Rrrrr, Rrrrrr, Rrrrrrr

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viernes, 24 de enero de 2014

Felices cumpleaños



Hoy me he acordado de que mañana sería vuestro cumpleaños. Hermanos con doce años de diferencia que casualmente nacisteis un 25 de enero. ¡Ahí es ná mis dos granaínos!

Tú, papá, cumplirías nada menos que ochenta y nueve años y tú, sin embargo, tío, si hubieras podido aguantar un poquitín más, ya harías setenta y siete.

Espero que ahora, allá donde os podáis encontrar, habléis de vuestras cosas, recordéis tiempos pasados y os deis un tironcete de orejas, ya que no volvisteis a deciros más nada desde el año 1997 en que tú, papá, te nos fuiste para siempre.

No penséis que os hablo desde la tristeza. No. Hoy no. Os hablo desde el cariño aunque, como cada año que pasa sin alguno de vosotros, me da un poco de penilla. Pero no me quiero poner dramática.

Hace muy pocos días, repasando como quien no quiere la cosa fotos, te estuve viendo, papá, cuando mi hija pequeña era aún una niña, con aquel traje de futbolista de la selección española y con mi mayor al lado sonriendo, ellas en pie y tú sentadito en la puerta de tu casa. ¡Mira que te gustaba el fútbol! Recuerdo especialmente nuestros paseos cuando yo era muy chiquitaja y tú todavía salías conmigo a dar una vuelta, tu figura con tu transistor a cuestas los fines de semana porque no había manera de que olvidaras por un rato que había partidos. O cuando repartías el carbón por las casas y yo te acompañaba agarradita a aquel carro de hierro. Me gustaba ir contigo y tú siempre hablabas de mí orgulloso a las vecinas a las que les subías el mineral que les daba calor o con el que podían preparar la comida. ¡Qué tiempos!.

En cambio, de ti, tío, no tengo más foto que la que está en tu DNI, ese que guardo como oro en paño. Pero, aunque esta cabeza mía pocos recuerdos guarda, sí tiene entre los que quedan, aquellos días en que me llevabas a la sierra junto a aquella novia tuya que poco te duró y que iba tan pintada siempre, Juana. O los últimos tiempos que pasamos, aunque esos me han dejado bastante mal sabor de boca por lo que tú y yo sabemos.

Me estoy enrollando y no quiero. Únicamente quería felicitaros y deciros que espero que se produzca vuestro reencuentro y que podáis pasar buenos ratos juntos. Y, si es posible, ahora que nada os puede hacer daño ya, comáis una tarta a destajo y disfrutéis de ella y que cuando lo hagáis, os acordéis de mí. Seguro que sí. Un beso muy fuerte a los dos.


jueves, 21 de noviembre de 2013

Quiero que sepas...



... que va para cinco meses que no estás con nosotros. Y hoy, después de ese tiempo, quisiera hablar contigo aunque ya no te tenga. Están siendo cinco meses de pena y de sentimientos amargos. No es que sienta culpa por pensar que no hice lo que debía por ti -no me reprocho nada- salvo saber que cuando ya decidiste que querías dejarnos no estuve contigo; me operaron dos días antes, ¿te acuerdas?. Luego, en algún momento de lucidez preguntabas a mi marido por mí porque yo no había ido a verte al hospital y querías saber si había tenido niño o niña. Pobre mío, tu cabeza ya estaba casi ida con tanto calmante para que tu enfermedad no te siguiera haciendo más daño. Lo que más siento es que había veces en que te dabas cuenta de que algo en ella no iba bien y preguntabas qué te estaban haciendo para estar así si tu cerebro funcionaba bien cuando llegaste allí.

¿Sabes cuál es una de las cosas que más tengo presente? Cuando te acompañé la última vez a urgencias días antes de mi operación porque estabas ya muy malito y llorabas porque no querías seguir viviendo y rogabas a dios que te llevara con él y me decías que por qué estábamos siendo tan buenos contigo si no lo merecías y llorabas por mis hijas y hablabas del daño que les habías hecho. Ellas tampoco estaban aquí cuando se te acabaron las ganas de vivir. ¿Te acuerdas que se habían ido a Irlanda un mes de voluntarias a dos granjas? Yo te lo contaba y tú unas veces parecías darte cuenta y otras te quedabas absorto, con la mirada ida del todo y tus cansados ojitos vidriosos, como oyéndome, pero sin escuchar lo que te decía. A ellas, a mis hijas, no les contamos la verdad hasta que no volvieron de Irlanda; preguntaban por ti cada vez que hablábamos con ellas y siempre les decíamos que estabas más o menos igual, incluso mejor a veces, porque no queríamos que sufrieran desde allí, tan lejos, si sabían que estabas empeorando a pasos agigantados y que tu fin estaba muy próximo. Fue muy difícil seguir hablándoles de ti cuando ya no estabas, pero no nos quedó más remedio que tenerlas engañadas. Lo comprendieron, aunque al principio les costó y nos reprocharon no haberles dicho la verdad desde el primer momento.

Ayer saqué los papeles de hospitales, de medicaciones, de solicitudes de dependencia o de residencia de mayores que, como tú bien decías, no iban a servir para nada, que te morirías antes de que tuviéramos noticias, tu D.N.I., tus carterillas del abono-transporte, tu reloj… Tiré todos los papelotes, incluidos los innumerables informes médicos. Total, ahora ya no sufres; no vas a tener que volver a pasar por más pruebas médicas ni volverán a darte todas esas pastillas de las que te quejabas siempre porque te guarreaban el estómago. Llevo conmigo siempre tu monederillo negro, aquel en el que te gustaba meter la calderilla; guardo en él las llaves de la oficina y ya no se me pierden por el bolso. 

Pero lo más importante de todo, aunque lo esté pasando un poco mal, es que a diario me acuerdo de ti y sigues con nosotros. Necesito que lo sepas, tío Carlos. Te envío un beso grandísimo que espero recibas con todo el cariño y la fuerza con que yo te lo mando.



miércoles, 13 de noviembre de 2013


LA MAESTRA - Hector Gagliardi

 
Tan buena como mi vieja
y como ella nerviosa,
de las que agrandan las cosas
y que por nada se quejan;

Tenía entre ceja y ceja
esa cuestión del aseo
y en lo mejor del recreo
revisaba las orejas.

Decía que un pajarito
al oído le nombraba
los niños que conversaban
cuando salía un ratito;

Y si un grandote de quinto
armaba la tremolina,
parecía una gallina
cuando tiene los pollitos.

Nos tomaba la lección
siguiendo el orden de lista
y obligaba con la vista
a seguir con atención.

Yo era medio remolón
porque andaba por la “G”
y cien veces me chasquié
al preguntar de a traición.

Se pasaba todo el día
prometiendo malas notas
y que en vez de la pelota
estudiaran geometría.

Era mujer que sabía
de un golazo de boleo,
por eso es que en el recreo
los muchachos se reían.

Pero un vez se enfermó
y mandaron la suplente
que enseñaba diferente
y un día de “usted” nos trató.

Y nosotros ¡qué se yo!...
sería mejor maestra
pero fieles a la nuestra
declaramos el boicot.

Y cuando ya vino al grado
después de la enfermedad
nos pusimos a gritar
que casi la desmayamos
y cuando vio tantas manos
que la querían tocar
de floja se echo a llorar
y nosotros la imitamos.

Ah! Pobre maestra mía!
¡Cómo estarás ya de vieja!
revísame las orejas,
soy un chico todavía.

No sabes con qué alegría
quisiera volverte a ver:
no me vas a conocer
pero entonces te diría:
Yo ocupaba el tercer banco
al lado de la ventana,
el que abría las persianas
cuando el sol no daba tanto.

El que se ahogaba de llanto
el día que te dejó
y que nunca te olvidó
y es por eso que te canto.

Vos sos la dulce canción
de la edad que ya se fue;
hoy he venido otra vez
para darte la lección:
Preguntame de a traición,
maestra del cuarto grado,
que cuanto me has enseñado
lo llevo en el corazón.

 

Este poema se lo quiero dedicar a alguien que, a pesar de no saber si vive o ya falleció, causó en mí un sentimiento de cariño impresionante y eso es algo muy de agradecer por mi parte. Su nombre es (o era) Mª Ángeles, de Puertollano, y fue mi maestra cuando yo era pequeñaja. Cuando yo tenía siete años cambiamos de barrio y empecé a ir a otro cole más cercano, pero siempre la recordé; incluso fui a verla cuando yo estaba ya en el instituto. Y, por muchos años que hayan pasado, sigue aquí, en esta cabecita mía, como lo que era, una de las mejores maestras y personas que por mi vida han pasado. Ójala todos los profesionales de cualquier oficio fueran como ella fue, una auténtica luchadora a la que le entusiasmaba su profesión y que peleaba porque sus "niños" aprendieran, ante todo, a ser buenas personas. ¡Gracias, Mª Ángeles!

 

 

sábado, 2 de marzo de 2013

Gotthard y Queen

Sus dos cantantes fallecidos, distintos estilos musicales aunque para mí ambos estupendos, dos personas que realmente pudieron llegar mucho más lejos y la muerte no se lo permitió. Y ambos, eso lo desconocía hasta ayer, tuvieron la oportunidad de cantar con Montserrat Caballé y ella de hacerlo con ellos, que tampoco debía ser moco de pavo. Os dejo dos vídeos, uno de cada uno de los dos grupos con la Caballé. No puedo dejar de tener los pelos de gallina cuando los veo y cuando escucho las voces de los tres:



domingo, 20 de enero de 2013

La pena da paso al odio

Nos están machacando. Sin disimulos, sin temblarles la mano, como ayer nos decía Rajoy en cuanto al choriceo reciente pepero, y lo están haciendo sin escrúpulos, sin ni un solo atisbo de que si lo hacen es porque las cosas no vienen bien dadas, aunque ellos insistan en que sí, en que si lo hacen es porque no hay más remedio. Ayer también, mientras yo leía lo que os voy a poner, no me temblaban a mí tampoco las manos: me temblaba el cuerpo entero y me daban unas enormes ganas de cogerlos por la yugular y apretar y apretar, como están haciendo ellos con la ciudadanía española e inmigrante. Es tan solo un caso de los tantísimos como habrá en este país, relativo a la sanidad pública (por decir algo, que de eso ya nos queda bien poco, supongo que igualmente porque no les queda otro remedio). El escrito, encontrado en facebook y compartido por mí, es de una enfermera que se encontraba de guardia haciendo su trabajo:


"Ayer estuve de guardia en mi hospital público. Por la tarde me llama la residente de puerta para que vaya a valorar a una paciente que acababa de llegar. Me encuentro a una mujer de 45 años con mal aspecto, dolor abdominal, muy delgada...
Tras la exploración y la ecografía le diagnostico un casi seguro cancer de ovario avanzado. Hay que hacerle todas las pruebas urgentes, así que le doy los volantes para que la citen y sea vista hoy mismo en la consulta de oncología ginecológica, como hacemos siempre.
Se me olvidada contaros un pequeño detalle: la mujer se llama Irina y es rumana. Perdió su trabajo hace un año y con él, hace poco, su tarjeta sanitaria. Ese detalle no lo tuve en cuenta ayer hasta que me avisaron de la Admisión de pacientes para decirme que no la pueden dar cita para ninguna prueba ni consulta ya que no tiene tarjeta sanitaria.
Irina no podrá ser operada en ningún hospital público español y si no me he equivocado en el diagnóstico, morirá sin atención médica en menos de un año.
......Infinita la impotencia, infinita la rabia. No puedo olvidarme de su mirada al intentar explicarle lo inexplicable.
Me niego a mirar para otro sitio cuando sucede una monstruosidad como esta. ME NIEGO A CALLAR.
Goyi"


No sé bien a dónde nos quieren llevar: no existe por parte de nuestros políticos ni un atisbo de humanidad y lo único que les importa es esclavizarnos con los recortes, mientras ellos, sin embargo, se lo siguen llevando muerto, descaradamente, riéndose en nuestras caras mientras nos roban a manos llenas, restregándonos el "se ha vivido por encima de las posibilidades"; sólo sé que nos tienen atados de pies y manos y que empezamos a sentir que para ellos únicamente somos desperdicios humanos. No puedo entender ya casi nada de lo que está pasando. Ahora mismo lo único que siento es pena, mucha pena, sobre todo si pienso en mis hijas y en la herencia que les vamos a dejar. Y empiezo a saber lo que es el odio. Con ellos lo estoy reconociendo


miércoles, 14 de noviembre de 2012

Porque no está todo perdido

Hace unas entradas en mi blog os hablé de Piri, este gato pachuchete que tenemos y con el que peleábamos como cosacos para darle su medicación. Bien, pues como no siempre los vencedores éramos nosotros, las cosas empezaron a ir a peor de nuevo. Sus transaminasas habían mejorado bastante pero volvió a dejar de comer. Y tuvimos que retomar a las guerras púnicas de las pastillas cada doce horas y como eso era cuestión prácticamente imposible pues unas iban dentro de su garganta y otras se quedaban en el camino, tuvimos que terminar llevándole diariamente a sus veterinarias a que le inyectaran vía subcutánea. Y hete aquí que está volviendo a tener algo de apetito (si deja de comer sabemos que lo perdemos) y me he decidido a ser yo su practicante, la que le inyecte los antibióticos y el corticoides diariamente. Hoy hemos ido a las veterinarias con él y he sido yo la que le ha puesto las dos inyecciones (con más miedo que vergüenza debo decir). Charo, una de las veterinarias, me ha enseñado cómo hacerlo, sin temblar, sabiendo que no le duelen los pinchazos y quedándonos tranquilos todos de que las medicinas le entran sin problemas y de que soy capaz de hacerlo.

No me habría yo planteado algo así en mi vida, pero a la fuerza ahorcan y a este pequeñajo le tenemos que salvar o, como poco, intentarlo. Y verle comer pienso y escuchar cómo viene detrás nuestro pidiendo comida nos anima a seguir. No sé si su hígado responderá ni si él tendrá la fuerza y las ganas suficientes de tirar p´alante, pero desde luego, por nosotros no va a quedar.

Así que de nuevo, Piri, esta entrada va por tí, que ahora mismo me miras desde la silla con tu ronroneo tranquilo. Sé que entre todos vamos a poder. Hoy, día de huelga general, hice mi huelga para dedicar mi tiempo a tí. A algunos les podrá parecer absurdo lo que escribo; podrán pensar que estoy loca. Allá cada uno con lo que piense. Yo me siento la mar de serena y de orgullosa sabiendo que estoy haciendo todo lo que puedo por mi chiquitín. Y eso es lo que realmente ahora me importa.

 
 


¡¡¡No sabes cuánto te quiero!!!


miércoles, 24 de octubre de 2012

Sin palabras

Dicen que una imagen vale más que mil palabras. En este caso yo me quedo con la boca abierta por la ternura de las fotografías y por el amor que pueden dar los animales, que, en muchos casos, nosotros, humanos, no somos capaces de dar: 
En un zoológico ruso , una chimpancé murió dejando huérfano a su pequeño bebé. Así un empleado del zoológico lo llevó a su casa para cuidarlo, sin imaginar que su perra mastín lo adoptaría. Y se conviritío en verdadera madre del huerfanito al tratarlo como a uno más de sus cachorros.








"La no violencia lleva a la más alta ética, lo cual es la meta de la evolución. Hasta que no cesemos de dañar a otros seres vivos, somos aún salvajes." Thomas Edison.

"Si un hombre aspira a una vida correcta, su primer acto de abstinencia es el de lastimar animales." Tolstoy.

"Sostengo que cuanto más indefensa es una criatura, más derechos tiene a ser protegida por el hombre contra la crueldad del hombre. Debo realizar todavía muchas purificaciones y sacrificios personales para poder salvar a esos animales indefensos de un sacrificio que no tiene nada de sagrado. Ruego constantemente a Dios para que nazca sobre esta tierra algún gran espíritu, hombre o mujer, encendido en la piedad divina, capaz de librarnos de nuestros horrendos pecados contra los animales, salvar las vidas de criaturas inocentes y purificar los templos." Gandhi (acerca del sacrificio de animales).

"La indiferencia, desinterés y falta de respeto que tanta gente demuestra tener para con los animales es malvada, primero que nada porque resulta en un empobrecimiento grandioso del espíritu humano." Ashley Montagu.

"Llegará un día en que los hombres como yo, verán el asesinato de un animal como ahora ven el de un hombre" Leonardo da Vinci.

"Es increible y vergonzoso que ni predicadores ni moralistas eleven más su voz contra los abusos hacia los animales"Voltaire.

"La conducta del hombre para con los animales más primitivos, y su conducta para con sus congéneres, muestra una relación constante." Herbert Spencer.

"Los males y sufrimientos propinados sobre la inocente, indefensa y leal raza animal es el capítulo más oscuro en la entera historia del planeta." Edward Freeman.

"A veces me preguntan: ¿Por qué inviertes todo ese tiempo y dinero hablando de la amabilidad para con los animales cuando existe tanta crueldad hacia el hombre?. A lo que yo respondo: Estoy trabajando en las raíces”. George T. Angell.

"Me siento muy apenado por aquellas mujeres que todavía compran abrigos de piel. A ellas les falta el requisito más importante que una mujer debe poseer, corazón y racionalidad." Jayne Meadows.


"Me enorgullezco de no haber figurado nunca entre la clientela especial de las corridas de toros." Ramón y Cajal.







viernes, 8 de junio de 2012

Llegar a viejo

Últimamente ando medio de cabeza con un tío mío que está solo y es ya casi un viejito. Y como no hay forma de quitármelo de la mollera, hoy quiero dejar algo para ellos, para nuestros viejos. Creo que merecen bastante más de lo que muchos tienen.

"Si se llevasen el miedo
y nos dejasen lo bailado
para enfrentar el presente.
Si se llegase entrenado
y con ánimos suficientes.

Y después de darlo todo
-en justa correspondencia-
todo estuviese pagado
y el carné de jubilado
abriese todas las puertas.

Quizás llegar a viejo
sería más llevadero,
más confortable
más duradero.

Si el ayer no se olvidase tan aprisa.
Si tuviesen más cuidado en donde pisan.
Si se viviese entre amigos
que al menos de vez en cuando
pasasen una pelota.
Si el cansancio y la derrota
no supiesen tan amargo.

Si fuesen poniendo luces
en el camino, a medida
que el corazón se acobarda
y los ángeles de la guarda
diesen señales de vida.

Quizás llegar a viejo
sería más razonable,
más apacible
más transitable.

Si la veteranía fuese un grado.
Si no se llegase huérfano a ese trago.
Si tuviese más ventajas
y menos inconvenientes.
Si el alma se apasionase,
el cuerpo se alborotase
y las piernas respondiesen.

Y del pedazo de cielo
reservado para cuando
toca entregar el equipo,
repartiesen anticipos
a los más necesitados.

Quizás llegar a viejo
sería todo un progreso,
un buen remate,
un final con beso.

En lugar de arrinconarlos en la historia
convertidos en fantasmas con memoria.

Si no estuviese tan oscuro
a la vuelta de la esquina.
O simplemente si todos
entendiésemos que todos
llevamos un viejo encima".
Joan Manuel Serrat


jueves, 1 de diciembre de 2011

¿Cuántas posturas conoces?

AL CUMPLIR AÑOS A UNO SE LE OLVIDAN ESTAS POSICIONES EN LA CAMA. ASI QUE, ¿QUÉ TAL SI LAS RECORDAMOS?...


SI TIENES OPORTUNIDAD DE VOLVER A PROBARLAS, ADELANTE, QUE NADA TE DETENGA. YO, DE MOMENTO, NO PUEDO PORQUE TENGO UNA LUXACIÓN EN LA CADERA, JEJEJE


















martes, 15 de febrero de 2011

El viaje de la vida

La vida no es más que un viaje por tren: repleto de embarques y desembarques, salpicado de accidentes, sorpresas agradables en algunos embarques, y profundas tristezas en otros.
Al nacer, nos subimos al tren y nos encontramos con algunas personas que creemos que siempre estarán con nosotros en este viaje. Lamentablemente la verdad es otra. Se bajarán en alguna estación dejándonos huérfanos de su cariño, amistad y su compañía irreemplazable. No obstante, esto no impide que se suban otras personas que nos serán muy especiales.
Llegan nuestros hermanos, nuestros amigos y nuestros maravillosos amores. De las personas que toman este tren, habrá los que lo hagan como un simple paseo, otros que encontrarán solamente tristeza en el viaje, y habrá otros que circulando por el tren, estarán siempre listos para ayudar a quien lo necesite.

Muchos, al bajar, dejan una añoranza permanente; otros pasan tan desapercibidos que ni siquiera nos damos cuenta que se levantaron de su asiento.

Es curioso constatar que algunos pasajeros, los que nos son tan queridos, se acomodan en vagones distintos al nuestro. Por lo tanto, se nos obliga a hacer el trayecto separados de ellos. Desde luego, no se nos impide que durante el viaje, recorramos con dificultad nuestro vagón y lleguemos a ellos, pero lamentablemente, ya no podremos sentarnos a su lado pues habrá otra persona ocupando el asiento. No importa, el viaje se hace de este modo: lleno de desafíos, sueños, fantasías, esperas y despedidas... pero jamás regresos.

Entonces, hagamos este viaje de la mejor manera posible. Tratemos de relacionarnos bien con todos los pasajeros, buscando en cada uno lo que tengan de mejor.

El gran misterio es que no sabremos jamás en qué estación bajaremos, y mucho menos donde bajarán nuestros compañeros, ni tan siquiera el que tenemos sentado al lado nuestro.

Cuando baje del tren, sentiré nostalgia. Separarme de algunos compañeros de viaje será doloroso. Dejar a que mis hijas sigan solas será muy triste. Pero me aferro a la esperanza de que, en algún momento, llegaré a la estación principal y tendré la gran emoción de verlas llegar con un equipaje que no tenían cuando embarcaron. Lo que me hará feliz será pensar que colaboré para que su equipaje creciera y se hiciera más valioso.

Hagamos que nuestra estancia en este tren sea tranquila, que haya valido la pena. Hagamos lo necesario para que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío, deje un buen recuerdo a los que en el viaje permanezcan.

lunes, 14 de febrero de 2011

Fábula

No creo en santos ni en religiones, pero hoy, buscando por la red, encontré una historia, un cuento en que el amor es uno de los protagonistas, y viendo que hoy es el famoso Valentín, pues venga, os lo dedico a los que sí os ilusiona el personaje y lo que lleva consigo:

EL AMOR Y LA LOCURA

Cuentan que una vez se reunieron en un lugar de la Tierra todos los sentimientos y cualidades de los hombres. Cuando el aburrimiento había bostezado por tercera vez, la locura, como siempre tan loca, les
propuso: "¿Jugamos al escondite?". La intriga levantó la ceja intrigada y la curiosidad, sin poder contenerse, preguntó: "¿Al escondite?

¿Y cómo es eso?". "Es un juego -explicó la locura- en el que yo me tapo la cara y comienzo a contar desde uno hasta un millón mientras ustedes se esconden. Y, cuando yo haya terminado de contar, el primero de
ustedes al que encuentre ocupará mi lugar para continuar el juego".

El entusiasmo bailó secundado por la euforia. La alegría dio tantos saltos que terminó por convencer a la duda e, incluso a la apatía, a la que nunca le interesaba nada. Pero no todos quisieron participar; la verdad prefirió no esconderse, para qué, si, al final, siempre la hallaban; y la soberbia opinó que era un juego muy tonito, pero en el fondo, lo que le molestaba es que la idea no hubiese sido suya. Y la cobardía... la cobardía prefirió no arriesgarse.

"Uno, dos, tres...", comenzó a contar la locura.

La primera en esconderse fue la pereza que, como siempre, se dejó caer en la primera piedra del camino. La fe subió al cielo y la envidia se escondió tras la sombra del triunfo que con su propio esfuerzo había logrado subir a la copa del árbol más alto. La generosidad casi no alcanzaba a esconderse, cada sitio que hallaba le parecía maravilloso para alguno de sus amigos: que si un lago cristalino, ideal para la belleza; que si una rendija de un árbol, perfecto para la timidez; que si el vuelo de la mariposa, lo mejor para la voluptuosidad; que si una ráfaga de viento, magnífico para la libertad. Así que terminó por ocultarse en un rayito de sol. El egoísmo, en cambio, encontró un sitio muy bueno desde el principio; lo encontró ventilado, cómodo... pero
eso sí, sólo para él. La mentira se escondió en el fondo de los océanos, ¡mentira! en realidad se escondió detrás del arco iris. Y la pasión y el deseo en el centro de los volcanes. El olvido... ¡se me olvidó dónde
se escondió! pero, bueno, eso no es lo importante.

Cuando la locura contaba 999.999, el amor aún no había encontrado sitio para esconderse, pues todo se encontraba ocupado, hasta que divisó un rosal y, enternecido, decidió esconderse entre sus flores.

"Un millón" contó la locura, y comenzó a buscar. La primera en aparecer fue la pereza, sólo a tres pasos de la piedra. Después escuchó a la fe discutiendo con Dios en el cielo sobre teología. Y la pasión y el deseo
los sintió en el vibrar de los volcanes. En un descuido encontró a la envidia y, claro, pudo deducir dónde estaba el triunfo. Al egoísmo no tuvo ni que buscarlo, él solito salió disparado desde su escondite, que había resultado ser un nido de avispas. De tanto caminar sintió sed y, al acercarse al lago, descubrió a la belleza. Y con la duda resultó más fácil todavía, pues la encontró sentada sobre una cerca sin decidir aún de qué lado esconderse.

Así fue encontrando a todos: la mentira detrás del arco iris, ¡mentira! si ella estaba en el fondo del océano; y hasta el olvido, al que ya se le había olvidado que estaba jugando al escondite. Pero, sólo el amor no aparecía por ninguna parte. La locura buscó detrás de cada árbol, bajo cada rolluelo del planeta, en la cima de las montañas; y, cuando estaba por darse por vencida, divisó un rosal y sus rosas, y tomó
una horquilla y comenzó a mover sus ramas. Cuando, de pronto... un doloroso grito se escuchó, Las espinas habían herido en los ojos al amor. La locura no sabía qué hacer para disculparse: lloró, rogó, imploró, 
pidió perdón y hasta prometió ser su Lazarillo.

Desde entonces, desde que por primera vez se jugó al escondite en la Tierra, el amor es ciego y la locura siempre le acompaña.

miércoles, 20 de octubre de 2010

Si va a ser verdad...

Joer, que va a tener razón el pps este que me mandó mi amiga Pepa por mail...
Bueno, pero mejor pensar que tampoco es para tanto. Además me ha traido recuerdillos tiernos y eso siempre está bien. Gracias, Pepón!!!!


martes, 5 de octubre de 2010

A mis dos peluches

Sabe que voy a hacerle la cura diaria en su ojito derecho. Se echa un poco hacia atrás, como eludiéndome. Deja que le limpie primero con la gasa y el suero y que le eche betadine después con otra gasa. Aguanta pacientemente el ritual. Y por lo general, se deja curar sin vacilar. Incluso después me lame la cara como dándome las gracias.

Otras veces viene y me busca. Maúlla de una manera que reconozco muy bien. Me pide que le abra la puerta del jardín y que salga con él para que, una vez tumbadito al sol, le haga carantoñas en la tripa o en la espalda. Sólo hasta que él decida. A partir de ahí me da patadas porque ya tiene su ración de mimos y no necesita más.

El otro es como mi perro. Todo el día pegado a mis faldas, maullándome para que le haga mimos o para que sea buena y le dé la chuche o la malta que le vuelven loco. Persiguiéndome continuamente porque necesita siempre tener a alguien cerca para darle la seguridad que siempre le faltó.

Por las noches, cual ritual, se tumba en mi lado derecho para que le pase mi mano por la cabeza. Me ronronea sin parar y se va a mis pies y duerme como un lirón gordote. Feliz.

Los dos saben perfectamente de qué manera pueden ganarme. Yo lo tengo más difícil y en eso también me ganan.

No somos de la misma especie y sin embargo nos entendemos a la perfección, aunque yo no he aprendido todavía bien a maullar. Pero en ello estoy.


miércoles, 29 de septiembre de 2010

sábado, 25 de septiembre de 2010

Tan tierno

Paso últimamente por momentos de debilidad y de ternura. Y he de decir que el de ayer fue especialmente tierno y cariñoso porque me hacía mucha falta. Y decidí darle un vuelco, si no a mi vida, sí a mi ordenador del trabajo, con el que paso siete horas diarias. Y decidí que esa criaturita que tantísimo amor me inspira desde el momento en que le puse cara (anteriormente tenía a mis hijas y en otros momentos he tenido a mis hijos peludos como fondo de pantalla) y que tanto querría yo tener con nosotros en casa, ya que adoptarle sé con certeza que es muy complicado y los acogimientos me dan mucho miedo porque no sé cómo podrán salir, al menos tengo la posibilidad de verle a diario, de hablarle, de decirle cuánto quisiera cuidarle si pudiera y de hacerle saber que no debe preocuparse, pues tarde o temprano podré abrazarle como él merece y como yo, desde hace ya tiempo, quisiera hacer; y besarle y darle toda la ternura y el afecto que le han faltado desde siempre y que yo estoy segura de que sabría y podría ofrecerle. Su nombre es Josh, uno de tantos nombres que nos pasan desapercibidos hasta que les vemos esa carita dulce y empezamos a plantearnos que queremos uno para nosotros, que somos capaces de darles todo lo que necesitan y que, de momento y por mala suerte, les ha faltado. Os dejo una foto de mi niño Josh. Sé que mi sueño se hará realidad algún día y que podré ver esos ojitos dulces pronto. Eso espero.




Lo siento, pero es que los sábados hay que hacerlos un poco más atrayentes y divertidos, sobre todo cuando estamos currando algunos y los demás estáis durmiendo a la pata suelta y dando ronquidos de oso. Yo hoy estoy soñando con Josh despierta. Bueno... y ayer y anteayer y antes de anteayer.... Voy a ver si hablo con su mujer y le digo dos verdades ;-(

jueves, 12 de agosto de 2010

Distintos y sin embargo colegas

De un correo recibido. Entre tierno que es y reconfortante que a mí me parece, os dejo esta presentación de animalicos varios en plan colegueo. Qué poco se nos pega de ellos...


domingo, 1 de agosto de 2010

Porque sin manteca no queremos estar

Sí. Me animó mi amiga Allie, la del todoslosforos, asturiana de pro que algunos recordaréis, porque me da penilla verle cómo apenas se mueve, porque yo le visito y casi siempre está solo, sin más compañía que la mía casi cuando paso por allí. Así que hemos decidido que podemos animarle, o al menos, intentarlo. No tiene por qué sentirse fatal y los demás lo mismo al verle.

El foro chiquirriquitín chiquirriquitín que creé junto a una locatis que seguro se dará por aludida, vuelve a remontar. Nuestro sinmanteca resurgirá de sus cenizas. Así que desde aquí pido ayudita. La que podáis si queréis hacernos una visitilla y tomaros un refresquete con nosotros. Si dejáis propinilla para corrernos una juerga, tampoco tengáis problema. Incluso si alguno se hace cargo de pasarle el plumero para quitarle las telarañas, le pongo un piso!

Os dejo su link. Igual nos vemos por allí. Y por aquí :-D. O no...

http://sinmanteca.foroactivo.com/index.htm

martes, 25 de mayo de 2010

Hasta lo más bello envejece


...
Cargado originalmente por marmopi
La vejez

Me llegará lentamente
y me hallará distraído
probablemente dormido
sobre un colchón de laureles.
Se instalará en el espejo,
inevitable y serena
y empezará su faena
por los primeros bosquejos.

Con unas hebras de plata
me pintará los cabellos
y alguna línea en el cuello
que tapará la corbata.
Aumentará mi codicia,
mis mañas y mis antojos
y me dará un par de anteojos
para sufrir las noticias.

La vejez...
está a la vuelta de cualquier esquina,
allí, donde uno menos se imagina
se nos presenta por primera vez.

La vejez...
es la más dura de las dictaduras,
la grave ceremonia de clausura
de lo que fue, la juventud alguna vez.

Con admiable destreza,
como el mejor artesano
le irá quitando a mis manos
toda su antigua firmeza
y asesorando al Galeno,
me hará prohibir el cigarro
porque dirán que el catarro
viene ganando terreno.

Me inventará un par de excusas
para amenguar la impotencia,
´que vale más la experiencia
que pretensiones ilusas´,
me llegará la bufanda,
las zapatillas de paño
y el reuma que año tras año
aumentará su demanda.


La vejez...
es la antesala de lo inevitable,
el último camino transitable
ante la duda... ¿qué vendrá después;
La vejez
es todo el equipaje de una vida,
dispuesto ante la puerta de salida
por la que no se puede ya volver


A lo mejor, más que viejo
seré un anciano honorable,
tranquilo y lo más probable,
gran decidor de consejos
o a lo peor, por celosa
me apartará de la gente
y cortará lentamente
mis pobres, últimas rosas.

La vejez
está a la vuelta de cualquier esquina,
allí donde uno menos se imagina
se nos presenta por primera vez.
La vejez...
es la más dura de las dictaduras,
la grave ceremonia de clausura
de lo que fue la juventud alguna vez.

Alberto Cortez

miércoles, 3 de febrero de 2010

Ya ha llovido

Mucho no tengo yo que decir, pero esto anda de capa caída y eso no puede ser. Así que… ¿qué me cuento yo hoy si el día no ha hecho más que empezar?

Pues por ejemplo, lo de hablar del tiempo es muy ventajoso, porque el ratillo se te va en un plís. Hace en este pueblo de dios un día precioso, un sol brillante y rebonico como él solo, acompañado de una rasca no menos importante. Hoy los coches estaban blanquitos de escarcha, que mira, ahí piensa una en la suerte que tiene de poder meter el suyo en un garaje y no tener que rascar desde hace la repanocha de añitos. Qué tiempos aquellos cuando una era joven (más que ahora, quiero decir) y rascaba el ocho y medio rojo pasión que fue su primer cochecillo, que, por supuesto, en la matrícula no tenía más letra que la M inicial. Ya ha llovido desde aquello.

Pero el fin de semana hubo sorpresa, ahora que ando yo pensando en mis tiempos mozos. De repente, sonó el móvil del marido con una llamada de lo más interesante y cariñosa. Le llamó un compañero de cuando él le daba a la guitarra en sus añitos de rockero en varios grupos de música. Pues que a este chico que le llamaba, que era uno de los que yo más apreciaba y mi contrario también, se le ha ocurrido la brillante idea de juntar a esos chavales que antaño tocaban y se divertían de lo lindo haciendo música, que ahora no son ya tan chavales como antes, pero que probablemente tienen incluso mayor ilusión después de tantísimos añitos. Así, en plan sorpresa, para dar un concierto a los colegas de antaño. Y que hay que ver cómo nos apetece, porque ahí hasta servidora tiene cabida cantando. ¡Ays, qué ganitas! No sé ni cuándo ni cómo saldrá la idea, pero que ilusión le estamos poniendo un rato grande. Cuando saquemos el disco ya os avisamos si eso :-D

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