Rrrrr, Rrrrrr, Rrrrrrr

lunes, 24 de febrero de 2014

Entre chorro y chorro

Chorreando. Chorreandito terminamos. Porque a mi señor marido le regalaron sus compañeros de trabajo para que el pobre mío se relajara un poco una cajita de esas de smartbox en la que podíamos ir de gratis a hotel con noche, sesión de spá y desayuno incluidos. Eso sí, el circuito de spá era de una horita clavada, que ni una pizca más nos dejaron seguir allí como los garbancitos en agua antes de echarlos al cocido.
Aparte de este regalo debo decir que también cayeron tres muñequitos de goma (tortuga, pato y pez) y un gorro de baño de esos de señora mayor monísimo de la muerte. Y claro, entre otras cosas, había que retratar al beneficiario de los regalitos para mandar la foto a los "regaladores". No quiero deciros las pintitas que tenía mi chico dentro de la piscina jugando con sus juguetes. Es "pa" (que no spá, jejeje) verlo.

Primero nos contaron el recorrido de aquella maravilla, del que ya no recuerdo el orden, pero era algo así como chorros fríos y calientes en los pinreles (pediluvio creo que se llama el invento), piscina con botones para chorretes varios, ducha de contraste (de esas que cortan la respiración porque están hechas para matarte casi; pero que la cortan, que no es cosa mía, es que te llevas tal susto que te mueres  y cuando te mueres no respiras), luego creo que eran los chorracos para las cervicales (que ahí mi marido se emperró unas pocas de veces y a mí me recordaba al protagonista de alguna película de esas donde de una montaña repreciosa caen unas cataratas y el actor se refresca en ellas y queda de lo más sensual, pero siempre salvando las distancias en la comparación), vuelta a la ducha de contraste, esa en la que te moriste un rato antes, sauna finlandesa para terminar de morirte si con el contraste no se consiguió del todo, nuevo contraste con el que ya te rematan y por fin una ducha donde el agua fría te sorprende hasta que la que te pega la sorpresa es la caliente casi hirviendo.

Relajados no salimos, la verdad, porque mira que estresa tener una hora nada más para hacer tantísima cosa, de un lado para otro, botones aquí botones allá, chorros sin previo aviso, a mala leche diría yo, para que luego llegue el del hotel a la horita justa y diga... Señores, se terminó el recorrido. Plántate a toda velocidad también el albornoz que te prestan para el evento porque ya llegan los pobres que, como tú, piensan que van a relajarse con aquello y empapadito vuelve a tu habitación a darte ya, por fin, una ducha templadita y relajante.

No sé yo...


4 comentarios:

Emilio Manuel dijo...

Nosotros si que hemos disfrutado de esos ratos de agua,caliente-fria y después masaje, en un par de ocasiones que hemos podido ir a uno de estos inventos, además hemos salido superrelajados, la pena es que dura un ratito nada más

Saludos

marisa moreno dijo...

Pues es una suerte!!!! Yo lo escribía un poco en coña, lógicamente, pero es que mi marido ayer estaba peor que antes de "relajarse", jejeje. De ahí el cachondeo.

Saluditos

manulondra dijo...

!Qué cosas tienes! !Pero si esos circuitos son la mar de beneficiosos! No hace mucho fuimos al balneario de Lanjarón, que me pareció muy bueno; pero se me ocurrió días antes leer los comentarios de algunos visitantes. Uno decía: "Un horror, aquello más parece el tratamiento en un hospital psiquiátrico", jaja.

marisa moreno dijo...

Ese es más exagerado que yo, jajajaaaaa. Si seguro que es magnífico y de lo más terapéutico, pero en un ratejo de nada a mí más me estresó que otra cosa.
Besos, cosa guapa!!!

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