Rrrrr, Rrrrrr, Rrrrrrr

lunes, 14 de diciembre de 2009

Las cocletas

Está una parejita despidiéndose en el portal, cuando, de repente llega el padre de la chica; ella se recompone la falda y la blusa en un periquete, visiblemente turbada, y él se arregla un poco.

El Padre le dice al novio:

- Hola hijo, ¿Qué tal?, anda, sube y cenas algo, ¡que estarás desmayado!

- No, muchas gracias, ya me marchaba ...

- No, hombre, no, sube, ...

Total, que al final sube a tomar algo y la madre de la novia, encantada con la visita, le sirve un botellín fresquito y unas magníficas cocletas.

El muchacho prueba la primera y le dice a la señora: - ¡ESTÁN BUENIIISIMAS ESTAS CROQUETAS DE BACALAO!

El padre, en ese instante, y dándole una sonora colleja, le dice:

- ANDA, CÓGELAS CON LA OTRA MANO, QUE SON DE POLLO ¡CABRÓN!

sábado, 12 de diciembre de 2009

Los humanos inhumanos

Tengo un rebote soberano. Alguno por aquí lo mismo se acuerda de una gatita a la que servidora y familia daba de comer porque se nos venía a la puerta toditos los días. Colgué su foto en varios sitios, tanto por la web como in situ por la calle y finalmente conseguimos que una "familia" se quedara con ella.

Pues hale, jódele María, que lleva el animal dos días en la zona en la que vivo porque esa "familia bien" que la iba a cuidar nos la han plantado allí porque lo mismo es que les molesta el animalito. Así que ahí me véis hablando con tó quisqui y finalmente la puedo colocar en Málaga viendo cómo narices la mando. Los gastos de mi cuenta y la mala hostia que se me pone también.

Penita de humanos. Toditos colgaos y sería poco. Qué mala leche tengoooooooo!!!!!

Corto de Pixar

Es una chulada. Espero que os guste ;)
Seguro que ésto os convence de que a los peques los trae la cigüeña

jueves, 10 de diciembre de 2009

¿Un meneito?

Hoy ando medio cojitranca. No sé si será el frío, si serán los años que no perdonan o qué narices será, pero el caso es que la patorra derecha está hoy más pallá que pacá. Y para colmo de males hoy he tenido mudanza en la oficina. Se me estaba descorromoñando el suelo que hay bajo mis lindos pinreles (tarima dicen, aunque más bien diría yo que es medio plástico) y vinieron hoy a cambiármelo. Y el chico empezó la tarea, pero o no era muy ducho o realmente la cosa estaba complicadita. Así que… si no te importa movemos las mesas. Venga, las movemos. Así tampoco me parece a mí que consigamos nada. Te importa que movamos las estanterías? Venga, las movemos. Jodido lo seguimos teniendo. Y si movemos el mueble este? Pues lo movemos. Quitamos el fax para que no casque el aparato así a lo bestia y movemos lo que haga falta. Buff, qué mal vamos. Casi podíamos mover las mesas otro poco más y así quito otra tira de suelo. Pos dale a tu cuerpo meneo Macarena. A to esto la compañera de la mesa de al lado cada vez más cerca de la terraza. Las plantas arrechuchás, estantería aquí y también allá, mueble en medio, cajonera pa fuera de la salita de espera que hoy no parece que espere nadie afortunadamente, el teléfono allá donde la vista alcanza pero los brazos no y las piernas o hacen el espagar o tampoco pueden hacer milagros. Otro meneito a las mesas? Venga, otro más. La compañera al borde casi del homicidio involuntario o más bien del borde la terraza. Pero que si hay que menear se menea, muchacho!!!! Si total, compañeras tengo más!

Medio suelo de la oficina levantao. Le suena el móvil al currito. Sí, ahora mismo voy. Y dicho y hecho, que ese chico mentir no miente. Se fue. Con dos cojones. Y a mí me dejó con todito empantanao, casi sin poderme sentar, que hoy era lo que más necesitaba por aquello de la pierna escogorciá, teniendo que saltar obstáculos cada vez que sonaba el teléfono y necesitando salir por una puerta y entrar por la otra para coger el abrigo o sacar la grapadora de un cajón.

Luego dicen que el trabajo en la administración no es peligroso. Y un ñordo de los más gordos! Peor que sardinas en lata hemos estado hoy y  mañana igual me encuentro más de lo mismo y se me jode la otra pierna o termina por cascar la muñeca mía de Famosa de tantísimo meneito mobiliario. Pa que luego anden por ahí diciendo también que los funcionarios no dan palo al agua. He currao hoy más que en toda lo que va de diciembre ;-P

sábado, 5 de diciembre de 2009

viernes, 4 de diciembre de 2009

Homenaje al papel higiénico

Ayer a la tarde, hablando con una amiga, no recuerdo bien por qué, se me vino a la cabeza y mencioné algo que antaño, tan antaño como que era bien chica, servía en mi casa para limpiarnos el lugar donde la espalda deja de tener su honorable nombre. Esto es un recuerdo al papel higiénico El Elefante.

Aún incluso creo recordar el envoltorio, que era así como de un plástico brillante en amarillo si la memoria no me falla (que sería de las pocas veces que no lo hiciera) con un elefante pintado.

Que digo yo que cuál sería la razón de llamarle Elefante. Quizás porque la piel de ese animal tiene aspecto de todo menos de suave. Desde luego, si el que le puso el nombre lo hizo por eso, atinó de pleno, porque hay que ver lo que dolía el culo después de usarlo. Si es que era igualito que el papel de embalar, leñes, que sólo por no tener que limpiarte con él era preferible retener lo más posible con el riesgo de reventar. Hay que ver lo que se echaba de menos el estreñimiento.

Pero si aquel papel higiénico de por sí era de lo más jodido, ya no te digo nada cuando en verano me llevaban mis padres al pueblo de mis tíos (de Málaga si eran unos o de Granada si eran otros), donde lo que se estilaba era el papel de periódico porque no había dinero ni para elefantes, y aquel papel estaba colocado en la pared clavado a un pedazo clavo (y valga la redundancia) que daba miedo verlo de oxidado y de grande que era, y con un trozo te apañabas hubieras cagao lo que hubieras cagao, que con tal de salir zumbando de aquel wáter, un agujero en el suelo para ser exactos, porque ni para tazas tenían los pobres, era preferible llevar el culo lleno de lo que él mismo sacaba cuando se le antojaba a tenerlo desollaito e incluso cargadito de letras por aquello del papel de periódico.

En cambio ahora hasta tenemos para elegir, por un lado de entre todas las marcas habidas y por haber, hasta del número de sus capas, sus variados perfumes, sus colores para todos los gustos y hasta sus dibujitos. Que bien es cierto que para mi gusto, lo de los olores, colores y dibujos sobra, porque total, todo ello quedará tapadito y bien tapadito por aquello que el culo, por muchos años que hayan pasado, sigue empeñado en seguir sacando fuera.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Ese día no fue al colegio

Antes de nada, aclarar que no es que una sea muy exigente ni tenga mucha mala leche con el marío. Esto lo primero, que luego habrá quien diga que me quejo de vicio y que soy una desaboría y una desagradecía.

Ayer, como cada miércoles, tenía yo tutoría de la UNED. Si ya de por sí mi vida es complicadita, los miércoles son de traca porque llego sobre las 15.30 a casa del currelo y a las 17.00 salgo como alma que lleva el diablo a clase y no vuelvo hasta las 22.00 aproximadamente. Entonces ese día es el que no hago nada, entre otras cosas porque no me da tiempo. Quiero decir que ni preparo cenas ni hago la comida del jueves, que de eso se encarga mi contrario, ese que ya ni plancha porque le duele la espalda ni da palo últimamente porque tiene mucho que trabajar y que estudiar con un curso online que está haciendo del curro, pero desde casa. Que yo no digo nada, en serio, pero que está de lo más ocupado y poco ayuda ahora, por esas causas que os digo.
Bien, pues ayer, como todos los miércoles, yo me marchaba y me dijo que qué hacía para hoy jueves comer.

-Hago un arrocito de primero?

-Pues sí, si te apetece, un poquito de arroz a tu manera, que te sale muy rico (que es cierto, le sale muy bien, que lo mío no son todo pegas).

Total, que llego yo a las diez de la noche y lo primero que me dice…

-No hay arroz.
-Sí hay arroz.
-Que no, que no hay, que he buscado en la cocina y en la despensa y no hay por ningún sitio.
-Te subo ahora mismo los cuatro kilos de arroz que tengo abajo y así ves si hay arroz o no.
-Súbelos. No vas a encontrarlos.

Bajo. Subo. Con cuatro kilos de arroz, claro está, dos en una mano y dos en la otra, y si hubiera tenido seis me habría echado uno en cada pié.

-Eso era arroz? Pues si yo lo toqué y era pan rallado.
-Sí, que ha sufrido una transformación y tú no te has dado cuenta: como un huevo se parece a una castaña son el pan rallado y el arroz, no te joe.

En fin, que arroz no comemos hoy. Comeremos pasta. Coció pasta pa unos 10, y no se le ocurrío otra cosita que colarla al poco de hacerla, con lo cual la cosa era un emplasto que pa qué que no sé yo hoy si no nos atragantaremos cuando le hinquemos el diente.

Y la cena? Pues como no dejé nada preparado, se puso a freír patatas y huevos. En este caso hizo patatas para uno y medio si llegaba, porque tocamos a tres trocitos de patata cada uno. Y los huevos… para freír un huevo hay que echarlo desde metro y medio de distancia de la sartén? Menos mal que tenemos buena boca y no dijimos ni mú.

Yo hay veces que pienso muy seriamente si no hacen las cosas a derechas para que, si les decimos que están un poco mal hechas, no tener que volver a hacerlas y vivir la vida loca. Aysssssssssssssssss!!!!

miércoles, 2 de diciembre de 2009

PROBLEMA DE LOGÍSTICA

Un labrador lleva su camioneta al mecánico para que se la arreglen.

Como no iban a poder repararla enseguida, decide volver andando a su granja, que no quedaba lejos.

Antes de salir del pueblo, se detiene en la ferretería a comprar un cubo y un bote de pintura. Luego pasa por la carnicería y compra 2 pollos y un pedazo de cordero. Pero al salir de la carnicería, se da cuenta de que tenía un problema: cómo llevar a su casa todo lo que había comprado.

Mientras se rasca la cabeza, se le acerca una ancianita, quien le dice que está perdida, y le pregunta:

- ¿Me podría decir cómo puedo llegar a la granja de los Rodríguez?

El hombre le contesta:

- Bueno, en realidad mi granja está muy cerca de la de ellos. Con mucho gusto la acompañaría hasta allí, pero no sé como voy a recorrer todo ese camino llevando conmigo estas cosas que he comprado.

La anciana le dice:

- ¿Por qué no pone el bote de pintura dentro del cubo, agarra éste con una mano, se pone un pollo debajo de cada brazo y lleva el cordero con la otra mano?

- ¿Sabe que tiene razón? -le contesta el hombre, y empiezan a caminar. A los cinco minutos, el hombre le dice:

- Será mejor que crucemos por un atajo que pasa por ese monte. Así nos ahorramos un montón de camino.

La vieja lo mira cautelosamente y le dice:

- Yo soy viuda, y no tengo un marido que me defienda. ¿Cómo sé que usted, cuando entremos al monte, no me va a poner contra un árbol y me va a violar?

El hombre le contesta:

- ¡¡Por Dios santo, señora!! Llevo encima un cubo, un bote de pintura de 5 litros, dos pollos y un cuarto de cordero. ¿Me quiere decir cómo hago yo para ponerla contra un árbol y violarla?

A lo que la viejecita responde:

- Ponga el cordero en el suelo, tápelo con el cubo, ponga la pintura encima del cubo y yo le sostengo los pollos.

martes, 1 de diciembre de 2009

La porra



Si es que estos del norte son la leche en bote! Aquí en Madrid no tenemos la misma gracia

Increíble... pero cierto

Sabía yo que a mí me pasaban cosas inverosímiles, pero ya esta es el remate. Irse preparando, que es de las de mear y no echar gota, aunque no sé cómo después he podido yo seguir meando :-D


No sé ni por dónde empezar, pero voy a ir intentándolo:

Estábamos mi marido y yo el domingo en un bar tomando un algo porque no apetecía preparar cena y las niñas estaban por ahí a su bola. Nos habíamos pedido unas racioncitas y unas cañas y cuando pedimos la cuenta nos encontramos con que teníamos que pagar casi 50 euros (bastante más de lo que nos costaba lo que pedimos). Le decimos al camarero que la cuenta tenía que estar mal y nos dice que es que una señora, que poco antes vimos que salió del bar, le había comentado que lo que ella tomó nos lo pusiera a nosotros en la cuenta nuestra porque la invitábamos. Se nos quedó una cara gilipuertas que no os digo ná. Total, que pagamos los 50 euracos y salimos a ver si veíamos a la tía geta esta.

Nos pareció verla pero de bien lejos y andando a toda velocidad. Mi contrario se lió a pegarle voces: señoraaaaaaa, señoraaaaa, y la tía cada vez más deprisita por la cuenta que la traía a la muy mamona y bien agarraíto el bolso.

A tó esto vemos un coche patrulla de la policía, les paramos, les contamos la película y sale del coche uno de ellos y echa a correr detrás de la impresentable.

Le da alcance; nosotros detrás a toda leche viendo que el poli estaba hablando con ella.

Llegamos a la altura de ellos y la tía que ni nos miraba diciendo que todo era mentira, que ella no se dedicaba a esos “menesteres” y a tó esto venga de agarrar su bolso como si fuera lo último que quería perder.

Sin perder la compostura, que nosotros somos muy dignos, empezamos a decirle que qué pasaba, que porqué mentía, que porqué teníamos nosotros que pagar su cena, que si es que no tenía dinero para comer que lo podía hacer de otra manera, y ella erre que erre que éramos unos mentirosos y que no se nos ocurriera acercarnos, y venga de sujetar el bolso. Total, que el poli ya mosca con lo del bolso, va y le dice: Señora, haga el favor de enseñarme lo que lleva dentro del bolso. La tía, al principio, no se atrevía a abrirlo, pero ante la insistencia del policía, yo creo que por más miedo que vergüenza, va y lo abre. Y no os podéis hacer idea de lo que había dentro. Yo no me lo podía creer, os lo juro. Debíamos tener una cara, los ojos abiertos como platos y saliéndose de las órbitas…

Tenía el bolso llenito de PELO.

Entre otras cosas del que os acabo de tomar.

Ya podéis ir dándome collejas si eso ;-P

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails