Rrrrr, Rrrrrr, Rrrrrrr

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viernes, 18 de julio de 2014

Zapatero, a tus zapatos



Desde que estamos inmersos en esta crisis siempre pensé que el oficio del zapatero estaba en declive. De hecho, lo sigo pensando, aunque ya después de lo que me ha pasado con uno del pueblo donde resido, no sé muy bien qué pensar. Bueno, creo que sí lo sé. Sacad vuestras conclusiones, que probablemente serán idénticas a las mías. Os cuento:

Semana pasada, martes 15 de julio, 18.30 horas

Todavía estoy de vacaciones y tengo un par de sandalias buenas que me han empezado a hacer daño en la planta porque se les ha despegado algo del interior. ¿Qué hago? ¿Espero al lunes que ya trabajo y las llevo al zapatero que conozco o las llevo al de aquí? Bueno, mejor al de aquí y así estarán antes. Cojo caminito del zapatero en cuestión y le doy mis sandalias. El hombre las mira, las remira, me  empieza a contar su vida en fascículos coleccionables (no estoy exagerando ni un poquito), me dice que tiene mucho trabajo, que es que además las tiene que descoser, pero que bueno, que aunque va a tardar un poco, pues tiene trabajo para dar y tomar, que hay días que le da la una de la madrugada y que hay clientes esperando tres meses, que me las apaña, pero que tardará unos días, que me llama en cuanto las tenga.

Semana pasada, viernes 18 de julio, 10.30 horas

Como sigo de vacaciones y me gusta darme un paseo con la fresca, decido que a la que subo hacia el pueblo, paso por el zapatero y le pregunto para cuándo, más o menos, cree que tendrá arregladas mis sandalias.

Mi gozo en un pozo: cerrado.

Presente semana, martes 22 de julio, 11.30 horas

Mi hija tiene que ir a la óptica a hacerse unas gafas nuevas, pues se le han partido las suyas. Como el camino es el mismo, le digo si no le importa pasar por el zapatero a preguntar.

Empieza el ir y venir de whatssap entre mi hija y yo:

Mamá, de qué color son. Rojas. Es que tiene una de zapatos amontonados que pa qué. Dile, por favor, que si va a tardar mucho más, que te las dé y las llevo al otro zapatero. A ver si me deja, porque lleva media hora con la señora que entró antes que yo, que la mujer le ha dicho que qué pasa con sus zapatos, que si aún no los tiene y le ha dicho que espere un poquito que se los hace en el momento. La madre que le trajo, a ver si hace lo mismo con mis sandalias. Este tío no deja de hablar y no termina con la mujer, aunque ya parece que van cortando el rollo. Por  fin, ya ha cogido tus sandalias. Dice que no te ha podido llamar porque no se ha podido poner aún con ellas con el lío que tiene. Bendito sea, hija, porque ahora tener trabajo es muy difícil. Que me dice que puedes venir hoy a por ellas, pero a las nueve de la noche, que las tiene seguro. A ver si voy a ir y no las va a tener, que yo creo que este hombre es un poco rarito. Nada, le he vuelto a decir lo de las nueve y dice que sí. Vale, pues dile que a la noche subo a por ellas.



Presente semana, martes 22 de julio, 21.00 horas

Antes de entrar en la tienda del zapatero, veo que hay cinco personas lo menos antes que yo. Hago mi correspondiente espera porque ese hombre no para de hablar y hablar con quien se le ponga por delante. Yo pienso que no le da tiempo ni a respirar por lo deprisa que habla y por la de cosas que dice.

Me toca, al fin. Vengo a por unas sandalias rojas. Esta mañana estuvo aquí mi hija y le dijo usted que viniera a las nueve. Y aquí estoy.
Sandalias rojas…. ¿Estas?
Sí, justo, esas son.
Pues…. Verás…. Es que la izquierda me ha quedado de maravilla, pero la derecha no tanto y claro, no te las vas a llevar mal, así que la he desarmado entera y ya tendrás que venir mañana a por ellas, aunque claro, te vas de vacaciones y te las querrás llevar. En cuanto estén TE LAS LLEVO YO A CASA.
No doy crédito y me quedo alucinada. Me hace venir a por ellas porque van a estar con seguridad y no están; y como ese hombre se ha sacado de la manga que me voy al día siguiente de vacaciones me las quiere llevar él a mi casa… Surrealista.
Deja, no te preocupes, mañana vengo a por ellas porque no me voy de vacaciones aunque quisiera tenerlas ya si fuera posible.
Claro, mujer, mañana ven por la mañana.
Por la mañana no puedo venir porque estoy trabajando, pero por la tarde sí. ¿A qué hora vengo?
A partir de las cinco que abro cuando quieras.
Estupendo, vengo por la tarde.

Presente semana, miércoles 23 de julio, 19.00 horas

Vuelvo al zapatero. ¿Qué me encuentro? Cerrado.

Menos mal que abría a las cinco.

CONCLUSIÓN: Ya me ha visto el pelo ese señor. Cojo mis sandalias (si es que consigo que algún día me las tenga arregladas o que tenga la tienda abierta) y corro.


lunes, 7 de julio de 2014

Tómate un respiro

Y vete de vacaciones, me dije. Y eso hice también, fiel a mis principios.
Y en eso sigo durante esta semanita; el lunes ya será otro cantar y a mí me cantará el gallo del despertador a las 6.30 avisándome de que ya está bien de cachondeo y que toca dar el mismo que canta, el gallo, claro, lo habéis adivinado.

Primero estuve cinco días con una buena amiga y compañera con la que comparto, desde hace tres años, apartamento en verano, aunque es suyo y no mío. Y estamos de lo más relajaditas haciendo lo que nos viene en gana, levantándonos bien prontito para que el día tenga todo el provecho que tiene que tener un día si no quieres que te pase inadvertido: comiendo sano, paseando por la playa y sobre todo, echando buenas partidas de cartas mientras escuchamos música.

Y luego, ya de vuelta, con mi señor marido, que es el que más me ha querido, otros cuatro días fuera del infernal Madrid. Fuimos a una bella ciudad y todo fue sobre ruedas, aunque debo decir que precisamente el día antes de volver, cuando íbamos a coger el coche para acercarnos a la playa, no vimos las ruedas. No vimos las ruedas ni la chapa ni el capó ni la matrícula ni el color gris del coche, porque el coche había desaparecido por arte de magia. Pero es que hasta la calle había cambiado: donde durante tres días las líneas de aparcamiento fueron blancas aquel día se habían tornado amarillas y donde no había nada de nada, surgieron del suelo dos placas verticales bien gordas con un prohibido aparcar por carga y descargas. Y entonces vas y te cagas en todo lo que se mueve y te piras al hotel con una mala baba que ni el caracol más cabreao tiene por aquello de que nos faciliten el teléfono y la dirección de la policía local. Y sí, llamamos a los municipales y nos confirmaron lo que creíamos: no fue fruto de la naturaleza y una de sus ocurrencias; fue todo debido a órdenes de algún  que otro subnormal que con tal de recaudar te planta un pintadito, te coloca dos placas como dos soles espléndidos y te jode lo poco que te queda de vacaciones allí donde estés.

Hechas las comprobaciones de que el coche con sus ruedas, su chapa, su capó, su matrícula y su color gris estaba en el depósito municipal, dirigimos nuestros pasos (más bien fueron los de un taxista y su vehículo con la correspondiente factura) hacia la sede de los municipales; allí, después de una hora y pico, y habiendo comprobado ellos que, efectivamente, nuestro coche estaba en depósito junto con otros dos desgraciados también por la misma y descarada ocurrencia sin haberlo comido ni bebido, pudimos rescatarle e irnos a la playa, aunque ya las ganas no eran las mismas.

Todo ésto lo cuento para que, si váis a alguna ciudad que no sea la vuestra, si aparcáis en zona libre donde no hay problema alguno, no dejéis de echar un vistazo a diario, no sea que los fenómenos poltergeist vuelvan a surgir y la caguemos.

¡¡¡Que os vaya bonito!!!


jueves, 8 de mayo de 2014

De nuevo dando guerra

Operada y prácticamente recuperada. Así estoy ya. Y con el dedo nuevamente en activo.

Han sido dos semanas de baja en las que me he aprovechado (o más bien no me han dejado hacer nada, jejeje) de la pequeña invalidez y lo cierto es que no me ha venido nada mal el descanso, salvo porque al principio no hacía prácticamente nada por aquello del miedo a hacerme daño en la mano. Pero una vez me quitaron el vendaje primero y sólo llevaba un apósito en la zona de la herida, se terminó la vaguería y la dejadez. Hay que estar activo para no ponerse uno como un tonel y para recuperar la normalidad.

Lo que sí he hecho desde el primer día ha sido salir a caminar. Todas las mañanitas subía la cuesta arriba que hay en este pueblo y cuando no era a comprar pan era a por fresas y si no a por manzanas, cuando no tenía que subir más arriba a por mi parte de confirmación o a que me viera mi médica del centro de salud. En fin, dos semanas en las que he caminado, si no mucho, sí más que cuando estaba trabajando. Y mañana probablemente será mi último día de baja y el lunes ya iré a currar, que sé que me están echando de menos las compis (eso dicen ellas, jejeje).

Así que todo vuelve a la normalidad. Incluso yo, que muy normal no soy


martes, 22 de abril de 2014

El voluntariado



Nos hemos vuelto Hostess. Muy anglosajona la palabra, pensaréis. Y lo es, of course. Significa “anfitrión”. Y os voy a contar de qué va esto:

El verano pasado mis hijas se fueron de voluntarias a Irlanda a dos granjas a ayudar con los trabajos de ambas. A cambio les daban sustento alimentario y camas para poder dormir y de paso chapurreaban algo más el inglés, que era lo principal. Y este año la cosa es justo al contrario. En lugar de marcharse ellas, vendrá, precisamente hoy, una chica australiana por aquello de enseñarles algo más del idioma y tendremos que acogerla nosotros de gratis durante cerca de dos semanas. Y el 30 de mayo nos llegará otra muchacha, en este caso, inglesa, con la que haremos lo mismo.

Me resulta curioso el tema este de los voluntariados, pues aparte de ser beneficioso por aquello de vivir una nueva experiencia, le sirve a uno para hacer turismo y conocer países y gentes totalmente distintas a las que estamos acostumbrados.

No sé cómo nos saldrá la cosa, pero yo estoy temblando, pues el inglés lo tengo, más que olvidado, escondido en un baúl. Y que yo sepa, la australiana -la que hoy hará su aparición por Barajas, o mejor dicho y por la nada menospreciable cantidad de medio milloncete de euros, aeropuerto Adolfo Suárez- sabe ná y menos de español y nosotros ná y menos de inglés, así que me veo jugando al pictionary  para entendernos con ella.

Y claro, hay que sorprender a la muchacha haciéndole platos gastronómicos españoles y olé, con lo cual, planning (de nuevo muy anglosajón) de comidas al canto para las casi dos semanitas que andará por aquí. Y habrá que llevarla a que conozca algo de los Madriles, que en el pueblo donde vivimos no hay más que cuestas arriba y cuestas abajo amén de alguna iglesia más fea que “el copón”. Días enfollonaos, me temo. Pero… ¿Y lo bien que vamos a aprender a dibujar?


lunes, 21 de abril de 2014

Raro se me hacía

Pues eso. Que ya decía yo que era un poquitico raro que las cosas mías fueran bien.

Ya ni me acuerdo de si por aquí os puse en algún momento que servidora tenía el dedo pulgar de la mano derecha un poco "escacharrao" de unos meses a esta parte.

Fui al traumatólogo y me pusieron una infiltración que me dolió horrores y que durante los primeros diez días poco hacía por mejorar a mi pobre dedo. Mi doctora de familia me dijo para calmarme que es que ahora las infiltraciones son "en depósito". Y debió de  ser así, pues pasados esos diez días aproximadamente ya podía doblar el dedo y dejaba de hacerme el resorte (parecía que tenía dentro un muelle por los saltitos que pegaba el pobretín) y de dolerme.

La traumatóloga me dijo que tenía que verme en mes y medio o dos meses como mucho. Y estas cosas que pasan... justo dos días antes de la cita traumatológica mi dedo empezó de nuevo a hacer el resorte al doblarlo. Así que ¿Qué me dijeron? Que había que operarlo. Y allá que voy nuevamente al quirófano, aunque esta vez es con anestesia local y la cosa será ná y menos. Que le estoy cogiendo yo gustillo a las operaciones, pues en un año ya van a ser dos las intervenciones.

¿Y para qué os cuento yo todo ésto? Pues para que sepáis que no estaré por aquí en un tiempito (corto, espero) pues mi dedo tiene que estar estupendísimo para volver a darle a la santa tecla, aunque más que nada es porque no puedo estarme callada. Pero prometo volver en cuantitico pueda.

Por si alguno tenéis interés por la enfermedad de mi dedo, aquí os dejo una pequeña explicación. Parece ser que es bastante común:

La tenosinovitis estenosante, comúnmente conocida como “dedo en resorte o en gatillo”, afecta las poleas y tendones de la mano que flexionan los dedos. Los tendones trabajan como largas cuerdas que conectan los músculos del antebrazo con los huesos de los dedos y del pulgar. En los dedos, las poleas son una serie de anillos que forman un túnel a través del cual se desliza el tendón, en forma similar a las guías de una caña de pescar, a través de las cuales debe pasar la línea (o el tendón). Estas poleas mantienen el tendón bien cerca del hueso. Tanto los tendones como el túnel tienen un revestimiento que permite el fácil deslizamiento del tendón a través de las poleas.
 El dedo/pulgar en resorte se presenta cuando la polea en la base del dedo se hincha demasiado y constriñe el tendón, que por ello no puede moverse libremente dentro de la polea. A veces en el tendón se forma un nódulo (nudo), o una hinchazón de su recubrimiento. Debido al aumento de la resistencia al deslizamiento del tendón a través de la polea, se puede sentir dolor, un chasquido o un atascamiento del dedo o el pulgar. Cuando el tendón se atasca, se produce mayor inflamación e hinchazón. Esto origina un círculo vicioso de atascamiento, inflamación e hinchazón. En ocasiones el dedo queda trabado, y es difícil enderezarlo o flexionarlo.

¡Que os vaya bonito!


martes, 25 de marzo de 2014

Nunca es tarde

Nuevamente mi hija pequeña (22 años) ha decidido jugar al fútbol sala. Y se estrenaba el domingo pasado; en principio iba a ir de jugadora, pero finalmente, como la portera andaba medio lesionada y ella, cuando era más chica, era muy buena portera, y no es amor de madre, sino la pura realidad, se ofreció para ponerse en la portería. En principio el entrenador le dijo que no, que la quería jugando, pero como no encontraron portera que echarse a la boca, allá que se colocó mi rubia bajo los palos.

Y como no podía ser de otra manera teníamos que ir el resto de la familia a su primer partido como senior, a animar, a aplaudir y a jalear a ese equipo federado en el que mi hija se estrenaba. Pues que me gustó especialmente volver al mundillo y me sentí orgullosa de ella. No le colaron ni un gol y mi chica y su equipo quedaron imbatidas y ganaron por 8-0. Así que ya me veo yendo a verlas siempre que sea posible, como antaño, porque la cosa me gusta. De momento la siguen dejando de portera pues lo hizo bien y mientras no encuentren a otra chica que se ponga en la portería, allí estará ella defendiendo los palos.

Siempre he pensado que no debió haberlo dejado, pues estoy segura de que habría tenido futuro como portera. Ya sé que el fútbol sala está menos reconocido que su hermano mayor; y si hablamos de este deporte jugado por el sexo femenino, mucho peor. Pero se la ve con ganas. Veremos hasta dónde es capaz de llegar.

Un pañuelito, por favor, que se me cae la baba.


lunes, 17 de marzo de 2014

Organización, please

Lunes. Soy la única persona que está en casa. Me acompañan mis dos gatos: uno duerme plácidamente en el sillón mientras que el otro acaba de hacer su aparición desde el jardín y está bebiendo agua. Yo mientras tanto escribo, sin despistarme mucho por si le da por ir a comerse al que está dormido del todo.

Acabo de estar haciendo fotos a las nuevas creaciones de fimo que estoy haciendo. He pensado que si las cosas van mal dadas puedo ir vendiendo a ná y menos mis trabajos de manualidades o éstos últimos que os comento y que son de arcilla polimérica, fimo más comúnmente en España, una especie de plastilina que se moldea y luego se cuece en el horno de casa, con la que se pueden hacer cosas muy hermosas si se sabe (yo estoy en fase de aprendizaje).

Como soy muy presumida (eso me dice siempre mi señor marido) y todos los días tengo que llevar mis pendientes en las orejas, empecé con este material hace ya casi un añito y tengo muchos que me he ido fabricando yo a base de imaginación y sobre todo tutoriales que abundan por la red. Y pulseras, y colgantes, imanes para la nevera, broches... un sin fin de cosas, la verdad.

Y ahora me ha dado por hacer broches de búhos que son saladísimos. Y es lo que he pensado, que si los dineros empiezan a faltar, me voy a poner a vender esas cositas que hago. No me van a sacar de ningún apuro porque no soy una profesional ni me dedico horas y horas a aprender técnicas, pero oye, el otro día saqué ocho eurillos a lo tonto con los búhos. Sí, no es ná, pero por algo se empieza.

En mi blog de manualidades (http://mismanitasyyo.blogspot.com.es/) imagino que empezaré cuando ya lo tenga más claro a ir subiendo fotos e incluso precios, aunque para eso necesito organizar bien mi tiempo, pues trabajar fuera, dentro, hacer fimo, seguir con mis manualidades de vez en cuando y perfeccionar el blog son muchas cosas si además las juntamos a las clases de pilates y de baile. Aparté las clases de manualidades de momento; no está la cosa para derroches y creo que, aunque no será lo mismo, podré ir haciendo cositas yo sola sin ayuda de nadie. El material lo tengo. Y las ganas tampoco me faltan.

En fin, que quisiera tener muchas más horas de las que tengo, pero sé que no va a poder ser, así que sólo es cuestión de organización y planificación. Y en ello estamos.

Así que ya sabeis, teneis que darme publicidad por si se ponen más feas las cosas

lunes, 10 de marzo de 2014

Parque Regional del Sureste

Ayer tocaba caminar. Y no estaba la cosa muy clara por desavenencias familiares: uno quería tirar para Madrid (mi señor marido). Yo prefería tomar el sol caminando por nuestra zona y aprovecharlo al máximo. Y me salí con la mía, aunque lo de los Madriles queda para dentro de dos fines de semana si el tiempo acompaña. Así que eché mano de un amigo que sabe muy requetebién ir desde el punto del que queríamos partir hasta el que queríamos llegar. Os cuento y os pongo fotos de parte del recorrido, para que veáis que la naturaleza también nos acompaña por aquí. Partiríamos del Paseo de los Olmos, en San Fernando de Henares para llegar a la presa de Mejorada del Campo.

                                                                  Paseo de los Olmos



















                                                                                   Lateral del Paseo de los Olmos

Pues bien, al final prácticamente de este paseo que os he puesto, tenemos que girar a mano derecha en una pequeña rotonda para llegar al camino (larguito) que nos lleva al Puente del Moco.


Puente del Moco 

Cruzado el puente del Moco sobre el río Jarama (tengo que investigar el nombrecito de dónde viene) pasamos a cruzar la M-45 por debajo, con el consabido ruido de los coches que pasan por ella, fijándonos en los graffitis de sus columnas.
Y camina caminando por el sendero de la izquiera llegamos (os pongo llegamos aunque nosotros no lo hicimos por despiste de servidora, aunque la siguiente sí que lo haremos) al viejo puente cercano a la presa de Mejorada, cuyos pilares están rotos como podéis ver en la foto.

 
                                                                                            Pilar del antiguo puente   

Y el punto de llegada: la Presa de Mejorada del Campo

                                                       Presa de Mejorada del Campo

Fotos de la zona, extraídas de internet, salvo las dos primeras del Paseo de los Olmos, que sí son mías y la última de todas. Prometo que la próxima vez llevaré la cámara. Ayer no me apetecía cargar con los "archiperres", pues mis lumbares andaban un poquito para Cuenca:













Un paseo recomendable cien por cien si el tiempo acompaña. No cuesta un chavo, se mueve uno y se desentumece y de paso se ven paisajes, humedales, el recorrer de los ríos Jarama y Henares cargaditos de agua, perros felices por el campo, aves, patos y conejos. Es el Parque Regional del Sureste, aunque la Comunidad de Madrid lo tiene bastante abandonado, para no perder la costumbre.

lunes, 24 de febrero de 2014

Entre chorro y chorro

Chorreando. Chorreandito terminamos. Porque a mi señor marido le regalaron sus compañeros de trabajo para que el pobre mío se relajara un poco una cajita de esas de smartbox en la que podíamos ir de gratis a hotel con noche, sesión de spá y desayuno incluidos. Eso sí, el circuito de spá era de una horita clavada, que ni una pizca más nos dejaron seguir allí como los garbancitos en agua antes de echarlos al cocido.
Aparte de este regalo debo decir que también cayeron tres muñequitos de goma (tortuga, pato y pez) y un gorro de baño de esos de señora mayor monísimo de la muerte. Y claro, entre otras cosas, había que retratar al beneficiario de los regalitos para mandar la foto a los "regaladores". No quiero deciros las pintitas que tenía mi chico dentro de la piscina jugando con sus juguetes. Es "pa" (que no spá, jejeje) verlo.

Primero nos contaron el recorrido de aquella maravilla, del que ya no recuerdo el orden, pero era algo así como chorros fríos y calientes en los pinreles (pediluvio creo que se llama el invento), piscina con botones para chorretes varios, ducha de contraste (de esas que cortan la respiración porque están hechas para matarte casi; pero que la cortan, que no es cosa mía, es que te llevas tal susto que te mueres  y cuando te mueres no respiras), luego creo que eran los chorracos para las cervicales (que ahí mi marido se emperró unas pocas de veces y a mí me recordaba al protagonista de alguna película de esas donde de una montaña repreciosa caen unas cataratas y el actor se refresca en ellas y queda de lo más sensual, pero siempre salvando las distancias en la comparación), vuelta a la ducha de contraste, esa en la que te moriste un rato antes, sauna finlandesa para terminar de morirte si con el contraste no se consiguió del todo, nuevo contraste con el que ya te rematan y por fin una ducha donde el agua fría te sorprende hasta que la que te pega la sorpresa es la caliente casi hirviendo.

Relajados no salimos, la verdad, porque mira que estresa tener una hora nada más para hacer tantísima cosa, de un lado para otro, botones aquí botones allá, chorros sin previo aviso, a mala leche diría yo, para que luego llegue el del hotel a la horita justa y diga... Señores, se terminó el recorrido. Plántate a toda velocidad también el albornoz que te prestan para el evento porque ya llegan los pobres que, como tú, piensan que van a relajarse con aquello y empapadito vuelve a tu habitación a darte ya, por fin, una ducha templadita y relajante.

No sé yo...


sábado, 28 de septiembre de 2013

Una de estrés porque me da la gana

Estoy ya estresada y aún no he empezado. No sabía yo bien que me fuera tanto la marcha, pero parece ser que sí por cómo me estoy comportando. Me refiero a las actividades "extraescolares", jejeje.

Una tiene una tarde ocupada, la de los martes, en la que voy dos horas a Manualidades a desestresarme y a la par pasarlo bien y llevar cosas para casa que he hecho yo o para regalar. No recuerdo bien si allá por febrero me apunté también, en este caso los viernes y esta vez con mi contrario, a clases de bailes de salón, algo a lo que yo no quería meterme pues siempre me dió una vergüenza impresionante aquello de bailar en público, pues mi arte no hay quien lo aguante. Y mira tú por dónde que ahí me equivoqué. No en que mi arte no haya quien lo aguante, sino en que terminé por perder la poca vergüenza que me quedaba y resulta que me lo paso pipa (nos lo pasamos pipa los dos, que él también se echa unas buenas risas; no soy yo sola la loca de las carcajadas).

Pero es que resulta que como ya dije en mi anterior entrada, los años nos van cayendo y los dolorcillos también a la par que el no tener ni pizca ya de flexibilidad, así que nos hemos liado la manta a la cabeza y nos vamos a iniciar en el mundo del pilates otras dos tardes y oye, que lo mismo hasta consigo ser una Nadia Comaneci y no me reconozco ni yo. Pues eso, que me va a quedar libre la tarde de los jueves. Lo que no sé es si la aprovecharé para hacer lo pendiente o terminaré tirada para descansar de tanto estrés vespertino. Os seguiré contando mis avatares.

lunes, 16 de septiembre de 2013

Van cayendo los años

Que nos vamos haciendo mayores es evidente. Cuando los días empiezan a pasar como volando y los años ni te cuento, cuando tus hijos ya no son esos pequeñajos que dependían de ti, cuando tus allegados no están como estaban antes o incluso ya ni están, cuando la memoria no es ya la que era, cuando gruñes por casi todo, cuando cada vez te gusta menos alguna gente…. Síntomas evidentes y claros de que ya no eres una chavala por mucho que te cueste asumirlo, Marisa. Pero el colmo de los colmos, aparte de seguir cumpliendo años cuando ya te habías negado a hacerlo y decías que tenías 28, es cuando casi a diario hablas de enfermedades, o, como en mi caso, voy más al médico que al váter. Evidentemente me estoy haciendo mayor. Me han caído los 47 años y ya llevo con ellos a cuestas dos meses. Y yo que aún creía que estaba hecha una moza… ¡Qué poquita cabeza tengo! Y la espalda no veas! Y las piernas pa qué contarte... Y de la vista ni hablamos!

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Remembering

Yo pensaba que no tenía memoria. Y es cierto que he perdido muchísima y que hay cosas que borro de un plumazo de siempre, peeeeerooooooo me he tenido que ir a Oropesa con una compañera de trabajo y sin embargo buenísima amiga y estupenda persona a la vez que es una Larousse musical y ha llegado a sacar de mi cerebrito yo qué sé cuantísimas canciones de los sesenta (yo no había nacido), setenta y ochenta. What a great surprise!, que no diría Ana Botella, ahora que andamos todos a vueltas con su inglés. Y nos dimos un baño, no de masas sino de música, a través de mi móvil y youtube, recordando de todo un poco. Uno de los descubrimientos que yo tenía guardados a demasiado buen recaudo -opino- y del que yo no tenía conocimiento era la canción "When you are in love with a beatutiful woman", que viendo el vídeo me produjo no pocas carcajadas al ver las pintas que llevaban los Dr. Hook y que, por lógica, eran las que llevaban todos los integrantes de los grupos musicales de la época. Para muestra un botón. Esta es la canción. Estos son los Dr. Hook. Vayan de homenaje para Manulondra y Paula que en mi anterior entrada me animaron a no abandonar esta mi casa que es también la de todos los que asomáis por ella vuestra naricilla: Sepáis que no es que ya haya olvidado también escribir y salga todo "arrechuchao" y sin puntos aparte. Edito ahora porque he visto que quedó fatal la entrada, pero es que desde que he vuelto al blog no hay forma de escribir normal en la forma "redactar" sino que tengo que hacerlo dando a la opción htlm y por más que quiero no consigo separar los párrafos. Y dicho ésto me voy retirando a mis aposentos.

lunes, 5 de agosto de 2013

P´al norte

Cinco días son pocos. Es un número con el que se hacen rimas. Es un número impar. Es el indicativo de la canción para los niños cuando mueven las manitas con su soniquete y los lobitos. Me gusta el cinco aunque sea escaso. Y me gusta porque serán los días que esté fuera. Cinco. Sólo cinco, pero menos da una piedra (perdón, pero debe ser deformación cuando una se queda sin vesícula; ahora parece que las piedras las tenga en la cabeza, jejeje).


Por esta playa o muy cerquita andaré si queréis buscarme y tomar unas cañitas. A ver si me recupero del todo de lo mío. No tomaré mucho el sol, pues no me lo recomiendan; no me meteré mucho al agua pues aún están tiernitas las heridas.

Unicamente trabajé una semanita y como en agosto no hay mucho qué hacer, mi jefa me dijo que podía irme con toda la tranquilidad del mundo, así que yo, obediente como soy, me iré a la paz y tranquilidad de estas tierras del norte que tantísimo me gustan.

Acordaos que a la vuelta.... lo venden tinto.

Disfrutad!

jueves, 9 de mayo de 2013

Salga el sol por Antequera

Salga el sol por Antequera es un dicho que se utiliza para expresar incertidumbre ante el resultado de alguna acción, pero determinación para llevarla a cabo a pesar de ello.


Existen varias hipótesis sobre el origen de este dicho, pero todas lo sitúan en los tiempos de la Guerra de Granada. Según José María Iribarren en "El porqué de los dichos" (1996), proviene de la frase "Salga el sol por Antequera y póngase por donde quiera", que habría sido exclamada en el campamento de los Reyes Católicos en las proximidades de Granada. Dado que Antequera está situada a poniente de esta ciudad, tendría un carácter irónico.

El Diccionario del Español Actual, de Manuel Seco, Olimpia Andrés y Gabino Ramos, indica que el dicho siginifica que no importan las consecuencias y explica su origen en una leyenda según la cual, estando el infante Fernando, aspirante en aquel momento al trono de Aragón y regente de Castilla, y que resultaría conquistador de la ciudad, indeciso en relación al próximo lugar que tenía que atacar, se le apareció una joven con unos leones que le dijo: “Salga el Sol por Antequera y que sea lo que Dios quiera”.

Otra hipótesis apunta a que el origen de la frase no se halla en los reyes cristianos, sino en la corte granadina, concretamente en un discurso de El Zagal, quien, sabiendo que la guerra estaba perdida, pidió coraje a sus soldados y que lucharan a la desesperada.

Pues dicho lo dicho proviniente de Wikipedia, hoy saldrá el sol por Antequera aunque yo viva en Madrid; nuevamente ando a vueltas con uno de mis gatos, el mayor en este caso y del que os voy a poner foto, pues es más guapo que un sol (qué no diría una madre de sus hijos...); le ha salido un bulto considerable en una pata y toca sedarle para analizar y de paso hacerle todas las perrerías posibles pues es más bruto que un "arao" y si no es así no hay dios que le pille en kilómetros.

Extrañamente estoy bastante tranquila para lo que yo soy; veremos a ver después.

Bueno, pues os presento a mi Frodo, el otro gato de mis ojos aparte de Piri, pues las niñas son otras, también mías y ya no tan niñas. Ays, vida esta, gatuna o no...


¡Saluditos!



jueves, 4 de abril de 2013

Parando un poco

Madre mía, qué pasotismo el mío últimamente. Ahora me ha dado por apenas coger el ordenador y estar desconectada del mundo cibernético. Espero que sea una racha nada más, pero cuando he visto que mi última entrada en el blog fue el 2 de marzo, casi me da un algo.

¿Pero qué queréis que os diga?. Supongo que antes o después a todos nos pega por ahí y tan pronto queremos tener nuestros sitios atendidos casi a diario como que la cosa se nos va desvaneciendo y tenemos la casita llena de telarañas.

Espero en breve tener ganas de pasar el trapo y limpiar, al menos, las esquinitas, que es donde más se cuelgan las arañas y lanzan sus telas para vivir más cómodamente; y mira que me gustan poco las arañas...

Hoy, además, es de esos días que ni fu ni fa, así que mejor lo dejo aquí y no doy más la vara a nadie.

Espero que la suerte nos acompañe. Y si de paso lo hace el tiempo mejor que mejor. Y si el mundo se nos hace un poco más llevadero, será para tirar cohetes.


martes, 1 de enero de 2013

Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario

Este final de año me harté de decirle a todo el mundo que por favor entraran en el 2013 con buen pie. Y yo me había planteado que también haría lo mismo, así que, aún teniendo que hacer de tripas corazón, y sabiendo que no me gustan nada las fiestas estas dichosas, me vestí ayer un rato antes de irnos a casa de los cuñaos a celebrar la noche vieja (sin suegra, todo hay que decirlo, que ella ya nos avanzó bastantes días antes que no salía de su casa esa noche, que está mayor y que no tiene ganas de jolgorios) y hasta me maquillé y me dí sombra de ojos después de vestirme de poca gala, pero mona.

Y llegamos, y había buen rollito y estábamos agusto. Hasta que, pasados los aperitivos, empecé a notar un fuerte dolor en la boca del estómago. Ahí estaba. Mi dolor bien conocido cuya causa era totalmente desconocida. Y a aquel dolor le siguió el otro, el también habitual ya para mí cuando me pasa ésto, el de un punto concretísimo de la columna vertebral. Se me jodió la cena y les dí la noche a todos los demás. De hecho, a eso de las doce menos diez, a base de insistirme todos, decidí ir a tomar las uvas con los trabajadores del hospital de Arganda. Pero ni eso. Llegamos cuando ya se habían tomado las doce uvas todos los que allí estaban (llevaba yo unas ganitas de comer uvas que ni os cuento). Y entregué mi tarjeta sanitaria y al rato me llamaron y me reconocieron; y decidieron que me sacaban sangre y que me hacían un electro, pues mi tensión andaba por las nubes que esa noche no paraban de sudar y mojar a todo bicho viviente que asomara la nariz por la calle.

Me colocaron una vía en la mano derecha tras bastante rato, pues una no es presa fácil de las agujas y sus venas se esconden como caracol bajo su casa, con lo que sé con seguridad que si un vampiro viniese a por mí, igual moría de inanición. Y me llenaron de pegatinas por el cuerpo para hacerme el electro. Y de esa facha, con la vía colocada y las pegatinas bien pegadas en la piel (aunque ya vestida), me hicieron salir a la sala de espera (valga la redundancia) en la que esperaba mi marido, el que más me ha querido y que me plancha las camisas.

Por fin, casi dos horas después, me llamaron por megafonía y me hicieron pasar a la consulta del médico, que me diagnosticó gastritis y que me entregó un informe, junto con el resultado del electro, para dárselo a mi doctora de cabecera, diciéndome que debía tomar un omeprazol diario, media hora antes de desayunar, y que hiciera dieta blanda unos días.

Así que volvimos a casa de los cuñaos, con el dolor bastante mitigado ya después de unas horas, como me pasa siempre que me da, me quité todas las pegatinas del mundo que me tenían aburridita e incomodísima y nos fuimos a casa, sin tomar uvas, sin brindar, sin meter el anillo de oro en la copa, sin darnos los besos correspondientes justo cuando terminan las campanadas. Seguro que si me hubiese calzado unas bragas rojas no habría tenido tan mala suerte.

Así que no sé qué tal me irá el 2013. Sólo sé que terminé de pena el 2012 y que entré en el año nuevo de pena, como un mihura, triste y dolorida y que lo recibí llena de pegatinas y con un buen moratón en la mano por la vía. ¡Pero seguro que es cojonudo!

Espero que vuestro fin de año e inicio del nuevo haya sido un poco mejor que el mío. Brindo por ello.


martes, 26 de junio de 2012

Spam

Odio el tema de la moderación de los comentarios en los blogs donde sale la palabrita de marras para verificar que el que deja su comentario es un humano y no un robot de spam, pero no me queda otra que volver a poner dicha opción, pues me está machacando un bicho de esos de un tiempo a esta parte. Me puedo encontrar con su spam hasta tres veces al día y no hago más que mosquearme y perder el tiempo, así que, chicos y chicas, lo siento, pero no queda otro remedio.

Supongo que terminaré por volver a quitar esa opción, pero de momento, es lo que toca










¡¡¡NO SABES CÓMO TE ODIO!!!

miércoles, 20 de junio de 2012

NO DISPAREN AL FUNCIONARIO

Reproduzco a continuación el editorial del semanario "El Jueves, la revista que sale los miércoles" publicado en el nº 1817, dedicado a los trabajadores públicos.


NO DISPAREN AL FUNCIONARIO

Los funcionarios son esos señores y señoras que un buen día aprobaron una oposición en busca de un empleo estable. Su sueldo era seguro, pero escasito. Es más, cuando estalló ese tsunami de falsa prosperidad y este país se llenó de nuevos ricos, su sueldo, en comparación, era claramente una puta mierda. No obstante, la gran ventaja que tenían (esto lo valoran ahora) era que nadie se metía con ellos: en todo caso, si alguien les señalaba, era para compadecerse de su pobreza.

-Mira ese pringao: veinte años en la Administración , y gana al mes la cuarta parte de lo que yo saco en mi empresa sólo en horas extras.

Pero un día la crisis estalló y España, que estaba a punto de adelantar a Francia, según ZP, luego de haber pasado a Italia, empezó a irse al carajo. Resulta que la economía de este país se había basado casi única y
exclusivamente en una burbuja inmobiliaria que nadie quiso pinchar a tiempo, y, cuando explotó, lanzó de golpe contra las oficinas del INEM a tres millones de parados. La recaudación fiscal cayó en picado y, como al mismo tiempo aquí se había despilfarrado en obras absurdas lo que no está escrito, corrupciones aparte, la deuda y el déficit se dispararon, se empezó a hablar de quiebra y el gentío volvió la cabeza hacia los culpables de tanta ruina: los jodidos funcionarios, que cada mes se llevan a casa su sueldo calentito, un sueldo que ahora, en comparación con tanto "nimileurista" como hay, es muy apetecible.

"¡Es que la partida destinada al pago de las nóminas de los empleados públicos no deja de crecer!", protesta el gentío. Y lleva razón: tanto en la Administración Central , como en la Autonómica y la Local , cada día hay más gente colocada a dedo y más asesores. Los funcionarios de carrera, o sea, por oposición, no crecen porque sus bajas ya no se cubren, pero cada vez hay más enchufados.

Los gobernantes lo tienen muy fácil a la hora de estrangular a los funcionarios: el gentío ha sentenciado que hay que ir a por ellos. El gentío no distingue entre el burócrata que no da un palo al agua en su negociado
(¿para qué estará la inspección, oyes?) y el médico que no da abasto en urgencias, y los dos son funcionarios. Por eso los empleados públicos lo van a pasar francamente mal en lo que queda de crisis. ¡Les van a recortar hasta la calderilla!

-A ver, usted que tenía diez trienios, a veinte euros el trienio, va a pasar a tener cinco, a diez euros la unidad.

-¿Lo qué?

-Es que Bruselas nos ha dicho que a partir de ahora cada trienio tenga seis años. ¡Todo sea por rebajar el déficit, hombre, no ponga esa cara!

Si por el gentío fuera, incluso habría que fusilar a muchos funcionarios al amanecer, así nos ahorraríamos hasta sus futuras pensiones. Pero tampoco hay que pasarse. A no ser que el déficit se resista, claro.

Editorial publicado en "El Jueves" del 21 de Marzo de 2012.

viernes, 8 de junio de 2012

Llegar a viejo

Últimamente ando medio de cabeza con un tío mío que está solo y es ya casi un viejito. Y como no hay forma de quitármelo de la mollera, hoy quiero dejar algo para ellos, para nuestros viejos. Creo que merecen bastante más de lo que muchos tienen.

"Si se llevasen el miedo
y nos dejasen lo bailado
para enfrentar el presente.
Si se llegase entrenado
y con ánimos suficientes.

Y después de darlo todo
-en justa correspondencia-
todo estuviese pagado
y el carné de jubilado
abriese todas las puertas.

Quizás llegar a viejo
sería más llevadero,
más confortable
más duradero.

Si el ayer no se olvidase tan aprisa.
Si tuviesen más cuidado en donde pisan.
Si se viviese entre amigos
que al menos de vez en cuando
pasasen una pelota.
Si el cansancio y la derrota
no supiesen tan amargo.

Si fuesen poniendo luces
en el camino, a medida
que el corazón se acobarda
y los ángeles de la guarda
diesen señales de vida.

Quizás llegar a viejo
sería más razonable,
más apacible
más transitable.

Si la veteranía fuese un grado.
Si no se llegase huérfano a ese trago.
Si tuviese más ventajas
y menos inconvenientes.
Si el alma se apasionase,
el cuerpo se alborotase
y las piernas respondiesen.

Y del pedazo de cielo
reservado para cuando
toca entregar el equipo,
repartiesen anticipos
a los más necesitados.

Quizás llegar a viejo
sería todo un progreso,
un buen remate,
un final con beso.

En lugar de arrinconarlos en la historia
convertidos en fantasmas con memoria.

Si no estuviese tan oscuro
a la vuelta de la esquina.
O simplemente si todos
entendiésemos que todos
llevamos un viejo encima".
Joan Manuel Serrat


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