Rrrrr, Rrrrrr, Rrrrrrr

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Porque no está todo perdido

Hace unas entradas en mi blog os hablé de Piri, este gato pachuchete que tenemos y con el que peleábamos como cosacos para darle su medicación. Bien, pues como no siempre los vencedores éramos nosotros, las cosas empezaron a ir a peor de nuevo. Sus transaminasas habían mejorado bastante pero volvió a dejar de comer. Y tuvimos que retomar a las guerras púnicas de las pastillas cada doce horas y como eso era cuestión prácticamente imposible pues unas iban dentro de su garganta y otras se quedaban en el camino, tuvimos que terminar llevándole diariamente a sus veterinarias a que le inyectaran vía subcutánea. Y hete aquí que está volviendo a tener algo de apetito (si deja de comer sabemos que lo perdemos) y me he decidido a ser yo su practicante, la que le inyecte los antibióticos y el corticoides diariamente. Hoy hemos ido a las veterinarias con él y he sido yo la que le ha puesto las dos inyecciones (con más miedo que vergüenza debo decir). Charo, una de las veterinarias, me ha enseñado cómo hacerlo, sin temblar, sabiendo que no le duelen los pinchazos y quedándonos tranquilos todos de que las medicinas le entran sin problemas y de que soy capaz de hacerlo.

No me habría yo planteado algo así en mi vida, pero a la fuerza ahorcan y a este pequeñajo le tenemos que salvar o, como poco, intentarlo. Y verle comer pienso y escuchar cómo viene detrás nuestro pidiendo comida nos anima a seguir. No sé si su hígado responderá ni si él tendrá la fuerza y las ganas suficientes de tirar p´alante, pero desde luego, por nosotros no va a quedar.

Así que de nuevo, Piri, esta entrada va por tí, que ahora mismo me miras desde la silla con tu ronroneo tranquilo. Sé que entre todos vamos a poder. Hoy, día de huelga general, hice mi huelga para dedicar mi tiempo a tí. A algunos les podrá parecer absurdo lo que escribo; podrán pensar que estoy loca. Allá cada uno con lo que piense. Yo me siento la mar de serena y de orgullosa sabiendo que estoy haciendo todo lo que puedo por mi chiquitín. Y eso es lo que realmente ahora me importa.

 
 


¡¡¡No sabes cuánto te quiero!!!


6 comentarios:

Carlos dijo...

Hola guapa.

Tú de loca no tienes nada, de sensible mucho, de humana mucho más. Si bien siempre sostuve que la sensibilidad es una mochila muy pesada de llevar, la prefiero a no sentir nada. Tu entrada no tiene nada de absurdo, al contrario. Una vez más me siento identificado contigo y tu forma de pensar y proceder con los animales y se acrecienta mi simpatía y mi cariño por tu persona.

Te aprecio mucho terremoto y seguro que tu Piri mucho más que yo…el, seguro te ama, pues se da cuanta todo lo que haces por él. Un besote enorme y una abrazo a la distancia pero muy cercano en el corazón…chau

Marmopi dijo...

Gracias, Carlos. Tus palabras me hacen sentir mejor aún. Y ver a mi gordito ya mucho menos gordito comer aunque sea en poquitas cantidades, me hace saber que tengo que seguir luchando por él.
Un abrazo muy muy grande, que por lejano que sea, es bien sentido. Eres un solete.

Carmen dijo...

Querida Marmopi, querer a tu gato es algo tan bello como lo es tus desvelos por él. Te entiendo perfectamente porque yo pasé hace años por algo similar con mi gata Venus. Veo las fotos de Piri y me da una ternura increible por él, por lo malito que está y por tí; porque eres una auténtica felina con una humanidad que para sí la quisieran más de uno.
Seguro que consigues que el gatico se recupere...Seguro.

Un abrazo para los dos.

Marmopi dijo...

Hola, Carmen, repreciosa. Ayer le hicieron otra analítica para ver cómo andaban las encimas hepáticas; hoy, probablemente, sepamos resultados.
Yo, aún sin conocerlos, sé que está mucho mejor, pues come, que era lo primordial para salvarle. Y comería, si por él fuera, a todas horas. Incluso ha cogido 200 gramos que no sabes cómo se los notamos sólo mirándole. Así que perdido no hay nada y de ahí mi entrada. Sé que lo recuperaremos y espero que vuelva a ser el de siempre.
Un beso muy grande. Tú también eres una "mamá" estupenda con tus "niñas"

María (Tay) dijo...

¡¡Piri, mucho ánimo, que tienes la mejor enfermera del mundo!!
Jopé, cómo te comprendo, qué mal se pasa con los animalillos. Yo ahora estoy llevando a mi perra a curar una úlcera que le ha salido en el lomo, no sabemos siquiera por qué, pero oye, ¿creerás que me quita más el sueño que las cuotas de la hipoteca??
Venga, muchos mimitos para los dos!!

Marmopi dijo...

A mí la enfermedad de Piri me hizo perder peso sin saber cómo. Dicen que el estrés o la ansiedad puede producir este síntoma, así que, por un lado encantada con mi tipín, pero por otro con unas ganas de poder terminar la penuria que no te cuento... Y ahí seguimos todavía.
Te envío un buen achuchoncete, Tay. Gracias por venirte un ratejo por aquí

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