Sí, sí. Muy valiente te creías, pensabas que lo tenías todo más que controlado. Pues mira tú por dónde, guapa, que va a ser que no, que vuelves a caer, que no eres especial ni tienes el don de superar lo malo antes que nadie. Eres tan humana como el resto. Y las cosas llevan su tiempo y las heridas cierran cuando tienen que cerrar. Así que, o te haces a la idea y eres consciente de que tienes que sufrir el duelo o caes más abajo. Mucho has aguantado sin angustiarte; eso que te has llevado. Pero ten claro, a partir de ahora, que la situación anímica es la normal, la que todos pasan en el momento en que se sufre una pérdida importante, cuando miras atrás y recuerdas tanto, prácticamente toda una vida junto a esa persona a la que tanto has querido, cuando sabes que todo ha dado un giro absoluto y tienes que tirar con todo cuando antes tirabais entre dos y era mucho más llevadero, o eso crees ahora que te ves sola.
¿Y tus hijas? Deberían ser lo más importante para ti, necesitan verte bien, necesitan que cuentes con ellas cuando te vienes abajo porque saben que no te será fácil si quieres hacerlo sola, si piensas que eres auto-suficiente. Pero no, te has puesto una venda en la que enjuagas esas lágrimas que te caen sin ton ni son cada vez que tu cabeza quiere.
Todo esto me repito una vez y otra, pero mi cabeza va por libre. Sería mucho más fácil si pudiéramos controlar nuestros pensamientos, pero son tercos como ellos solos y nos machacan. Pero, por muchos obstáculos que encuentres en el camino, tienes que aprender a sortearlos, no a la primera caída, ni a la segunda seguro que tampoco; probablemente ni a la tercera, pero SIGUE Y LEVÁNTATE. De ti depende seguir cayendo o no. Pueden ayudarte, pero en el fondo eres tú la que tiene que esforzarse por levantar.
Rrrrr, Rrrrrr, Rrrrrrr
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lunes, 26 de octubre de 2015
jueves, 1 de octubre de 2015
Montaña rusa
No me preocupa excesivamente estar arriba y un día después abajo. Sé perfectamente que ahora es lo que toca (yo que nunca he sido de verbenas o atracciones). Me sentiría mal si una u otra de las dos opciones durara más de la cuenta, sobre todo la de estar abajo, pero como de momento no es el caso, yo tranquila. Cuando la vida pega un giro tremendo andamos desubicados, lo que nos pasa no lo sentimos muy nuestro, es eso de que las desgracias sólo le pasan a otro. Mira que somos ciegos!
Ahora estoy en el ejercicio de no regocijarme en la pena e intentar ver las cosas por el lado que menos duelen. Y yo creo que le voy cogiendo el tranquillo, que no es tan difícil y que, como los niños de colegio, progreso adecuadamente.
Quisiera agradecer a todas esas amigas que están detrás de mí, su interés y su cariño. Tener compañía y sentirse querido es lo más importante. Y saber que cuanto más grande es la sensación de caída o de fracaso , allí aparecen unas manos que tirarán de una para que no caiga. Como una de ellas me dice: siempre p' arriba. Y en esas me encuentro, en no permitirme caer. Y si caigo, me levanto, vaya si me levanto!!
Ahora estoy en el ejercicio de no regocijarme en la pena e intentar ver las cosas por el lado que menos duelen. Y yo creo que le voy cogiendo el tranquillo, que no es tan difícil y que, como los niños de colegio, progreso adecuadamente.
Quisiera agradecer a todas esas amigas que están detrás de mí, su interés y su cariño. Tener compañía y sentirse querido es lo más importante. Y saber que cuanto más grande es la sensación de caída o de fracaso , allí aparecen unas manos que tirarán de una para que no caiga. Como una de ellas me dice: siempre p' arriba. Y en esas me encuentro, en no permitirme caer. Y si caigo, me levanto, vaya si me levanto!!
martes, 15 de septiembre de 2015
Cambio de rumbo
La vida da vueltas. Un montón de vueltas. Y nosotros giramos alrededor de ella como si estuviéramos metidos en una lavadora a la hora del centrifugado. Y cuando el aparato llega al final de su trabajo, salimos de la lavadora un poco contrariados, como perdidos, mareados por tanto meneo y tanto vaivén.
Yo ahora estoy en medio de un centrifugado. Mi cabeza gira y gira, no para de dar vueltas y no sabe muy bien cuál será el momento en que ésto pare, pero mientras sí y mientras no, pienso que cuando la cosa llegue al stop, esta cabecita mía irá empezando a sentirse mejor, se irá despejando hasta quedar definitivamente reposada y tranquila.
Porque cuando vamos viviendo nuestras vidas, mal que bien las vamos llevando; algún que otro imprevisto o sobresalto nos atiza de vez en cuando, pero es algo a lo que nos hemos ido acostumbrando. Un capotazo y listo. Pero si de repente todo cambia, si el vuelco es de 360º, ahí, por mucho capote que queramos sacar, por muy fuertes que creamos ser, la cosa se nos puede ir de las manos si nos dejamos llevar. Y no. No es eso lo que quiero para mí. Quiero mirar hacia adelante, pues volver la cabeza no me entusiasma lo más mínimo, no me lo puedo permitir si quiero avanzar. Sé que no estoy sola en ésto, sé que recibiré ayuda de la gente que me quiere. En definitiva, sé que podré y sé que cuando pase el tiempo todo será más liviano y sentiré esta etapa como una pequeña herida que se me abrió y que con tesón fui cerrando. Espero que esta lavadora en la que estoy inmersa sea de centrifugado corto. La lástima es que no supe programarla. Debí perder las instrucciones hace ya mucho tiempo y por más que busco por las redes, al ser un modelo antiguo y estar descatalogada, no las encuentro.
Se aceptan instrucciones de modelos similares. Prometo leerlas muy detenidamente y aprenderlas al dedillo.
Yo ahora estoy en medio de un centrifugado. Mi cabeza gira y gira, no para de dar vueltas y no sabe muy bien cuál será el momento en que ésto pare, pero mientras sí y mientras no, pienso que cuando la cosa llegue al stop, esta cabecita mía irá empezando a sentirse mejor, se irá despejando hasta quedar definitivamente reposada y tranquila.
Porque cuando vamos viviendo nuestras vidas, mal que bien las vamos llevando; algún que otro imprevisto o sobresalto nos atiza de vez en cuando, pero es algo a lo que nos hemos ido acostumbrando. Un capotazo y listo. Pero si de repente todo cambia, si el vuelco es de 360º, ahí, por mucho capote que queramos sacar, por muy fuertes que creamos ser, la cosa se nos puede ir de las manos si nos dejamos llevar. Y no. No es eso lo que quiero para mí. Quiero mirar hacia adelante, pues volver la cabeza no me entusiasma lo más mínimo, no me lo puedo permitir si quiero avanzar. Sé que no estoy sola en ésto, sé que recibiré ayuda de la gente que me quiere. En definitiva, sé que podré y sé que cuando pase el tiempo todo será más liviano y sentiré esta etapa como una pequeña herida que se me abrió y que con tesón fui cerrando. Espero que esta lavadora en la que estoy inmersa sea de centrifugado corto. La lástima es que no supe programarla. Debí perder las instrucciones hace ya mucho tiempo y por más que busco por las redes, al ser un modelo antiguo y estar descatalogada, no las encuentro.
Se aceptan instrucciones de modelos similares. Prometo leerlas muy detenidamente y aprenderlas al dedillo.
martes, 19 de agosto de 2014
¡¡VIVE!!
La vida sigue. Y los vivos con ella, capeándola, viendo sus cosas buenas y también las que tiene malas, que generalmente se nos hacen más numerosas que las primeras.
Y los que se nos van ya no sabrán nada de ella. Vivieron su parte, la que les tocaba, para ir dando paso a los que nacen y se van a ver obligados a conocer sus dos caras. A ellos tampoco les va a ser indiferente.
La vida nos da y nos quita, nos pone la miel en los labios y en cuanto nos descuidamos un poco nos abandona a nuestra suerte. La amamos y la tememos, le damos gracias y la odiamos al poco. Es nuestra dueña y a ella nos debemos. Y ella hace y deshace a su antojo, llevándonos y trayéndonos por donde quiere. Y es tan buena y tan ingrata a la vez...
Y los que se nos van ya no sabrán nada de ella. Vivieron su parte, la que les tocaba, para ir dando paso a los que nacen y se van a ver obligados a conocer sus dos caras. A ellos tampoco les va a ser indiferente.
La vida nos da y nos quita, nos pone la miel en los labios y en cuanto nos descuidamos un poco nos abandona a nuestra suerte. La amamos y la tememos, le damos gracias y la odiamos al poco. Es nuestra dueña y a ella nos debemos. Y ella hace y deshace a su antojo, llevándonos y trayéndonos por donde quiere. Y es tan buena y tan ingrata a la vez...
martes, 22 de julio de 2014
SACOS LLENOS DE AGUJEROS PARA GUARDAR LA ALEGRÍA
LETRA DE "ABRAZADO A LA TRISTEZA"
He salido a la calle abrazado a la tristeza,
vi lo que no mira nadie
y me dio verguenza y pena;
los llantos desconsolados
que estrangulan las gargantas,
dos ancianos encorvados... parece que la tierra los llama
La justicia está arrestada por orden de la avaricia,
el dinero que te salva
es el mismo que asesina.
No me des más esperanzas,
sé que todo son mentiras,
sacos llenos de agujeros para guardar la alegría.
Me da pena que se admire
el valor en la batalla,
menos mal que con los rifles
no se matan las palabras;
menos mal que con los rifles no se matan las palabras.
Creo que así estamos todos, abrazados a la tristeza. Vivimos momentos de rabia, de dolor, de desencanto, la gente pasa angustia, está desmotivada, desconsolada, tiene hambre, nos matamos unos a otros por diferencias de religión, de color, de pensamiento, estamos matando el mundo, las diferencias entre ricos y pobres se atenúan más, las injusticias están del todo instauradas y en muchos casos permitidas. Pero no pasa nada. Nunca pasará nada.
jueves, 22 de mayo de 2014
martes, 8 de abril de 2014
La Ratonera - AMARAL (Cuando la tortilla da la vuelta)
El vídeo es un recorrido de los problemas contra los que debería luchar la clase
política. Aparecen imágenes de algunos de los políticos españoles e
internacionales en las que parecen sufrir las enfermedades y problemas sociales
que afectan a millones de personas en el mundo. La pobreza extrema, el
dengue, los desahucios, el racismo... son algunas de las lacras que soportan
Manuel Chaves, Merkel u Obama. Aunque el montaje concluye: "Cualquier
parecido a la realidad es pura coincidencia".
"No sé cómo duermes por las noches, estúpido farsante, si mientes más que hablas", comienza este tema, que es el primero extraído del que será su nuevo disco de estudio, previsto para septiembre, y que ha sido presentado a través de su web oficial, donde explican cómo gestaron la idea materializada por el montador e ilustrador Alberto González Vázquez.
"No sé cómo duermes por las noches, estúpido farsante, si mientes más que hablas", comienza este tema, que es el primero extraído del que será su nuevo disco de estudio, previsto para septiembre, y que ha sido presentado a través de su web oficial, donde explican cómo gestaron la idea materializada por el montador e ilustrador Alberto González Vázquez.
"Alberto nos propuso realizar un vídeo que
mostrase, en clave de humor y sátira, a la clase dirigente como
víctimas de toda una serie de problemas que en realidad no les afectan
en absoluto. Precisamente los mismos problemas que ellos deberían ayudar a
resolver", cuenta su comunicado oficial.
Los políticos aparecen así
como indigentes, inmigrantes ilegales, drogadictos, víctimas de la
violencia doméstica o manifestantes retenidos por las fuerzas de
seguridad del Estado, en un videoclip en el que se intercalan mensajes
que, metafóricamente, aluden a los males que la crisis económica ha
revitalizado.
Entre las forzadas estadísticas, se puede leer
que "el 78% de los políticos son analfabetos" o "un 38% de los políticos duerme
en la calle (...) y un 58% no puede abandonar el hogar paterno". "Cualquier
parecido con la realidad es pura coincidencia", denuncia finalmente el
videoclip, que concluye con una imagen del presidente del Gobierno, Mariano
Rajoy, en un entorno bucólico e idealista, rodeado de arcoiris y
unicornios.
jueves, 30 de enero de 2014
jueves, 16 de enero de 2014
Rompiendo cadenas
No soy títere de nadie, al menos conscientemente. Y mucho
menos lo voy a ser tuyo. Cada uno tiene lo que se merece o eso dicen; yo tengo
mis dudas, pero espero que así sea.
Has ido siempre por libre, te has movido por tu propio
beneficio sin importarte jamás lo que eso podría suponer en los demás. A veces
he intentado pensar que lo haces sin darte mucha cuenta, pero no lo creo. Casi
estoy segura de que esa manera tuya de moverte por la vida es porque te
interesa, porque te gusta manejar a tu antojo sin reparar en el daño que puedas
estar causando. Eso te ha importado muy poco.
Y ahora no va a ser distinto; la única diferencia es que no
vamos a consentírtelo más. Vamos a respirar un poco, a tomar aire y a seguir
con lo nuestro (también tenemos vida al margen de tí afortunadamente), aunque a ti te pueda parecer que no es lo
justo, que te estamos dando una puñalada trapera porque queremos y somos unas
indeseables.
Lo que no me puedo explicar es cómo con tus mentiras
rebuscadas has podido conseguir dar el pego en los que no te conocen realmente.
Ayer lo hablaba con mi hermana, que está tan harta de la situación como yo, de
sentirse un fantoche cuando la buscas para sacar algo provechoso para ti.
Y hay algo que me molesta soberanamente. Y es que lleves ya
dos entradas en mi blog de protagonista, de centro de atención, eso que te ha
gustado tantísimo desde antes de que yo tuviera uso de razón.
Voy a jurarme que no lo volveré a repetir porque si lo hago
es porque sigo sintiéndome mal, que me sigues afectando; de lo único que me sirve esto
es de desahogo, de soltar lastre, de apaciguar la rabia que tengo cuando pienso
en cómo actúas. Habrías sido una magnífica actriz dramática. No sabe el arte lo
que se ha perdido por no haberte conocido.
*Siento que los pocos que me leáis os podáis quedar con los
ojos a cuadros, pero estoy pasando por una etapa un tanto complicada (un mucho
complicada diría yo) y necesito soltar lo que llevo dentro para que no me
corroa.
martes, 7 de enero de 2014
Al fin la normalidad
Ayer recibí una tontá en el móvil que me resultó graciosa a la par que verídica:
Aviso a toda la población: el simulacro de Paz y Amor ha finalizado. Guarden los langostinos, insulten a sus cuñados y disuélvanse
Y bueno, salvo lo de insultar a los cuñados (en nuestro caso no nos pega por ahí) el resto me parece apropiado. Los langostinos ya no están hace una semana, pero la Paz y Amor también brillan por su ausencia salvo en estas fechas recientemente pasadas (por fortuna)y lo de la disolución es lo mejor que hemos podido hacer ya. Hemos estado secuestrados, como siempre en navidad, por esos días de concordia, de amor y de pringue cariñoso hasta las cejas, a pesar de que nos hayamos estado dando puñaladas traperas el resto del año.
Yo ya tenía ganas de volver a lo de siempre, de comer normal, de no tener que reír las gracias menos graciosas y de recuperar la rutina, porque sí, debo decir que he terminado de fiestas hasta el mismitico gorro que no llevo porque odio los gorros. Y lo malo es que en un año que se nos habrá pasado antes de decir "amén" (tal palabra no saldrá de mi boca) volveremos a estar a partir un piñón con los que quizás poco antes nos hayamos partido la cara.
Os deseo lo que a todos, que las cosas pinten bien y que nos sea un poco más leve que el 2013.
Saluditos para todos y todas
Aviso a toda la población: el simulacro de Paz y Amor ha finalizado. Guarden los langostinos, insulten a sus cuñados y disuélvanse
Y bueno, salvo lo de insultar a los cuñados (en nuestro caso no nos pega por ahí) el resto me parece apropiado. Los langostinos ya no están hace una semana, pero la Paz y Amor también brillan por su ausencia salvo en estas fechas recientemente pasadas (por fortuna)y lo de la disolución es lo mejor que hemos podido hacer ya. Hemos estado secuestrados, como siempre en navidad, por esos días de concordia, de amor y de pringue cariñoso hasta las cejas, a pesar de que nos hayamos estado dando puñaladas traperas el resto del año.
Yo ya tenía ganas de volver a lo de siempre, de comer normal, de no tener que reír las gracias menos graciosas y de recuperar la rutina, porque sí, debo decir que he terminado de fiestas hasta el mismitico gorro que no llevo porque odio los gorros. Y lo malo es que en un año que se nos habrá pasado antes de decir "amén" (tal palabra no saldrá de mi boca) volveremos a estar a partir un piñón con los que quizás poco antes nos hayamos partido la cara.
Os deseo lo que a todos, que las cosas pinten bien y que nos sea un poco más leve que el 2013.
Saluditos para todos y todas
martes, 9 de abril de 2013
Quiero
Quiero que opines, sin aconsejarme.
Quiero que confíes en mí, sin exigirme.
Quiero que me ayudes, sin intentar decidir por mí.
Quiero que me cuides, sin anularme.
Quiero que me mires, sin proyectar tus cosas en mí...
Quiero que me abraces, sin asfixiarme.
Quiero que me animes, sin empujarme.
Quiero que me sostengas, sin hacerte cargo de mí.
Quiero que me protejas, sin mentiras
Quiero que te acerques, sin invadirme...
Quiero que conozcas las cosas mías que más te disgusten,
que las aceptes, y que no pretendas cambiarlas.
Quiero que sepas que hoy, por lo menos hoy, tú puedes contar conmigo...
Sin condiciones.
JORGE BUCAY
Y este es un vídeo muy interesante de una entrevista de Jorge Bucay para Ratones Coloraos con Jesús Quintero.
jueves, 28 de febrero de 2013
El día que acabó la crisis
Un artículo de El País (Andalucía) del mes de enero que pinta muy malamente:
Un buen día del año 2014 nos despertaremos y nos anunciarán que la crisis ha terminado. Correrán ríos de tinta escritos con nuestros dolores, celebrarán el fin de la pesadilla, nos harán creer que ha pasado el peligro aunque nos advertirán de que todavía hay síntomas de debilidad y que hay que ser muy prudentes para evitar recaídas. Conseguirán que respiremos aliviados, que celebremos el acontecimiento, que depongamos la actitud crítica contra los poderes y nos prometerán que, poco a poco, volverá la tranquilidad a nuestras vidas.
Un buen día del año 2014, la crisis habrá terminado oficialmente y se nos quedará cara de bobos agradecidos, nos reprocharán nuestra desconfianza, darán por buenas las políticas de ajuste y volverán a dar cuerda al carrusel de la economía. Por supuesto, la crisis ecológica, la crisis del reparto desigual, la crisis de la imposibilidad de crecimiento infinito permanecerá intacta pero esa amenaza nunca ha sido publicada ni difundida y los que de verdad dominan el mundo habrán puesto punto final a esta crisis estafa —mitad realidad, mitad ficción—, cuyo origen es difícil de descifrar pero cuyos objetivos han sido claros y contundentes: hacernos retroceder 30 años en derechos y en salarios.
Un buen día del año 2014, cuando los salarios se hayan abaratado hasta límites tercermundistas; cuando el trabajo sea tan barato que deje de ser el factor determinante del producto; cuando hayan arrodillado a todas las profesiones para que sus saberes quepan en una nómina escuálida; cuando hayan amaestrado a la juventud en el arte de trabajar casi gratis; cuando dispongan de una reserva de millones de personas paradas dispuestas a ser polivalentes, desplazables y amoldables con tal de huir del infierno de la desesperación, entonces la crisis habrá terminado.
Un buen día del año 2014, cuando los alumnos se hacinen en las aulas y se haya conseguido expulsar del sistema educativo a un 30% de los estudiantes sin dejar rastro visible de la hazaña; cuando la salud se compre y no se ofrezca; cuando nuestro estado de salud se parezca al de nuestra cuenta bancaria; cuando nos cobren por cada servicio, por cada derecho, por cada prestación; cuando las pensiones sean tardías y rácanas, cuando nos convenzan de que necesitamos seguros privados para garantizar nuestras vidas, entonces se habrá acabado la crisis.
Un buen día del año 2014, cuando hayan conseguido una nivelación a la baja de toda la estructura social y todos —excepto la cúpula puesta cuidadosamente a salvo en cada sector—, pisemos los charcos de la escasez o sintamos el aliento del miedo en nuestra espalda; cuando nos hayamos cansado de confrontarnos unos con otros y se hayan roto todos los puentes de la solidaridad, entonces nos anunciarán que la crisis ha terminado.
Nunca en tan poco tiempo se habrá conseguido tanto. Tan solo cinco años le han bastado para reducir a cenizas derechos que tardaron siglos en conquistarse y extenderse. Una devastación tan brutal del paisaje social solo se había conseguido en Europa a través de la guerra. Aunque, bien pensado, también en este caso ha sido el enemigo el que ha dictado las normas, la duración de los combates, la estrategia a seguir y las condiciones del armisticio.
Por eso, no solo me preocupa cuándo saldremos de la crisis, sino cómo saldremos de ella. Su gran triunfo será no sólo hacernos más pobres y desiguales, sino también más cobardes y resignados ya que sin estos últimos ingredientes el terreno que tan fácilmente han ganado entraría nuevamente en disputa.
De momento han dado marcha atrás al reloj de la historia y le han ganado 30 años a sus intereses. Ahora quedan los últimos retoques al nuevo marco social: un poco más de privatizaciones por aquí, un poco menos de gasto público por allá y voilà: su obra estará concluida. Cuando el calendario marque cualquier día del año 2014, pero nuestras vidas hayan retrocedido hasta finales de los años setenta, decretarán el fin de la crisis y escucharemos por la radio las últimas condiciones de nuestra rendición.
Un buen día del año 2014 nos despertaremos y nos anunciarán que la crisis ha terminado. Correrán ríos de tinta escritos con nuestros dolores, celebrarán el fin de la pesadilla, nos harán creer que ha pasado el peligro aunque nos advertirán de que todavía hay síntomas de debilidad y que hay que ser muy prudentes para evitar recaídas. Conseguirán que respiremos aliviados, que celebremos el acontecimiento, que depongamos la actitud crítica contra los poderes y nos prometerán que, poco a poco, volverá la tranquilidad a nuestras vidas.
Un buen día del año 2014, la crisis habrá terminado oficialmente y se nos quedará cara de bobos agradecidos, nos reprocharán nuestra desconfianza, darán por buenas las políticas de ajuste y volverán a dar cuerda al carrusel de la economía. Por supuesto, la crisis ecológica, la crisis del reparto desigual, la crisis de la imposibilidad de crecimiento infinito permanecerá intacta pero esa amenaza nunca ha sido publicada ni difundida y los que de verdad dominan el mundo habrán puesto punto final a esta crisis estafa —mitad realidad, mitad ficción—, cuyo origen es difícil de descifrar pero cuyos objetivos han sido claros y contundentes: hacernos retroceder 30 años en derechos y en salarios.
Un buen día del año 2014, cuando los salarios se hayan abaratado hasta límites tercermundistas; cuando el trabajo sea tan barato que deje de ser el factor determinante del producto; cuando hayan arrodillado a todas las profesiones para que sus saberes quepan en una nómina escuálida; cuando hayan amaestrado a la juventud en el arte de trabajar casi gratis; cuando dispongan de una reserva de millones de personas paradas dispuestas a ser polivalentes, desplazables y amoldables con tal de huir del infierno de la desesperación, entonces la crisis habrá terminado.
Un buen día del año 2014, cuando los alumnos se hacinen en las aulas y se haya conseguido expulsar del sistema educativo a un 30% de los estudiantes sin dejar rastro visible de la hazaña; cuando la salud se compre y no se ofrezca; cuando nuestro estado de salud se parezca al de nuestra cuenta bancaria; cuando nos cobren por cada servicio, por cada derecho, por cada prestación; cuando las pensiones sean tardías y rácanas, cuando nos convenzan de que necesitamos seguros privados para garantizar nuestras vidas, entonces se habrá acabado la crisis.
Un buen día del año 2014, cuando hayan conseguido una nivelación a la baja de toda la estructura social y todos —excepto la cúpula puesta cuidadosamente a salvo en cada sector—, pisemos los charcos de la escasez o sintamos el aliento del miedo en nuestra espalda; cuando nos hayamos cansado de confrontarnos unos con otros y se hayan roto todos los puentes de la solidaridad, entonces nos anunciarán que la crisis ha terminado.
Nunca en tan poco tiempo se habrá conseguido tanto. Tan solo cinco años le han bastado para reducir a cenizas derechos que tardaron siglos en conquistarse y extenderse. Una devastación tan brutal del paisaje social solo se había conseguido en Europa a través de la guerra. Aunque, bien pensado, también en este caso ha sido el enemigo el que ha dictado las normas, la duración de los combates, la estrategia a seguir y las condiciones del armisticio.
Por eso, no solo me preocupa cuándo saldremos de la crisis, sino cómo saldremos de ella. Su gran triunfo será no sólo hacernos más pobres y desiguales, sino también más cobardes y resignados ya que sin estos últimos ingredientes el terreno que tan fácilmente han ganado entraría nuevamente en disputa.
De momento han dado marcha atrás al reloj de la historia y le han ganado 30 años a sus intereses. Ahora quedan los últimos retoques al nuevo marco social: un poco más de privatizaciones por aquí, un poco menos de gasto público por allá y voilà: su obra estará concluida. Cuando el calendario marque cualquier día del año 2014, pero nuestras vidas hayan retrocedido hasta finales de los años setenta, decretarán el fin de la crisis y escucharemos por la radio las últimas condiciones de nuestra rendición.
martes, 29 de enero de 2013
AVIÓN ESPAÑOL
Están todos los pasajeros en la sala de embarque esperando la salida del vuelo cuando de repente llega el copiloto impecablemente uniformado con anteojos oscuros y un bastón blanco tanteando el camino..
La empleada de la compañía aclara que, si bien es ciego, es el mejor copiloto que tiene la Empresa.
Al poco rato llega el piloto, con el uniforme impecable, anteojos oscuros y un bastón blanco asistido por dos azafatas.
La encargada de la sala aclara que, también, el piloto es ciego, pero que es el mejor piloto que tiene la Compañía y que, junto con el copiloto, son la tripulación más experimentada.
Con todos a bordo, el avión comienza a RODAR, tomando cada vez más velocidad y con los pasajeros aterrorizados. El avión sigue tomando velocidad pero no despega... continúa la carrera y sigue en tierra. El final de pista está cada vez más cerca y en una explosión de histeria general los pasajeros comienzan a gritar como poseídos!
En ese momento el avión, milagrosamente, toma altura ...entonces el piloto le dice al copiloto...
La empleada de la compañía aclara que, si bien es ciego, es el mejor copiloto que tiene la Empresa.
Al poco rato llega el piloto, con el uniforme impecable, anteojos oscuros y un bastón blanco asistido por dos azafatas.
La encargada de la sala aclara que, también, el piloto es ciego, pero que es el mejor piloto que tiene la Compañía y que, junto con el copiloto, son la tripulación más experimentada.
Con todos a bordo, el avión comienza a RODAR, tomando cada vez más velocidad y con los pasajeros aterrorizados. El avión sigue tomando velocidad pero no despega... continúa la carrera y sigue en tierra. El final de pista está cada vez más cerca y en una explosión de histeria general los pasajeros comienzan a gritar como poseídos!
En ese momento el avión, milagrosamente, toma altura ...entonces el piloto le dice al copiloto...
- El día que los pasajeros no griten, ¡¡¡ Nos la pegamos !!!!!!
Moraleja: Así está hoy ESPAÑA, gobernada por ciegos que no ven, o no quieren ver, la realidad. A la espera de que el pueblo "GRITE" para levantar el vuelo.
domingo, 20 de enero de 2013
La pena da paso al odio
Nos están machacando. Sin disimulos, sin temblarles la mano, como ayer nos decía Rajoy en cuanto al choriceo reciente pepero, y lo están haciendo sin escrúpulos, sin ni un solo atisbo de que si lo hacen es porque las cosas no vienen bien dadas, aunque ellos insistan en que sí, en que si lo hacen es porque no hay más remedio. Ayer también, mientras yo leía lo que os voy a poner, no me temblaban a mí tampoco las manos: me temblaba el cuerpo entero y me daban unas enormes ganas de cogerlos por la yugular y apretar y apretar, como están haciendo ellos con la ciudadanía española e inmigrante. Es tan solo un caso de los tantísimos como habrá en este país, relativo a la sanidad pública (por decir algo, que de eso ya nos queda bien poco, supongo que igualmente porque no les queda otro remedio). El escrito, encontrado en facebook y compartido por mí, es de una enfermera que se encontraba de guardia haciendo su trabajo:
"Ayer estuve de guardia en mi hospital público. Por la tarde me llama la residente de puerta para que vaya a valorar a una paciente que acababa de llegar. Me encuentro a una mujer de 45 años con mal aspecto, dolor abdominal, muy delgada...
Tras la exploración y la ecografía le diagnostico un casi seguro cancer de ovario avanzado. Hay que hacerle todas las pruebas urgentes, así que le doy los volantes para que la citen y sea vista hoy mismo en la consulta de oncología ginecológica, como hacemos siempre.
Se me olvidada contaros un pequeño detalle: la mujer se llama Irina y es rumana. Perdió su trabajo hace un año y con él, hace poco, su tarjeta sanitaria. Ese detalle no lo tuve en cuenta ayer hasta que me avisaron de la Admisión de pacientes para decirme que no la pueden dar cita para ninguna prueba ni consulta ya que no tiene tarjeta sanitaria.
Irina no podrá ser operada en ningún hospital público español y si no me he equivocado en el diagnóstico, morirá sin atención médica en menos de un año.
......Infinita la impotencia, infinita la rabia. No puedo olvidarme de su mirada al intentar explicarle lo inexplicable.
Me niego a mirar para otro sitio cuando sucede una monstruosidad como esta. ME NIEGO A CALLAR.
Goyi"
No sé bien a dónde nos quieren llevar: no existe por parte de nuestros políticos ni un atisbo de humanidad y lo único que les importa es esclavizarnos con los recortes, mientras ellos, sin embargo, se lo siguen llevando muerto, descaradamente, riéndose en nuestras caras mientras nos roban a manos llenas, restregándonos el "se ha vivido por encima de las posibilidades"; sólo sé que nos tienen atados de pies y manos y que empezamos a sentir que para ellos únicamente somos desperdicios humanos. No puedo entender ya casi nada de lo que está pasando. Ahora mismo lo único que siento es pena, mucha pena, sobre todo si pienso en mis hijas y en la herencia que les vamos a dejar. Y empiezo a saber lo que es el odio. Con ellos lo estoy reconociendo
"Ayer estuve de guardia en mi hospital público. Por la tarde me llama la residente de puerta para que vaya a valorar a una paciente que acababa de llegar. Me encuentro a una mujer de 45 años con mal aspecto, dolor abdominal, muy delgada...
Tras la exploración y la ecografía le diagnostico un casi seguro cancer de ovario avanzado. Hay que hacerle todas las pruebas urgentes, así que le doy los volantes para que la citen y sea vista hoy mismo en la consulta de oncología ginecológica, como hacemos siempre.
Se me olvidada contaros un pequeño detalle: la mujer se llama Irina y es rumana. Perdió su trabajo hace un año y con él, hace poco, su tarjeta sanitaria. Ese detalle no lo tuve en cuenta ayer hasta que me avisaron de la Admisión de pacientes para decirme que no la pueden dar cita para ninguna prueba ni consulta ya que no tiene tarjeta sanitaria.
Irina no podrá ser operada en ningún hospital público español y si no me he equivocado en el diagnóstico, morirá sin atención médica en menos de un año.
......Infinita la impotencia, infinita la rabia. No puedo olvidarme de su mirada al intentar explicarle lo inexplicable.
Me niego a mirar para otro sitio cuando sucede una monstruosidad como esta. ME NIEGO A CALLAR.
Goyi"
No sé bien a dónde nos quieren llevar: no existe por parte de nuestros políticos ni un atisbo de humanidad y lo único que les importa es esclavizarnos con los recortes, mientras ellos, sin embargo, se lo siguen llevando muerto, descaradamente, riéndose en nuestras caras mientras nos roban a manos llenas, restregándonos el "se ha vivido por encima de las posibilidades"; sólo sé que nos tienen atados de pies y manos y que empezamos a sentir que para ellos únicamente somos desperdicios humanos. No puedo entender ya casi nada de lo que está pasando. Ahora mismo lo único que siento es pena, mucha pena, sobre todo si pienso en mis hijas y en la herencia que les vamos a dejar. Y empiezo a saber lo que es el odio. Con ellos lo estoy reconociendo
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cosas mías y solo mías,
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jueves, 17 de enero de 2013
domingo, 13 de enero de 2013
Artículo de Ángeles Caso
Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado
inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte
para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el
corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo
valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las
suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en
su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por
aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es
que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un
poco de qué va esto llamado vida.
Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.
Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del
malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos
indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas
que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la
mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan
cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y
exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.
Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura
de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas
palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos.
Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se
asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las
músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo
mientras mi conciencia esté tranquila.
jueves, 10 de enero de 2013
Así nos brilla el pelo
-¿Qué vas a tomar?
-Una Alhambra especial
-Por favor, dos Alhambras especiales
-Oye, ¡cuánto tiempo sin vernos!
-Sí, ya era hora que echáramos unas cervezas y charláramos.
-¿Cómo te va?
-No me puedo quejar. Sigo aún con el taller en el pueblo. ¿Y tú?
-Bueno, pasé por el tribunal médico y me dieron la invalidez gracias a Juan Sola, el abogado del pueblo, pero sigo atendiendo el negocio con mi mujer aquí en la capital.
-Has hecho bien porque está muy jodida la situación. Yo tenía a tres trabajadores contratados en el taller, pero hablé con ellos y llegamos a un acuerdo de despido, pero siguen trabajando.
-¿Están despedidos y siguen trabajando?
-Sí. Nos viene bien a todos: yo me ahorro los seguros sociales, que son altísimos y ellos cobran el paro y el sueldo, pero claro les pago menos que cuando tenían contrato. Todos contentos: Ellos ganan más y yo también.
-¿Y si te enganchan?
-¿Quién va a pasar por el pueblo? Además, los tres talleres del pueblo hacemos lo mismo y no nos vamos a denunciar unos a otros porque nos perjudicaríamos.
-!Ah¡ vale. A nosotros, en el negocio, un día nos visitó un inspector de trabajo y, por suerte, yo me encontraba en la puerta del local, fumando un cigarrillo.
-¿Pero estaría tu mujer?
-No, que va, el negocio en realidad lo llevo yo, pero les dije que lo regentaba mi mujer, que es la que aparece en los papeles, y que yo estaba allí ocasionalmente porque ella había salido un minuto a un asunto urgente. Suerte que al 'panchito' que tengo allí sin contrato estaba ese día en el médico..
-¿Y se lo tragó?
-Al parecer sí. De hecho se fue y no ha vuelto más. Pero sí, me acojoné un poco ya que si el inspector no se traga aquello nos multa y a lo mejor hubiera perdido yo la paga. Al menos eso me dijo Juan Sola.
-La verdad, es que estos inspectores son unos crédulos o a lo mejor es que están desmotivados porque ganan mucho. Total, para lo que hacen, mucho ganan aún. Hablando de inspecciones, mi hija pequeña estuvo a punto de perder la beca porque alguien fue por ahí contando que el taller no estaba declarado y nos daba muchos ingresos y tal. Desde ese día le he prohibido que vaya con su BMV A3 y su iPhone 5 a clase.
-¿Y qué pasó?
-No nada, no se pudo demostrar lo que decía el cabrón anónimo ya que lo tengo bien atado. La niña sigue cobrando todos los años la beca máxima, unos 5000 euros, que son para ella solita.
(Irrumpe un tono de teléfono móvil: ¡¡Yo por mi hija maaaaato!!)
-Tío, que me he llevado un susto con ese tono de la tipa esa de la tele ¿cómo se llama...?
-Sí, la Esteban, esa sí que es lista, jeje, perdona, que es un proveedor. Oye, ¿qué significa esa factura con IVA del otro día? ¿Cómo? Nada de eso. Me la emites de nuevo sin IVA o no cobras...sí, hasta las seis estoy allí. Hasta luego.
-¿Te quieren meter el IVA?
-Sí, se lo he dicho al tío de las pizzas mil veces y sigue dale que te pego con el IVA de los....,y para colmo ahora que lo han subido los chorizos estos del Gobierno.
-Sí, vaya mierda de país, con tantos impuestos.
-Por cierto, ¿sabes que me he comprado un Audi?.
-¿Sí?. ¿Cuál?
-El Q7
-Joder ¡el que llevan los futbolistas!, qué pedazo máquina...te habrá costado un pastón.
-Sí, es caro, pero me he ahorrado una pasta. Si quieres te digo cómo.
-Dime, dime...
-¿Tienes a algún minusválido en tu familia o a alguien de confianza que lo sea?
-Pues no sé, tendría que verlo...
-Yo lo he puesto a nombre de mi padre que, como sabes, tiene una gran minusvalía. Me he ahorrado el Impuesto de Matriculación, me han hecho una rebaja en el concesionario, no pagaré jamás el Impuesto de Vehículos al Ayuntamiento y, para colmo, aparcaré donde me salga de los güevos, en cualquier plaza de aparcamiento reservada para minusválidos ¿Por qué te crees que hay tanto coche de gran cilindrada con el cartel de minusválido en las calles?
-Estás en todo, macho, pero ¿se tragarán que tu padre conducirá eso con 80 años siendo minusválido?
-Éstos del Ayuntamiento se lo tragan todo. Por cierto, hablando del Ayuntamiento ¿te has enterado de lo del alcalde del pueblo? ¡Qué cabrón! ¡Que bien amañado lo tenía todo! ¡Qué poca ética! A mí me extrañaba que la recogida de basura siempre la ganara la misma empresa.
-Sí, ¡qué cantidad de corruptos nos gobiernan! Y para colmo hay que sostenerlos a todos. ¿Y el asunto de ese que era presidente de la Junta, dándole un pastón a la empresa de la hija?, por no hablar de las comisiones del niño...que maná de corruptos, ¡vaya mierda de país!
-Ni que lo digas, vaya país de sinvergüenzas nos gobiernan. No hay que votar a ninguno, que son todos iguales. Van a lo que van.
-Oye, ¿quieres otra cerveza?.
-Sí, si, vale. Pero disculpa un segundo, que voy a asomarme a ver el coche, que está en segunda fila.
(¿Es probable que, en términos generales, merezcamos los políticos que nos gobiernan? La pregunta queda hecha.)
lunes, 10 de diciembre de 2012
Déjate ayudar
Con la de cosas que tenemos, lo poco que las valoramos y la de personas que con muchísimo menos son felices y no necesitan de apenas nada más que lo que tienen. ¿Te dejas ayudar por ellos?
viernes, 7 de diciembre de 2012
Patéticas navidades
No me hallo. No hay manera. Entre pitos y flautas, crisis, malos momentos para tantísima gente, el miedo a qué podrá pasar mañana y las dichosas fechas en que estamos y las que nos vendrán en breve, es que no consigo estar animadilla. Oigo cosas feas por aquí y también por allá, me pongo triste por nada a pesar de que, por fortuna y de momento, a nadie de mi familia le ha tocado aún nada malo, todo me afecta y estoy de un sensiblón que pa qué las prisas.
Y para colmo, lo que digo, las puñeteras navidades que no me gustaron nunca. Si anteayer estábamos tomando las doce uvas, por favor, ¿otra vez tocan doce? ¿Otra vez hay que juntarse para que parezca que todo va bien?. ¿Otra vez hay que gastar dinero porque no se puede cenar cualquier cosa?. ¿Otra vez hay que ser cínicos queriéndonos mucho cuando el resto del año no nos miramos a la cara apenas?
Nunca compro lotería. Lo típico del décimo del trabajo, pero este año ni eso: voy que me mato con 10 euros, compartiendo un décimo con otra compañera también asqueadita. Y, como todos los 22 de diciembre, no tocará ni la pedrea.
Lo sé. Sé que es el peor momento por el que paso al año, pero es que es año tras año aunque a mí me parezca que han pasado muy poquitos meses. Y no me apetece lo más mínimo; no quiero volver a hacer ningún paripé, no quiero volver a estar asqueada y tener que poner cara de "¡ay, qué bien me lo estoy pasando!". No quiero más navidades, aunque sé que por muy chula que me ponga, seguirán viniendo a tocarme los perendengues y yo seguiré despotricando de ellas año sí año también.
Y para colmo, lo que digo, las puñeteras navidades que no me gustaron nunca. Si anteayer estábamos tomando las doce uvas, por favor, ¿otra vez tocan doce? ¿Otra vez hay que juntarse para que parezca que todo va bien?. ¿Otra vez hay que gastar dinero porque no se puede cenar cualquier cosa?. ¿Otra vez hay que ser cínicos queriéndonos mucho cuando el resto del año no nos miramos a la cara apenas?
Nunca compro lotería. Lo típico del décimo del trabajo, pero este año ni eso: voy que me mato con 10 euros, compartiendo un décimo con otra compañera también asqueadita. Y, como todos los 22 de diciembre, no tocará ni la pedrea.
Lo sé. Sé que es el peor momento por el que paso al año, pero es que es año tras año aunque a mí me parezca que han pasado muy poquitos meses. Y no me apetece lo más mínimo; no quiero volver a hacer ningún paripé, no quiero volver a estar asqueada y tener que poner cara de "¡ay, qué bien me lo estoy pasando!". No quiero más navidades, aunque sé que por muy chula que me ponga, seguirán viniendo a tocarme los perendengues y yo seguiré despotricando de ellas año sí año también.
Etiquetas:
cosas mías y solo mías,
en mis propias carnes,
reflexiones
miércoles, 28 de noviembre de 2012
Ignacio González y la familia
Cuando aún quedamos algunos que queremos jubilarnos a los 65 a ser posible, si es que seguimos trabajando, que igual es un despropósito lo que digo, descubro pasmada que en nuestro gobierno, al menos en el mío, el de la Comunidad de Madrid, hay algún que otro caso flagrante, donde personas de 86 años se encuentran prestando sus servicios. Es el caso de nuestro Presidente autonómico; bueno, de él no, que para los 86 le quedan unos poquitos aún, pero sí es el de su "pobre" padre. A la vejez, viruelas, que diría mi madre. Os cuento lo que hoy he leído en el blog "Punto de Fisión", de David Torres, del Diario Público:
El presidente de la Comunidad de Madrid por la gracia de Aguirre, don Ignacio González, tiene a su anciano padre de 86 años trabajando para dar ejemplo, no como esos vagos que sólo piensan en jubilarse a los 65 y encima se quejan. El venerable señor ocupa el cargo de secretario general técnico del grupo popular en el Senado, un cargo de gran responsabilidad que consiste básicamente en llevar las cuentas, no necesariamente la cuenta la vieja, aunque suponemos que, visto su currículum, el hombre aprendió matemáticas antes de la invención de la calculadora, cuando en la escuela coreaban la lista de los reyes godos y la tabla de multiplicar y había que contar con los dedos o con habichuelas.
Hablando de multiplicar, la lista de los González con cargo en la administración pública es tan larga que su sola enumeración excedería los límites de este artículo. De momento baste decir que incluye al padre, la esposa, la hermana y la cuñada, de momento y que se sepa, eso sin contar compadres y amigotes, ni tampoco los vástagos y parientes de la anterior presidenta, Esperanza Aguirre, de quien González heredó el cargo según una vieja costumbre dinástica del imperio romano, de la época de Calígula.
Esto de no abandonar a la familia a la intemperie y repoblar los organigramas con apellidos propios no es una exclusiva del PP madrileño, ni mucho menos. La política por vía genética se lleva practicando en Andalucía desde la invención de la aceituna y en el resto de la península más o menos desde los tiempos del moro Muza, no por nada se dice que España es el país musulmán más adelantado del globo, que aquí lo que cuenta es la amistad y la familia. Pero en Madrid la proliferación de ciertos clanes deja en ridículo el milagro de los panes y los peces, habría que ir pensando en organizar un referendum para ver si los madrileños queremos independizarnos de los González y los Aguirre o ellos de nosotros, depende de si son más ellos o somos más nosotros. Yo creo que son más ellos y además más sabe el González por viejo que por González.
Se juntan las dinastías González y Aguirre favorecidas por la órbita gravitatoria de ambos apellidos y dan para llenar el Senado, el Congreso y varias cámaras más, las que les echen. Es como el chiste aquel del señorito que cuenta sus hazañas amatorias en el casino del pueblo: “Pues ayer me tiré a la hija del alcalde”. Y el tontico del pueblo lo oye y se echa a reír. Y al día siguiente: “Pues ayer me tiré a la hija del boticario”. Y el tontico que no para de reírse. Así hasta que al final el señorito, ya molesto, le pregunta al tontico de qué se ríe tanto y el hombre se quita la boina y dice: “Es que, macho, entre tú y tu mujer os vais a tirar a todo el pueblo”.
El presidente de la Comunidad de Madrid por la gracia de Aguirre, don Ignacio González, tiene a su anciano padre de 86 años trabajando para dar ejemplo, no como esos vagos que sólo piensan en jubilarse a los 65 y encima se quejan. El venerable señor ocupa el cargo de secretario general técnico del grupo popular en el Senado, un cargo de gran responsabilidad que consiste básicamente en llevar las cuentas, no necesariamente la cuenta la vieja, aunque suponemos que, visto su currículum, el hombre aprendió matemáticas antes de la invención de la calculadora, cuando en la escuela coreaban la lista de los reyes godos y la tabla de multiplicar y había que contar con los dedos o con habichuelas.
Hablando de multiplicar, la lista de los González con cargo en la administración pública es tan larga que su sola enumeración excedería los límites de este artículo. De momento baste decir que incluye al padre, la esposa, la hermana y la cuñada, de momento y que se sepa, eso sin contar compadres y amigotes, ni tampoco los vástagos y parientes de la anterior presidenta, Esperanza Aguirre, de quien González heredó el cargo según una vieja costumbre dinástica del imperio romano, de la época de Calígula.
Esto de no abandonar a la familia a la intemperie y repoblar los organigramas con apellidos propios no es una exclusiva del PP madrileño, ni mucho menos. La política por vía genética se lleva practicando en Andalucía desde la invención de la aceituna y en el resto de la península más o menos desde los tiempos del moro Muza, no por nada se dice que España es el país musulmán más adelantado del globo, que aquí lo que cuenta es la amistad y la familia. Pero en Madrid la proliferación de ciertos clanes deja en ridículo el milagro de los panes y los peces, habría que ir pensando en organizar un referendum para ver si los madrileños queremos independizarnos de los González y los Aguirre o ellos de nosotros, depende de si son más ellos o somos más nosotros. Yo creo que son más ellos y además más sabe el González por viejo que por González.
Se juntan las dinastías González y Aguirre favorecidas por la órbita gravitatoria de ambos apellidos y dan para llenar el Senado, el Congreso y varias cámaras más, las que les echen. Es como el chiste aquel del señorito que cuenta sus hazañas amatorias en el casino del pueblo: “Pues ayer me tiré a la hija del alcalde”. Y el tontico del pueblo lo oye y se echa a reír. Y al día siguiente: “Pues ayer me tiré a la hija del boticario”. Y el tontico que no para de reírse. Así hasta que al final el señorito, ya molesto, le pregunta al tontico de qué se ríe tanto y el hombre se quita la boina y dice: “Es que, macho, entre tú y tu mujer os vais a tirar a todo el pueblo”.
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