Rrrrr, Rrrrrr, Rrrrrrr

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Olivetti

Quién nos ha visto y quién nos ve. Yo recuerdo que cuando era una chavalilla empecé a ir a una academia de esas donde te enseñaban mecanografía. Asdfgf ñlkjhj qwertr poiuyu. Lo recuerdo como si fuera ayer. Y realmente, ayer no fue. Han pasado ya unos poquitos años. Me acuerdo de que me parecía una auténtica castaña pilonga y que aquello no se me daba demasiado bien, pero claro, tenías que ir sabiendo ya un poquito de todo por si algún día sonaba la flauta y pillabas un trabajillo de secretaria o algo que se le pareciera. Si encima conocías un poco el idioma inglés, ya ni te cuento. Hasta con tu estatura (bueno, me refiero a la mía, podías (yo, quiero decir) aspirar a ser secretaria de dirección o hasta azafata de congresos, que por aquel entonces vestía mucho.


Lo mejor (o peor, depende de cómo se mire) que recuerdo fue una tarde en las que fui a dar mi clase de máquina y no había venido la profe. Decidimos sus alumnas, ya que nos habíamos desplazado y no teníamos vigilancia, que lo mejor que podíamos hacer no era precisamente darle a la santa tecla, sino hacer espiritismo, que era lo que nos molaba por aquella época y que, sin duda alguna, nos divertía bastante más que pegarle mamporrazos a la Olivetti.

Y eso hicimos. Nos pillamos un vaso, nos concentramos muy bien concentradas, como si fuéramos un zumo de tetrabrick y empezamos la sesión. Y justo en uno de los momentos más silenciosos y álgidos, un estruendo que daba pánico sólo de oírlo cayó sobre nosotras, chiquillas inocentes y tontorronas. Se desprendió una puerta que estaba ya medio descorromoñá y se vino abajo y nosotras escopetás p´arriba como alma que lleva el diablo. No volví a intentar hacer más aquellas cosas misteriosas del más allá o del más p´acá porque no me repuse del susto en meses.

Eso sí. Me quedó la cosilla de cuando yo aprendía mecanografía y que hoy, viendo el video que os pongo a continuación, rememoro porque también fui joven. Y sobre todo porque mecanografiar es, quieras que no, mi modo de subsistir. Jamás fui secretaria de dirección ni azafata de congresos. Me quedé en auxiliar administrativo que ahora no usa máquina sino ordenador y que aprendió, en no mucho tiempo, a escribir sin mirar y a toda leche. Por la cuenta que me trajo y sin espíritus de por medio ;-D.

4 comentarios:

Lara dijo...

jajaja, Marmopita...esto me recuerda mi propia experiencia. Casi hemos aprendido juntas a escribir a máquina y se han dado las mismas circunstancias...Yo también tengo grabado ese momento como si lo hubiera vivido ayer.

Muy bueno el manotazo al ordenata..jajaja, eso es por lo que cuesta erradicar las costumbres.

Besicos.

Marmopi dijo...

Gracias por pasar, Lara.
Sí. Imagino que tú y yo por ahí le rondará en cuanto a aprendizajes y experiencias varias.
Lo del castañazo de la pantalla es algo que me encantó hace ya mucho. Y mira, finalmente he conseguido meterlo a colación de mis recuerdillos. Cualquier día hacemos tú y yo lo mismo :-D
Un fuerte abrazo!!!

Gloria dijo...

jajajaj, qué bueno el vídeo, me he hartao de reír. Yo también me enseñé a escribir a máquina, mi padre decía que eso siempre podía ser muy útil. Así que en los veranos, durante las vacaciones aporreé a gusto una olivetti.

Como sé que tú de antigua no tienes ná, estoy segura que la pantalla de tu ordenador no corre peligro, jajaja.

Un abrazo.

Marmopi dijo...

De momento mi pantalla no peligra, pero sólo de momento, Gloria. Aunque si vamos a la entrada de la jubilación que nos espera, no sé yo... jajaja.
Un achuchoncillo!!!

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