Rrrrr, Rrrrrr, Rrrrrrr

jueves, 4 de julio de 2013

Sin grapas y a lo loco

Pues eso, que ya me han quitado las grapas de mis heridas "operísticas" y ahora, aparte de rajitas, tengo puntitos, dos por cada grapa que tenía. Estoy monísima perdida pero soy feliz. Todo va bien, apenas noto dolor, como de todo (con cuidadito, eso sí), nada en principio me sienta mal y mis movimientos van siendo más normales y naturales y me miman y me mimo.

¿Qué mas se puede pedir? Ahora mismo me pediría una de chopitos, que mis tripas rugen, pero tendré que conformarme con una frutita y con unas lonchitas de pavo, que no están las cosas para meterle grasas al cuerpo.

Echo de menos mi vesícula. Yo que quería que me la hubieran dado y los muy jodíos me la quitaron, me llevaron a reanimación y de mi vesícula, si te he visto, no me acuerdo. Pobre y sola se ha quedado, dándose con un canto (o más bien con unos cuantos) en los dientes, jejeje. Tendré que reponerme por su ausencia.

Y eso es todo lo que os cuento. Por aquello de rellenar un poquejo el blog de mis "entretrapos". Otro día en que la inspiración me visite puede que lo casque por aquí. Mientras tanto, os dejo una canción de Serrat que me ha inspirado la inspiración de la frase de aquí justo encima.

Besos. Sed felices




domingo, 30 de junio de 2013

Todo en orden

Bueno, todo parece que vuelve a la normalidad a pesar de que aún ando medio flojucha y algo dolorida. Me quitaron la dichosa vesícula el lunes pasado y debo decir que no la echo de menos en absoluto. De hecho tengo recuerdos suyos y supongo que los tendré para siempre, pues las rajitas y las grapas ahí están, en mi barrigota. Sí, barrigota. Porque sepáis que parezco un botijito: entre los gases que me metieron para operarme y lo que me trastearon por aquí dentro no sé dónde quedó la poca cintura de avispa que tenía, jejeje.

Pero lo importante es que vuelvo, no sé si por mucho y con muchas ganas, pero vuelvo a retomar este pobre y abandonadito blog en el que veo las telarañas por sus esquinillas.

Volveré. Prometido.

lunes, 3 de junio de 2013

Cuestión de acostumbrarme

A veces la vida se quiere despedir de nosotros y no nos damos ninguna cuenta. Sabemos que no estamos bien pero ni por un momento se nos pasa por la cabeza que lo mismo es que vamos llegando a nuestro fin. Incluso, cuando por un familiar viejito me está tocando ver esto que os cuento, yo, que soy consciente de lo que está pasándole, sé que él ni lo barrunta.

Las enfermedades avanzan, llegando a corroer nuestros cuerpos por dentro; sé que él sabe que lo que tiene no es bueno, pero pregunta cuándo saldrá del hospital, si estará todavía allí por largo tiempo. No sabe, pues a él nadie se lo ha dicho, que probablemente no vuelva ya a casa; tiene menos dolores y con eso se conforma. Sufre menos, claro, por lo que se le puede hacer raro pensar que la cosa irá para largo. Y yo no puedo decirle lo que sé; se me hace durísimo y no lo voy a hacer. Una cosa es que uno sepa que la vida se va yendo poco a poco y otra es que alguien te lo suelte como un jarro de agua y eso incluso influya más en tu estado de salud.

El tema de la muerte es algo que siempre suelo rehuir. Le temo más que a un “nublao”, aunque supongo que tendré que ir haciéndome a la idea de que no hay más vuelta, de que es lo que hay por mucho miedo que yo le tenga. Ya, por lógica, me ha tocado vivirla (qué raro suena lo de vivir la muerte) con gente muy cercana, pero sigo sin aceptar la idea. No sé si soy un bicho raro o si lo que me pasa a mí les sucede a más personas. Espero que sí y que no sea yo la única a la que le aterroriza pensar en ella.

Y en esas estamos, a la espera de que quiera venir vestida, ya no con su guadaña, que da pavor, sino guapa, elegante y amable, a buscar a mi tío y llevárselo con ella. Mientras tanto, mientras viene o no, espero ir acostumbrándome a que, sobre todas las cosas, existe y de momento parece ser que es de lo poco que nos va a durar.



miércoles, 29 de mayo de 2013

Y el sol salió

No sé bien si por Antequera, pero salió y todo fue a las mil maravillas. Mi gato está robusto, excesivamente gordo, pero sano, así que lo único que hemos sacado en claro es que hay que darle un pienso especial y ver si pierde peso con él.

El bulto de la pata trasera parece que disminuye sin hacerle mucho caso ni echarle cuentas, así que todos tan contentos.

Aunque ahora tenemos un problemilla añadido, y es que como mis dos gatos son los más guapos y apuestos ronroneadores del mundo gatuno, hay una gata que les ronda. O más bien nos ronda a toda la familia. Se nos mete al jardín por las noches y nos lanza unos cantes jondos que pa qué las prisas. Ellos, mis dos machotes, se ponen nerviositos perdidos cuando la escuchan, se baja el telón (la persiana) y se acaba la función, jejeje. Y hasta el día siguiente en que la obra vuelve a empezar dirigida e interpretada por los mismos personajes.

Eso sí, no hay aplausos por no interrumpir el dulce sueño de los vecinos.

Y ya os avanzo que la función no termina en boda. Por ahí no paso



jueves, 9 de mayo de 2013

Salga el sol por Antequera

Salga el sol por Antequera es un dicho que se utiliza para expresar incertidumbre ante el resultado de alguna acción, pero determinación para llevarla a cabo a pesar de ello.


Existen varias hipótesis sobre el origen de este dicho, pero todas lo sitúan en los tiempos de la Guerra de Granada. Según José María Iribarren en "El porqué de los dichos" (1996), proviene de la frase "Salga el sol por Antequera y póngase por donde quiera", que habría sido exclamada en el campamento de los Reyes Católicos en las proximidades de Granada. Dado que Antequera está situada a poniente de esta ciudad, tendría un carácter irónico.

El Diccionario del Español Actual, de Manuel Seco, Olimpia Andrés y Gabino Ramos, indica que el dicho siginifica que no importan las consecuencias y explica su origen en una leyenda según la cual, estando el infante Fernando, aspirante en aquel momento al trono de Aragón y regente de Castilla, y que resultaría conquistador de la ciudad, indeciso en relación al próximo lugar que tenía que atacar, se le apareció una joven con unos leones que le dijo: “Salga el Sol por Antequera y que sea lo que Dios quiera”.

Otra hipótesis apunta a que el origen de la frase no se halla en los reyes cristianos, sino en la corte granadina, concretamente en un discurso de El Zagal, quien, sabiendo que la guerra estaba perdida, pidió coraje a sus soldados y que lucharan a la desesperada.

Pues dicho lo dicho proviniente de Wikipedia, hoy saldrá el sol por Antequera aunque yo viva en Madrid; nuevamente ando a vueltas con uno de mis gatos, el mayor en este caso y del que os voy a poner foto, pues es más guapo que un sol (qué no diría una madre de sus hijos...); le ha salido un bulto considerable en una pata y toca sedarle para analizar y de paso hacerle todas las perrerías posibles pues es más bruto que un "arao" y si no es así no hay dios que le pille en kilómetros.

Extrañamente estoy bastante tranquila para lo que yo soy; veremos a ver después.

Bueno, pues os presento a mi Frodo, el otro gato de mis ojos aparte de Piri, pues las niñas son otras, también mías y ya no tan niñas. Ays, vida esta, gatuna o no...


¡Saluditos!



viernes, 19 de abril de 2013

Haciendo cálculos

Sabía yo que lo mío no era ni medio normal. Os conté hace ya unos mesecillos que justo el día de Nochevieja, cuando todos festejaban, tomaban las uvas de la buena suerte y brindaban metiendo incluso algunos un anillo de oro en la copa con el champán por aquello de tentar aún más la dicha, yo me andaba en las urgencias de un hospital retorciéndome de dolores. Pues bien, suerte o no suerte, resulta que los tiros iban (o al menos eso parece) en relación con mi vesícula, un aparatejo como una pera que tenemos todos hasta que la dejamos de tener, que anda la pobre mía plagadita de piedras y para más inri de barro. Me dijo el señor cirujano que mis cólicos no eran muy típicos ni normales. Debe ser que servidora es especial y las cosas le pasan al revés de como las sufren el resto de mortales; igual es porque como yo no tengo interés ninguno en morirme, las historietas que me pasan van por otro camino.

Dicho lo dicho y por mucho que yo quiera distinguirme del resto, mi vesícula va a durar en mi cuerpo serrano un telediario: la próxima semana me hacen el preoperatorio y, si las cuentas no le fallan al presidente de esta mi comunidad, la de Madrid, probablemente en junio, más bien de mediados a finales, me lleve yo para casa -porque la pienso pedir, jejeje- la dichosa pera cargadita de piedrecillas embarradas (vesícula para los más versados) y me la coloque de recuerdo sobre la estantería del salón.

¡Una vesícula menos! ¡Y unas cuantas piedras más para hacerme un collar!


martes, 9 de abril de 2013

Quiero

Quiero que me oigas, sin juzgarme.


Quiero que opines, sin aconsejarme.

Quiero que confíes en mí, sin exigirme.

Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mí.

Quiero que me cuides, sin anularme.

Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mí...

Quiero que me abraces, sin asfixiarme.

Quiero que me animes, sin empujarme.

Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mí.

Quiero que me protejas, sin mentiras

Quiero que te acerques, sin invadirme...

Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten,

que las aceptes, y que no pretendas cambiarlas.


Quiero que sepas que hoy, por lo menos hoy, tú puedes contar conmigo...

Sin condiciones.
JORGE BUCAY

Y este es un vídeo muy interesante de una entrevista de Jorge Bucay para Ratones Coloraos con Jesús Quintero.



jueves, 4 de abril de 2013

Parando un poco

Madre mía, qué pasotismo el mío últimamente. Ahora me ha dado por apenas coger el ordenador y estar desconectada del mundo cibernético. Espero que sea una racha nada más, pero cuando he visto que mi última entrada en el blog fue el 2 de marzo, casi me da un algo.

¿Pero qué queréis que os diga?. Supongo que antes o después a todos nos pega por ahí y tan pronto queremos tener nuestros sitios atendidos casi a diario como que la cosa se nos va desvaneciendo y tenemos la casita llena de telarañas.

Espero en breve tener ganas de pasar el trapo y limpiar, al menos, las esquinitas, que es donde más se cuelgan las arañas y lanzan sus telas para vivir más cómodamente; y mira que me gustan poco las arañas...

Hoy, además, es de esos días que ni fu ni fa, así que mejor lo dejo aquí y no doy más la vara a nadie.

Espero que la suerte nos acompañe. Y si de paso lo hace el tiempo mejor que mejor. Y si el mundo se nos hace un poco más llevadero, será para tirar cohetes.


sábado, 2 de marzo de 2013

Gotthard y Queen

Sus dos cantantes fallecidos, distintos estilos musicales aunque para mí ambos estupendos, dos personas que realmente pudieron llegar mucho más lejos y la muerte no se lo permitió. Y ambos, eso lo desconocía hasta ayer, tuvieron la oportunidad de cantar con Montserrat Caballé y ella de hacerlo con ellos, que tampoco debía ser moco de pavo. Os dejo dos vídeos, uno de cada uno de los dos grupos con la Caballé. No puedo dejar de tener los pelos de gallina cuando los veo y cuando escucho las voces de los tres:



jueves, 28 de febrero de 2013

El día que acabó la crisis

Un artículo de El País (Andalucía) del mes de enero que pinta muy malamente:

Un buen día del año 2014 nos despertaremos y nos anunciarán que la crisis ha terminado. Correrán ríos de tinta escritos con nuestros dolores, celebrarán el fin de la pesadilla, nos harán creer que ha pasado el peligro aunque nos advertirán de que todavía hay síntomas de debilidad y que hay que ser muy prudentes para evitar recaídas. Conseguirán que respiremos aliviados, que celebremos el acontecimiento, que depongamos la actitud crítica contra los poderes y nos prometerán que, poco a poco, volverá la tranquilidad a nuestras vidas.


Un buen día del año 2014, la crisis habrá terminado oficialmente y se nos quedará cara de bobos agradecidos, nos reprocharán nuestra desconfianza, darán por buenas las políticas de ajuste y volverán a dar cuerda al carrusel de la economía. Por supuesto, la crisis ecológica, la crisis del reparto desigual, la crisis de la imposibilidad de crecimiento infinito permanecerá intacta pero esa amenaza nunca ha sido publicada ni difundida y los que de verdad dominan el mundo habrán puesto punto final a esta crisis estafa —mitad realidad, mitad ficción—, cuyo origen es difícil de descifrar pero cuyos objetivos han sido claros y contundentes: hacernos retroceder 30 años en derechos y en salarios.

Un buen día del año 2014, cuando los salarios se hayan abaratado hasta límites tercermundistas; cuando el trabajo sea tan barato que deje de ser el factor determinante del producto; cuando hayan arrodillado a todas las profesiones para que sus saberes quepan en una nómina escuálida; cuando hayan amaestrado a la juventud en el arte de trabajar casi gratis; cuando dispongan de una reserva de millones de personas paradas dispuestas a ser polivalentes, desplazables y amoldables con tal de huir del infierno de la desesperación, entonces la crisis habrá terminado.

Un buen día del año 2014, cuando los alumnos se hacinen en las aulas y se haya conseguido expulsar del sistema educativo a un 30% de los estudiantes sin dejar rastro visible de la hazaña; cuando la salud se compre y no se ofrezca; cuando nuestro estado de salud se parezca al de nuestra cuenta bancaria; cuando nos cobren por cada servicio, por cada derecho, por cada prestación; cuando las pensiones sean tardías y rácanas, cuando nos convenzan de que necesitamos seguros privados para garantizar nuestras vidas, entonces se habrá acabado la crisis.

Un buen día del año 2014, cuando hayan conseguido una nivelación a la baja de toda la estructura social y todos —excepto la cúpula puesta cuidadosamente a salvo en cada sector—, pisemos los charcos de la escasez o sintamos el aliento del miedo en nuestra espalda; cuando nos hayamos cansado de confrontarnos unos con otros y se hayan roto todos los puentes de la solidaridad, entonces nos anunciarán que la crisis ha terminado.

Nunca en tan poco tiempo se habrá conseguido tanto. Tan solo cinco años le han bastado para reducir a cenizas derechos que tardaron siglos en conquistarse y extenderse. Una devastación tan brutal del paisaje social solo se había conseguido en Europa a través de la guerra. Aunque, bien pensado, también en este caso ha sido el enemigo el que ha dictado las normas, la duración de los combates, la estrategia a seguir y las condiciones del armisticio.

Por eso, no solo me preocupa cuándo saldremos de la crisis, sino cómo saldremos de ella. Su gran triunfo será no sólo hacernos más pobres y desiguales, sino también más cobardes y resignados ya que sin estos últimos ingredientes el terreno que tan fácilmente han ganado entraría nuevamente en disputa.

De momento han dado marcha atrás al reloj de la historia y le han ganado 30 años a sus intereses. Ahora quedan los últimos retoques al nuevo marco social: un poco más de privatizaciones por aquí, un poco menos de gasto público por allá y voilà: su obra estará concluida. Cuando el calendario marque cualquier día del año 2014, pero nuestras vidas hayan retrocedido hasta finales de los años setenta, decretarán el fin de la crisis y escucharemos por la radio las últimas condiciones de nuestra rendición.

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