hasta la casa ha empezado a
subir con los gatos dentro cuando nos hemos ido y está allá por el Levante
mismamente.
Da hoy la sensación de que si levantas los brazos te puedes
poner a planear por encima de los edificios, cosa que por otro lado me gustaría,
no por ser deporte de riesgo sino por ver todo desde allí arriba.
El día, antes de amanecer estaba totalmente despejado. Como
para no estarlo, si las nubes no sé muy bien dónde habrían ido a parar… Aunque
claro, con tantísimo viento, unas se fueron pero otras llegaron. El cielo está
blanco ahora mismo y la sensación de rasca pelona es de bigotes.
Miedo me da salir a la calle, no ya por echar a volar, sino
por si algo vuela y me cae encima. Hoy es día de no moverse, de coger una
mantita y echártela por encima y sillón ball total.
Sabía que las casas las hacen como de papel, que las paredes
escuchan y de paso te traen a ti lo que han oído por si quieras o no te apetece
enterarte, pero es que igual de maravillosamente están puestas las ventanas. Lo
que entra por la junta de las cuerdas de las persianas no tiene nombre tampoco.
Colocas pegadito a ello un chorizo a orear y lo tienes para trincártelo en un santiamén.
Primero fue Dirk, luego Okka, después vino Petra, apareció
después Qumaira; se fue ésta y llegó Ruth para a su ida dar paso a Stephanie,
que manda huevos que hasta las borrascas tengan nombres. Sus partidas de
bautismo se gestionan desde la Universidad
Libre de Berlín. Pero es que resulta que hasta se las puede
apadrinar, que ya son ganas de pagar entre 199 y 299 euros por ser el padrino o
la madrina de algo con tan mala leche como las borrascas. Lo mismo queda
estupendo apadrinar algo así y que te den un certificado con la fecha de nacimiento
de tu fenómeno atmosférico apadrinado y la historia de su vida. Y luego vas y
le pones un marquito y lo cuelgas junto al cuadro de la foto de tu boda o de los niños en el parque de atracciones y te
cagas lo rebién que queda.
viernes, 7 de febrero de 2014
Llegó la incertidumbre
Hoy la cosa no ha empezado muy bien. Y eso que yo, por aquello de ser viernes, me había levantado algo más animadilla, aunque sin tirar cohetes.
Peeeeerooooooo.............
Al rato de llegar a la oficina me he dado de bruces con la noticia de que van a empezar a reubicar al personal. Mi primera reacción ha sido la de quedarme con los ojos como platos, pues era algo que todos sospechábamos, pero que esperábamos tardara mucho en producirse. Pero parece ser que no, que no va a ser a largo plazo, sino más a bien a muy corto. No hay dinero y este edificio tiene muchos gastos y cantidad de espacios infrautilizados y el presupuesto para este año va a ser mínimo, mínimo, mínimo.
Así que me veo haciendo las maletas junto con el resto de compañeros a la espera de un lugar mejor, aunque no lo habrá, pues la maravilla de estar rodeados de un amplio jardín y ver a los pájaros sobre los árboles cuando te asomas a la ventana no la hay en otra de las dependencias de esta santa casa.
Y me he venido abajo, otro poco más.
Lo único que espero es que sea un cambio de ubicación y no la tan temida oficina del paro. Empiezo a verme con un pie dentro y otro fuera con estos ánimos que llevo arrastras últimamente. Ojalá me equivoque. Y ojalá mi bajoncete dure ya poco. Voy a irme poniendo las pilas, hala!!!
Peeeeerooooooo.............
Al rato de llegar a la oficina me he dado de bruces con la noticia de que van a empezar a reubicar al personal. Mi primera reacción ha sido la de quedarme con los ojos como platos, pues era algo que todos sospechábamos, pero que esperábamos tardara mucho en producirse. Pero parece ser que no, que no va a ser a largo plazo, sino más a bien a muy corto. No hay dinero y este edificio tiene muchos gastos y cantidad de espacios infrautilizados y el presupuesto para este año va a ser mínimo, mínimo, mínimo.
Así que me veo haciendo las maletas junto con el resto de compañeros a la espera de un lugar mejor, aunque no lo habrá, pues la maravilla de estar rodeados de un amplio jardín y ver a los pájaros sobre los árboles cuando te asomas a la ventana no la hay en otra de las dependencias de esta santa casa.
Y me he venido abajo, otro poco más.
Lo único que espero es que sea un cambio de ubicación y no la tan temida oficina del paro. Empiezo a verme con un pie dentro y otro fuera con estos ánimos que llevo arrastras últimamente. Ojalá me equivoque. Y ojalá mi bajoncete dure ya poco. Voy a irme poniendo las pilas, hala!!!
miércoles, 5 de febrero de 2014
Jesucristo Superstar
Casualmente este fin de semana pasado me topé sin venir a cuento con un cd (yo lo tenía en cintas de cassette) del año la tos: Jesucristo Superstar en español. Sí, aquellas canciones de la ópera rock con las que Camilo Sesto (ande andará aquél Camilo que conocimos) nos deleitaba ; buena voz y formas de interpretación junto a Ángela Carrasco como María Magdalena. Ays, qué tiempecillos aquellos, jejeje.
Años después, gracias a mi señor marido, conocí la versión inglesa que nació en 1970 primero como disco y que saltó un año después a los escenarios de Brodway para posteriormente hacerse película.
Debo decir que, acostumbrada a la española, aunque Teddy Bautista me resultaba penoso cantando como Judas, me costó trabajo hacerme a la inglesa, a pesar de que las voces, en especial la de Judas, me parece impresionante en el largometraje estrenado en 1973. Por cierto, Carl Anderson, su intérprete, falleció hará diez años el día 23 de este mes.
La voz de Jesús (Ted Neeley) en la película también es muy buena.
Hoy me apetece rememorar ambas. Dicen que las comparaciones son odiosas, pero quiero hacerlo: os dejo la Canción de Judas, Heaven on their minds, de la película, como pequeño homenaje a su intérprete y después la versión española de la misma canción, con Teddy Bautista. Ahí es ná la diferencia:
Y termino con Getsemaní y Camilo Sesto, que sinceramente lo hacía de maravilla y con la versión de la peli y Ted Neeley:
Años después, gracias a mi señor marido, conocí la versión inglesa que nació en 1970 primero como disco y que saltó un año después a los escenarios de Brodway para posteriormente hacerse película.
Debo decir que, acostumbrada a la española, aunque Teddy Bautista me resultaba penoso cantando como Judas, me costó trabajo hacerme a la inglesa, a pesar de que las voces, en especial la de Judas, me parece impresionante en el largometraje estrenado en 1973. Por cierto, Carl Anderson, su intérprete, falleció hará diez años el día 23 de este mes.
La voz de Jesús (Ted Neeley) en la película también es muy buena.
Hoy me apetece rememorar ambas. Dicen que las comparaciones son odiosas, pero quiero hacerlo: os dejo la Canción de Judas, Heaven on their minds, de la película, como pequeño homenaje a su intérprete y después la versión española de la misma canción, con Teddy Bautista. Ahí es ná la diferencia:
Y termino con Getsemaní y Camilo Sesto, que sinceramente lo hacía de maravilla y con la versión de la peli y Ted Neeley:
jueves, 30 de enero de 2014
viernes, 24 de enero de 2014
Felices cumpleaños
Hoy me he acordado de que mañana sería vuestro cumpleaños. Hermanos
con doce años de diferencia que casualmente nacisteis un 25 de enero. ¡Ahí es ná
mis dos granaínos!
Tú, papá, cumplirías nada menos que ochenta y nueve años y tú,
sin embargo, tío, si hubieras podido aguantar un poquitín más, ya harías
setenta y siete.
Espero que ahora, allá donde os podáis encontrar, habléis de
vuestras cosas, recordéis tiempos pasados y os deis un tironcete de orejas, ya
que no volvisteis a deciros más nada desde el año 1997 en que tú, papá, te nos
fuiste para siempre.
No penséis que os hablo desde la tristeza. No. Hoy no. Os
hablo desde el cariño aunque, como cada año que pasa sin alguno de vosotros,
me da un poco de penilla. Pero no me quiero poner dramática.
Hace muy pocos días, repasando como quien no quiere la cosa
fotos, te estuve viendo, papá, cuando mi hija pequeña era aún una niña, con
aquel traje de futbolista de la selección española y con mi mayor al lado
sonriendo, ellas en pie y tú sentadito en la puerta de tu casa. ¡Mira que te
gustaba el fútbol! Recuerdo especialmente nuestros paseos cuando yo era muy
chiquitaja y tú todavía salías conmigo a dar una vuelta, tu figura con tu transistor a cuestas los fines de semana porque no había manera de que olvidaras
por un rato que había partidos. O cuando repartías el carbón por las casas y yo
te acompañaba agarradita a aquel carro de hierro. Me gustaba ir contigo y tú
siempre hablabas de mí orgulloso a las vecinas a las que les subías el mineral
que les daba calor o con el que podían preparar la comida. ¡Qué tiempos!.
En cambio, de ti, tío, no tengo más foto que la que está en
tu DNI, ese que guardo como oro en paño. Pero, aunque esta cabeza mía pocos
recuerdos guarda, sí tiene entre los que quedan, aquellos días en que me
llevabas a la sierra junto a aquella novia tuya que poco te duró y que iba tan
pintada siempre, Juana. O los últimos tiempos que pasamos, aunque esos me han
dejado bastante mal sabor de boca por lo que tú y yo sabemos.
Me estoy enrollando y no quiero. Únicamente quería
felicitaros y deciros que espero que se produzca vuestro reencuentro y que podáis
pasar buenos ratos juntos. Y, si es posible, ahora que nada os puede hacer daño ya, comáis una tarta a destajo y disfrutéis de ella y que cuando lo hagáis, os acordéis de mí. Seguro que sí. Un beso muy fuerte a los dos.
jueves, 16 de enero de 2014
Rompiendo cadenas
No soy títere de nadie, al menos conscientemente. Y mucho
menos lo voy a ser tuyo. Cada uno tiene lo que se merece o eso dicen; yo tengo
mis dudas, pero espero que así sea.
Has ido siempre por libre, te has movido por tu propio
beneficio sin importarte jamás lo que eso podría suponer en los demás. A veces
he intentado pensar que lo haces sin darte mucha cuenta, pero no lo creo. Casi
estoy segura de que esa manera tuya de moverte por la vida es porque te
interesa, porque te gusta manejar a tu antojo sin reparar en el daño que puedas
estar causando. Eso te ha importado muy poco.
Y ahora no va a ser distinto; la única diferencia es que no
vamos a consentírtelo más. Vamos a respirar un poco, a tomar aire y a seguir
con lo nuestro (también tenemos vida al margen de tí afortunadamente), aunque a ti te pueda parecer que no es lo
justo, que te estamos dando una puñalada trapera porque queremos y somos unas
indeseables.
Lo que no me puedo explicar es cómo con tus mentiras
rebuscadas has podido conseguir dar el pego en los que no te conocen realmente.
Ayer lo hablaba con mi hermana, que está tan harta de la situación como yo, de
sentirse un fantoche cuando la buscas para sacar algo provechoso para ti.
Y hay algo que me molesta soberanamente. Y es que lleves ya
dos entradas en mi blog de protagonista, de centro de atención, eso que te ha
gustado tantísimo desde antes de que yo tuviera uso de razón.
Voy a jurarme que no lo volveré a repetir porque si lo hago
es porque sigo sintiéndome mal, que me sigues afectando; de lo único que me sirve esto
es de desahogo, de soltar lastre, de apaciguar la rabia que tengo cuando pienso
en cómo actúas. Habrías sido una magnífica actriz dramática. No sabe el arte lo
que se ha perdido por no haberte conocido.
*Siento que los pocos que me leáis os podáis quedar con los
ojos a cuadros, pero estoy pasando por una etapa un tanto complicada (un mucho
complicada diría yo) y necesito soltar lo que llevo dentro para que no me
corroa.
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