Rrrrr, Rrrrrr, Rrrrrrr

sábado, 27 de noviembre de 2010

Despierta, mi bien, despierta...

Como un bendito. Ya no es un bebé, pero le falta la babilla y el pequeño tamaño para parecerlo. No, ya no es tan chiquitín. Sólo tiene 60 años, pero le falta dar ronquidos para saber que está profundamente dormido. Yo tecleo y él no se inmuta. Será que no ha pasado una buena noche.

Es mi compañero de trabajo. Hoy nos tocó venir a currar y se ve que el hombre necesitaba más horitas de sueño (y quién no...) y se me ha sentado en la silla de mi derecha y está con la cabeza apoyada en su mano derecha, ladeada ya por el coma y totalmente sobao. Hace un rato despertó y me dijo... Marisa, que me quedo dormido... Nos ha jodido! Si yo sin mirarte ya lo sé. No dices ni pío, que ya es raro... pues por algo va a ser eso.

Menos mal que de momento, como es temprano, no ha venido ningún ciudadano a pedirnos nada ni a solucionar ningún problema. Porque bonito debe estar ir a una oficina municipal y que te encuentres, nada más abrir la puerta, con un señor (bajito, eso sí :-)) como un ceporro.

En fin, yo mientras no se líe a pegar la hebra con sus historias de cebolleta, no voy mal.

jueves, 25 de noviembre de 2010

25 de noviembre

Fábula del erizo

Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío.

Los erizos, dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados.
Así que tuvieron que hacer una elección: o aceptaban las espinas de sus compañeros o desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con otro ser muy cercano puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del otro.

De esa forma pudieron sobrevivir.

Moraleja de la historia

La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y admirar sus cualidades.
 




martes, 23 de noviembre de 2010

Con otros ojos

O con distinto punto de vista. Así es como hay que mirar las cosas cuando parece que se nos tuercen. Igual la solución no la tenemos tan evidente si no miramos más que de un lado. Es similar a que aquello que dicen de que cuatro ojos ven más que dos cuando perdemos algo y no hay forma humana de encontrarlo. También dejarnos guiar por las opiniones o los puntos de vista de los demás nos puede llevar al éxito y a no centrarnos sólo en lo que vemos nosotros, que por lo general, no es demasiado halagüeño.

Yo lo dejo por si ayuda ;-)


viernes, 19 de noviembre de 2010

Caricatura premiada

Ganadora en un Congreso de Educación y vida sostenible celebrado en San Paulo, Brasil.


Real como la vida misma en la mayoría de los casos

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Pedida de mano

La más tierna y dura pedida de mano que se haya visto jamás

:-D

viernes, 12 de noviembre de 2010

Poca fe

Lo cierto es que las mujeres tenemos poca fe, porque siempre que pensamos en si los del sexo contrario pueden hacer dos cosas a la vez, por lo general terminamos sacando en claro que prácticamente es algo en ellos imposible. De hecho a veces los del sexo masculino utilizan eso de excusita: es que yo dos cosas a la vez... muy complicado. No puedo entender bien lo que me dices si te estoy escuchando a la par (esta contestación casi siempre me la suelta el mío cuando le repito algo que ya le he dicho tropecientas veces y que él parece ser la primera vez que lo oye y encima se le queda cara de póker, como si fuera una sorpresa lo que oye).

Pero hete aquí que SÍ son capaces de hacer dos cosas a la vez. Aquí tenemos un buen ejemplo:


Aunque bien mirado, si lo único que saben hacer a la par son estas dos cositas, casi prefiero quedarme como estoy y seguir hablando sola como hasta ahora porque mi marido no me haga puñetero caso... Por lo menos no suele lavarse los piños mientras mea...

martes, 9 de noviembre de 2010

Con el tiempo y una caña

Cuando yo empecé a trastear para hacer este blog, que ni yo misma sé muy bien de qué va o si tiene un fin concreto, salvo el pasármelo yo bien mientras pongo entradas o las dejo de poner, escribí su título buscando la chufla, que es, en definitiva, lo que mejor se me da aunque no trabaje de payasa pero sí que lo sea y bastante.

En definitiva, eran dos palabras para mí malsonantes y utilizadas por mi madre mismamente y enmendadas por mí en cuanto me di cuenta de que eran dos auténticas burradas mal dichas: almóndiga y cocleta.

Pero mira tú por dónde resulta que la Real Academia de la Lengua tiene en su diccionario el término este nuestro tan familiar de almóndiga. Con la cocleta igual no se han atrevido, aunque incluso hubiera un humorista que lo llevaba como nombre a cuestas, humorista que para mí no tenía la más mínima gracia, todo hay que decirlo y menos si lo acompañaba con el doña por delante. Mis cocletas llevan en todo caso el doña porque me salen buenas y hay que darles un poco de boato a las pobres porque se lo merecen.

Sin embargo, sí recoge la R.A.E. la tan oída, al menos hace tiempo, “toballa”. Al paso que vamos, no tardaremos mucho en ver en la misma tesitura los palabros “amoto”, “comechapas”, “jarsey”, “yugur”, “resfalar”, “idiosincracia”, “esparatrapo”, “inclencle” , “haiga” , “fuertísimo” y tantas y tantas que seguimos escuchando por aquí y por allí.

Te digo yo....

jueves, 4 de noviembre de 2010

Hablando de nuevas tecnologías

Hoy fue un día movidito. Empezó como cualquier otro porque no tenía mucho más trabajo que de costumbre, pero mira tú por dónde, vinieron los de timofónica a colocarnos las… nuevas operadoras les llaman (que para mí son centralitas, aunque igual es que yo soy muy antigua) porque las únicas operadoras que hay en la oficina somos otra compañera que sólo viene tres días y yo, que sepamos. Aunque los nombres técnicos son lo de menos.

Y ahí empezó el lío. Qué guay, sin teléfono que estamos hasta que estos dos chiquitos nos los coloquen. Venga, tiramos la casa por la ventana y dos “operadoras” y un terminal telefónico nuevo por despacho (diez aparatos incluyendo las dos fabulosas operadoras en total).

Cada aparatejo con su manual escrito y extendido por demás en un cd por cada personaje con nuevo teléfono. Pero va a ser que no. Que para qué vamos a leernos nada ni a escachuflar un cd en el ordenata si es mucho más simple que la operadora sub1 (servidora la super-operadora) nos dé un cursillo intensivo si tiene a bien para contarnos lo fácil que es utilizar estos bichos, que luego queda magnificamente decir lo espabiladitos que somos aprendiendo el funcionamiento y a la vuelta están otra vez preguntándome a mí cómo era aquello de contestar una llamada: pero se descuelga y ya? Y para colgar? Cuelgo y ya?.

Mientras tanto, super-operadora atenta a las instrucciones que uno de los muchachos de la famosa timofónica le iba dando, a la par que pidiendo atenciones en cuanto a números de extensiones de cada uno de los despachitos para él dejar bien configurados los bichos estos. Y cómo se puede desviar mi cosa esta? Y si me entran dos o tres llamadas a la vez, cómo narices las mantengo en espera? Y si yo paso una llamada a un despacho y no está el personaje en cuestión porque está en el baño por un suponer, me va a volver la llamada? Cómo sé yo por qué línea me están entrando las llamadas? Y si llaman al sindicato que tenemos en un despacho, las llamadas suyas también van a entrar por mi teléfono? Y lo de las extensiones cómo va? Quedamos esta noche y nos vamos conociendo? Ay, no, que esta pregunta no es de aquí. Perdonadme, que se me fue el santo al cielo. No sé en qué estaría yo pensando… :-D

Vamos, que me he tirado de nueve a dos volviéndome mico y mira tú por dónde, yo que siempre me quejo de no tener trabajo, hoy tenía un poco de tajo, jefe incluido. Igual que el camarote de los hermanos Marx! O parecido a los bares El Brillante, esos de los bocatas de calamares, que siempre dicen cuando llegas… Al fondo que hay sitioooooooo!!!

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Olivetti

Quién nos ha visto y quién nos ve. Yo recuerdo que cuando era una chavalilla empecé a ir a una academia de esas donde te enseñaban mecanografía. Asdfgf ñlkjhj qwertr poiuyu. Lo recuerdo como si fuera ayer. Y realmente, ayer no fue. Han pasado ya unos poquitos años. Me acuerdo de que me parecía una auténtica castaña pilonga y que aquello no se me daba demasiado bien, pero claro, tenías que ir sabiendo ya un poquito de todo por si algún día sonaba la flauta y pillabas un trabajillo de secretaria o algo que se le pareciera. Si encima conocías un poco el idioma inglés, ya ni te cuento. Hasta con tu estatura (bueno, me refiero a la mía, podías (yo, quiero decir) aspirar a ser secretaria de dirección o hasta azafata de congresos, que por aquel entonces vestía mucho.


Lo mejor (o peor, depende de cómo se mire) que recuerdo fue una tarde en las que fui a dar mi clase de máquina y no había venido la profe. Decidimos sus alumnas, ya que nos habíamos desplazado y no teníamos vigilancia, que lo mejor que podíamos hacer no era precisamente darle a la santa tecla, sino hacer espiritismo, que era lo que nos molaba por aquella época y que, sin duda alguna, nos divertía bastante más que pegarle mamporrazos a la Olivetti.

Y eso hicimos. Nos pillamos un vaso, nos concentramos muy bien concentradas, como si fuéramos un zumo de tetrabrick y empezamos la sesión. Y justo en uno de los momentos más silenciosos y álgidos, un estruendo que daba pánico sólo de oírlo cayó sobre nosotras, chiquillas inocentes y tontorronas. Se desprendió una puerta que estaba ya medio descorromoñá y se vino abajo y nosotras escopetás p´arriba como alma que lleva el diablo. No volví a intentar hacer más aquellas cosas misteriosas del más allá o del más p´acá porque no me repuse del susto en meses.

Eso sí. Me quedó la cosilla de cuando yo aprendía mecanografía y que hoy, viendo el video que os pongo a continuación, rememoro porque también fui joven. Y sobre todo porque mecanografiar es, quieras que no, mi modo de subsistir. Jamás fui secretaria de dirección ni azafata de congresos. Me quedé en auxiliar administrativo que ahora no usa máquina sino ordenador y que aprendió, en no mucho tiempo, a escribir sin mirar y a toda leche. Por la cuenta que me trajo y sin espíritus de por medio ;-D.

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