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jueves, 4 de noviembre de 2010

Hablando de nuevas tecnologías

Hoy fue un día movidito. Empezó como cualquier otro porque no tenía mucho más trabajo que de costumbre, pero mira tú por dónde, vinieron los de timofónica a colocarnos las… nuevas operadoras les llaman (que para mí son centralitas, aunque igual es que yo soy muy antigua) porque las únicas operadoras que hay en la oficina somos otra compañera que sólo viene tres días y yo, que sepamos. Aunque los nombres técnicos son lo de menos.

Y ahí empezó el lío. Qué guay, sin teléfono que estamos hasta que estos dos chiquitos nos los coloquen. Venga, tiramos la casa por la ventana y dos “operadoras” y un terminal telefónico nuevo por despacho (diez aparatos incluyendo las dos fabulosas operadoras en total).

Cada aparatejo con su manual escrito y extendido por demás en un cd por cada personaje con nuevo teléfono. Pero va a ser que no. Que para qué vamos a leernos nada ni a escachuflar un cd en el ordenata si es mucho más simple que la operadora sub1 (servidora la super-operadora) nos dé un cursillo intensivo si tiene a bien para contarnos lo fácil que es utilizar estos bichos, que luego queda magnificamente decir lo espabiladitos que somos aprendiendo el funcionamiento y a la vuelta están otra vez preguntándome a mí cómo era aquello de contestar una llamada: pero se descuelga y ya? Y para colgar? Cuelgo y ya?.

Mientras tanto, super-operadora atenta a las instrucciones que uno de los muchachos de la famosa timofónica le iba dando, a la par que pidiendo atenciones en cuanto a números de extensiones de cada uno de los despachitos para él dejar bien configurados los bichos estos. Y cómo se puede desviar mi cosa esta? Y si me entran dos o tres llamadas a la vez, cómo narices las mantengo en espera? Y si yo paso una llamada a un despacho y no está el personaje en cuestión porque está en el baño por un suponer, me va a volver la llamada? Cómo sé yo por qué línea me están entrando las llamadas? Y si llaman al sindicato que tenemos en un despacho, las llamadas suyas también van a entrar por mi teléfono? Y lo de las extensiones cómo va? Quedamos esta noche y nos vamos conociendo? Ay, no, que esta pregunta no es de aquí. Perdonadme, que se me fue el santo al cielo. No sé en qué estaría yo pensando… :-D

Vamos, que me he tirado de nueve a dos volviéndome mico y mira tú por dónde, yo que siempre me quejo de no tener trabajo, hoy tenía un poco de tajo, jefe incluido. Igual que el camarote de los hermanos Marx! O parecido a los bares El Brillante, esos de los bocatas de calamares, que siempre dicen cuando llegas… Al fondo que hay sitioooooooo!!!

viernes, 22 de octubre de 2010

Soluciones a tó pasto

Sepáis que hoy, según me lavaba los dientes, me dio por pensar. Y a esas horas de la madrugada, porque para mí es difícil un despertar sin ton ni son por mucho que sean las siete, no suele una darle al perolo porque las neuronas están más fritas que yo.

Pero mira tú por dónde, hoy me vestí (lo hago a diario, aunque no lo diga nunca) y me coloqué una camiseta que lleva un ataillo en un lado, un nudo de esos que te ajusta o te desajusta y que jamás había tocado yo, porque no quedaba mal el ajuste tal y como vino de la tienda. Sin embargo, me dio el puntito de querer retocarlo un poco para cambiar el ajuste dichoso. Y claro, una desata y luego al volver a atar, la atadura ya no queda tan fashion como quedaba antes. Y ahí me ha dado el flash del pensamiento tempranero de hoy:

Como si fuera lo más normal del mundo -ya que una lleva dándole a la santa tecla más años que Matusalén- quería yo ir directamente al botón “deshacer”, esa flechita azul que nos viene muy bien cuando metemos la pata hasta el corvejón con el Word. Pero no me la he encontrado. Y entonces ha sido cuando he pensado yo en por qué no tendremos los humanos un algo de la cacharrería que inventan y que nos hace algo más fácil la vida rutinaria. Si tuviéramos un “deshacer” a mano, aunque sólo fuera un botón que deshiciera los últimos tres pasos que dimos, no todos los que hemos ido dando desde que aprendimos a andar, sería ya un alivio. Yo hoy podría haber vuelto a dejar el nudo que venía en mi flamante camiseta y no se hubiera quedado hecho un churro por haberlo tocado yo. Que te cae un lamparón de pasta de dientes en la ropa… deshaces y limpio (eso sí, tendrías que volver a lavarte los piños, pero seguro que esta vez lo hacías con más cuidadín) y si de paso te hubieras dado cuenta de que llevas un tomate en el calcetín, pues ese tercer “deshacer” te quitaría los calcetines de la vergüenza en un plis plas y ya a la tarde los coserías o irían directos al cubo de la basura.
Que un día le llamas cacho cabrón al jefe porque te tiene hasta los perendengues... botón "deshacer" antes de que te suelte una hostia o te mande al paro tan concurrido hoy y listo.


Si a alguno de mis millones de lectores se le ocurriera la magnífica idea de inventar el dichoso botón, me mande un mail y estaré dispuestísima a hacer incluso de conejillo de indias.

jueves, 29 de octubre de 2009

Avances tecnológicos nada lógicos

Pues no, para mí de lógicos tienen bien poco, porque me arruinan la existencia.

Primero eran los vídeos beta para pasar después a los VHS que luego dieron paso a los DVD para finalizar con los... cómo se llaman ahora los discos esos tan estupendos que nos van a volver a dar un vuelco a la vida una vez que nos habíamos acostumbrado a los del formato anterior? Ni el nombre me sé. Fijarse lo espabilada que ando yo en cosas tecnológicas.

Pues eso, que estaba yo ahora mismito pensando en por qué todo va tan deprisa que siempre me toca perder el tren. El tecnológico, digo.

Yo iba de perlas con el vídeo beta. Sí, un poco grande, como mi primer móvil (que esa es otra, los cambios en las comunicaciones telefónicas), y claro, si las cintas eran tremendas, hazte idea del tamaño del aparato, que necesitabas casi una mesa para el solo. Una mesa, no una mesilla.

Luego, cuando todas mis cintas estaban en el sistema beta, me lo cambiaron todo al siguiente, al uve. Más chiquitito, eso sí, que donde antes metías dos cintas beta ahora lo mismo con suerte te entraban cuatro y la estantería quedaba como más desahogá e igual podías apilar alguna más en horizontal sobre las verticales. Con el VHS la empecé a cagar porque como servidora ni sabe ni aprende nada que le suene a chino, jamás mandó a ningún sitio a que nadie le recuperara los contenidos del beta (mismamente un suponer el horroroso vídeo de mi bodorrio con el más conocido como "el que me plancha las camisas" u "planchaor" para los que no quieren gastar saliva. De hecho es que desconocía que había gente que se dedicaba a esos menesteres.

Luego más de lo mismo. Lo que tengo en uvehacheese, cuando además sólo hay un video vivo que va a durar menos que una chuche en la puerta de un cole, me lo como con patatas (las cintas de las cositas monas y graciosas de las niñas, las fiestas inaguantables de navidad familiares...), y ya no digo nada cuando casque el susodicho vídeo, que dios guarde muchos años, que me veo comprando un armario para meter tanta cinta, salvo que ahora que sé que hay gente dedicada a salvar tonterías de antaño, me lo pasen a DVD.

Pero y para qué lo del DVD? De momento apenas lo controlo. Y encima ya están sacando cosas nuevas para sustituirlo...

Menos mal que a los humanos aún no nos han sacado un nuevo formato que nos sustituya como quien cambia de estropajo (siempre pensando en lo mismo, oyes). De momento ;-D

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