Rrrrr, Rrrrrr, Rrrrrrr

martes, 7 de diciembre de 2010

Vive Madrid

Como colofón a tres días de fiesta o más bien sin ir a currar, aquí una, precavida o previsora, como se quiera, sacó dos entraditas para una obra de teatro en Madrid por aquello de echarse unas buenas risas acompañada del marido.

La obra empezaba a las 19 horas, así que con salir con algo de tiempo íbamos la mar de bien. Cogimos el coche a las 17.30 horas. En una hora y media, ya puede estar Madrid fatal, que vamos estupendamente. No nos acercamos demasiado a Gran Vía y dejamos el coche cerca de El Retiro y caminamos, que parece que no va a seguir lloviendo. Pero… oh, ilusos!!! Cómo pretendéis aparcar en el centro un día cercano a las navidades y encima con mucho personal de puente? Pues siendo chulos, que es lo que somos.

Pero no, ni mucho menos. Por la zona del El Retiro, ni de coña mañanera se podía aparcar. Por Atocha, pa qué contarte. La policía desviando el tráfico. Medio mundo metido en sus vehículos y toditos como locos. Finalmente, ya llegando a Cascorro y siendo alrededor de las 18.20 minutos, decidimos que lo mejor es meter el coche a un parking y llegar andando o en metro a Callao, porque la cosa pinta en bastos más que en oros.

Las 18.40 y sin visos de encontrar un puñetero parking público libre. Todos cuelgan su flamante cartel de COMPLETO. Así que el marido se queda con una entrada, yo pillo la otra y me dice el pobre: al menos entra tú que no perdamos todo el dinero que nos ha costado, que yo sigo intentando aparcar.

Me meto en el metro con un mosqueo del quince: el metro se me acababa de ir: cuatro minutos para el siguiente. Y yo comiéndome los muñones. Llega, me subo y bajo en Callao. Me empiezo a poner nerviosa porque ni siquiera tengo claro dónde leñes está el teatro. Pregunto y nadie me sabe decir, sigo preguntando y la respuesta sigue siendo la misma: me suena mucho, pero no sé bien. Por fin me tiro a la carretera y le pregunto a un policía casi con riesgo de atropello. Me explica. Llego finalmente cuando son las 19.10 horas. Ahora no me dejarán entrar. Llamo antes al contrario y el pobre mío sigue buscando sitio cagándose en tó lo cagable porque no había nada más a mano donde poderse cagar.

En la taquilla del teatro me dicen, porque debía llevar cara de lástima o de querer matar a alguien y la taquillera no quería ser la primera víctima, que me las pueden cambiar para otro día (coño, que había cogido dos de las caras en la tercera fila de butacas, que tan cerca no había estado yo en mi vida de los actores), pero que claro, que necesitaban las dos entradas. Cojonudo! A la busca y captura de mi señor marido, que debía estar en algún punto del puñetero Madrid. Le llamo, quedo con él como en los mejores tiempos, en la boca del metro. Yo toda mona de la muerte, que eso sí que hay que hacerlo siempre aunque vayas a tirar la basura. Le veo llegar, me vuelvo a tirar a la carretera y él me tira la entrada por la ventana. Voy a toda mecha al teatro. Me las cambian por otra tercera fila para el día 16, jueves. Uf! Al menos no hemos tirado la tarde completa. El dinero no lo hemos perdido. La paciencia y la alegría sí, pero cosas peores han pasado en este mundo. Llamo al contrario cuando vuelvo a salir a Gran Vía. Corre hacia abajo a ver si me pillas en el semáforo. Corre me dice. Sí. Con la marabunta de gente que no deja de pasear arriba y abajo, que parece que voy en una manifestación sumamente acompañada y encima se ha puesto a llover, todos con sus paraguas menos yo, con lo cual más complicado se hace el poder dar un paso por la Gran Vía, con los pies ya como higos de tanto ir y venir… Yo corro, pero no sé si te cogeré. Sigue corriendo que no me puedo parar en ningún sitio. Y sí. Por fin, después de yo qué sé cuántos metros lisos, diviso mi querido coche y mi querido marido dentro. Me vuelvo a tirar a la carretera saltándome el carril bus, que menos mal que no venía ninguno en ese momento, que si no me estampana. Entro en mi coche. Tiro el bolso, la bufanda, las gafas empañadas, sudando como un pollito y echando pestes. Hasta los mismísimos huevos de Madrid. Odio Madrid. Qué bonito Madrid! Qué asco de Madrid! Madrid me mata! De Madrid al cielo! Pongamos que hablo de Madrid! Es una mierda este Madrid, que ni las ratas pueden vivir! Qué razón tenía Leño con aquella canción.

El día 16 iremos al teatro. Jueves. 20.30 horas. Pero desde luego… en transporte público. Y espero que a reirnos!

3 comentarios:

MariClick dijo...

Vaya singladura, maritere....

Como si fuera una pesadilla. A ver si la próxima hay más suerte.

:)

Marmopi dijo...

Yo estoy convencida de que tengo un algo para que todo me pase a mí. Que quiero salir un día... pues jódele que va a ser que no.
Sin ir más lejos, hoy íbamos a salir de cena y endispués de picos pardos las compis y yo... pues toma, Geroma, pastillas de goma... reglosa y medio desangrá. Que me quedo en mi casa, vamos!!!!
Mal de ojo me han echao fijo!
Besos, churrimurri!

Lara dijo...

La verdad que te pasa ka kosa...Mira que ir a Madrid en tu propio coche un puente de la Pepa...jajaja, te imagino con los tacones clap, clap, chapoteando en busca del marido cabreao de no aparcar a tiempo...

En fin, seguro que luego te compensa el Teatro.

Besos.

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