Supongo que quizás porque ya necesito otras cosas. Igual porque pienso que he perdido muchas otras. Lo mismo porque veo que ya el arroz se me pasó y que necesito recobrar el tiempo perdido. No sé bien exactamente porqué. Pero es el momento de los reencuentros con la gente a la que quería y que sin saber cómo ni porqué se me perdió en el camino de la vida. O sí llego a saber la razón: era joven, estaba enamorada, vinieron muy pronto las hijas, me até en exceso a sacarlas adelante, me dí demasiado sin mirarme para nada el ombligo, no tenía ocasión de pensar en mí, todos eran primordiales menos yo… En fin, que imagino que esas cosas no sólo me han pasado a mí.
Así que ya llevo un tiempito en que me miro mucho más el ombligo (y me lo encuentro monísimo, por cierto), me dedico más a mis cosas y a mi tiempo, hago lo que me viene en gana en cada momento sin tener que andar dando explicaciones o buscándome para disculparme ante mí misma excusas que a nadie le sirven (ni tan siquiera a mí), me quiero una burrada, y como yo lo valgo (aún sin usar Pantene) mañana me juntaré otra vez con compañeras de instituto, tomaremos lo que nos apetezca, charlaremos sin parar (ahí sigo siendo casi como antes: siempre me gustó más escuchar que darle a la lengua, salvo que me tiren de ella), nos echaremos todas las risas posibles, haré retratauras, y a ver si esta vez no se me escapa y a alguno que pase por allí le pido que nos haga alguna juntitas para la posterité, que eso la vez anterior me pasó desapercibido y eso sí que no puede volver a suceder.
En total, que como nunca es tarde para nada en la vida, ahora es mi momento, y como, lo mismito que las fotos, no quiero que me pase desapercibido, voy a vivir cada uno como si fuera el último que dicen. Bueno, exageradita soy, pues sangre andaluza llevo una poca por ahí dentro corriendo pacás y pallás. Tanto como si fuera el último se me hace excesivo, que luego soy tan pachorrona que ni se me nota la emoción y van a pensar mis compañeras que me estoy tirando el pisto.
Hala, que disfrutemos mucho, que es para lo que estamos. O no?
Rrrrr, Rrrrrr, Rrrrrrr
sábado, 12 de junio de 2010
lunes, 7 de junio de 2010
domingo, 6 de junio de 2010
Periódico del día que nacimos
Marapez me ha mandado un correo que a mí me ha parecido interesante, que es poder ver el períodico que se leía el día del nacimiento de uno. Os dejo el link. Yo ya leeré el periódico en otro momento, que ahora me espera la lavadora con la boca abierta :-D
http://hemeroteca.lavanguardia.es/edition.html?bd=01&bm=02&by=1881&x=44&y=12
http://hemeroteca.lavanguardia.es/edition.html?bd=01&bm=02&by=1881&x=44&y=12
viernes, 4 de junio de 2010
De vuelta
Estaba cantado. Yo iba a Málaga a ver a mi madre y a traerme cosas que ella había ido comprando para su nieta, mi hija mayor. Y yo sabía que no era sólo lo que me había contado por teléfono. No. Seguro que había bastantes más cosas que tenía guardadas.
Vamos, que la muchacha, con 21 añitos que tiene, salvo casa y dinero, ya no debe comprarse nada, porque la abuela nos endiñó: una vajilla que te cagas, una cubertería, un juego de sartenes con mangos quita y pon, una cristalería completa, una batería de cocina y hasta paños por aquello de que no faltara detalle. Y para la madre de la criatura (yo por ejemplo) y para la hermana de la madre de la misma criatura de antes… una olla programable (useasé dos), para cuyo uso supongo tendremos que hacer un cursillo intensivo. Pues bien. Todos esos cachivaches mételos en un Megane tres puertas y muérete de risa cada vez que llegas a una de las dos casitas rurales que teníamos pilladas, una en Baeza y la otra en Cazorla. Cajas p´arriba, cajas p´abajo, maleta p´adentro, maleta p´afuera.
Pero el viaje cojonudo!!!!
Ahhhh, me alegro de volver a veros!!!! ;-)
jueves, 27 de mayo de 2010
Digo adiós con las orejas
Mi blog se quedará unos días huerfanito de madre. No estaré con él para prepararle la comida con amor ni para darle el beso de buenas noches diario. Y como andaré muy ocupada de pendoneo por todo lo largo y ancho de algunas provincias andaluzas y no me podré hacer cargo de él, pido encarecidamente a sus titos y titas me lo cuiden como si fuera suyo. Que el niño lo merece (qué voy a decir yo, que soy su madre…:-D)
Yo ya le digo que no se ponga tontorrón, que es cuestión de unos días la ausencia de mamá, que dormirá bien y que incluso, al no estar yo, podrá jugar a la Wii con sus otros amiguitos blogs aunque sea ya de noche, que aproveche, que le dejo, pero que no hay manera. Se enfurruña y me echa unos lagrimones que es que me está dando hasta mal rollo irme. Le he dejado apuntado el móvil por si cuando se encuentre solo me quiere llamar para contarme qué tal está y si hizo la caca blanda.
La vida es dura, hijo, pero saldrás de ésta, y cuando menos lo esperes, mamá volverá cargada de regalitos para ti, de fotos para que veas dónde estuvo con papá que ella te irá relatando para que, cuando seas mayor, tengas bonitos recuerdos y quizás, ¿por qué no?, te vayas tú también cuando seas mayor y disfrutes de los parajes y de las mismas cosas que mamá te contará cuando vuelva, porque seguro le habrán encantado.
Adiós, cariño. No sufras. Volveré en un plis plas!!!!
Yo ya le digo que no se ponga tontorrón, que es cuestión de unos días la ausencia de mamá, que dormirá bien y que incluso, al no estar yo, podrá jugar a la Wii con sus otros amiguitos blogs aunque sea ya de noche, que aproveche, que le dejo, pero que no hay manera. Se enfurruña y me echa unos lagrimones que es que me está dando hasta mal rollo irme. Le he dejado apuntado el móvil por si cuando se encuentre solo me quiere llamar para contarme qué tal está y si hizo la caca blanda.
La vida es dura, hijo, pero saldrás de ésta, y cuando menos lo esperes, mamá volverá cargada de regalitos para ti, de fotos para que veas dónde estuvo con papá que ella te irá relatando para que, cuando seas mayor, tengas bonitos recuerdos y quizás, ¿por qué no?, te vayas tú también cuando seas mayor y disfrutes de los parajes y de las mismas cosas que mamá te contará cuando vuelva, porque seguro le habrán encantado.
Adiós, cariño. No sufras. Volveré en un plis plas!!!!
miércoles, 26 de mayo de 2010
La Tia Amparo
Mi anciana Tía Amparo era una mujer de 93 años que estaba particularmente afectada por la muerte reciente de su marido.
Ella decidió suicidarse y unirse a él en el más allá. Pensando que lo mejor para ella sería acabar rápido con el asunto, buscó su vieja pistola del ejército y tomó la decisión de dispararse un tiro al corazón, ya que estaba partido por el dolor de su pérdida.
No queriendo fallar el tiro al órgano vital y convertirse en un vegetal y una carga para sus familiares, llamó al consultorio de su médico para preguntar a dónde se encontraba exactamente su corazón.
El Doctor le contestó: 'Tu corazón está justo debajo de tu teta izquierda'.
...
...
...
...
...
Y a tomar por culo la rodilla.....
Ella decidió suicidarse y unirse a él en el más allá. Pensando que lo mejor para ella sería acabar rápido con el asunto, buscó su vieja pistola del ejército y tomó la decisión de dispararse un tiro al corazón, ya que estaba partido por el dolor de su pérdida.
No queriendo fallar el tiro al órgano vital y convertirse en un vegetal y una carga para sus familiares, llamó al consultorio de su médico para preguntar a dónde se encontraba exactamente su corazón.
El Doctor le contestó: 'Tu corazón está justo debajo de tu teta izquierda'.
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Y a tomar por culo la rodilla.....
martes, 25 de mayo de 2010
Hasta lo más bello envejece
La vejez
Me llegará lentamente
y me hallará distraído
probablemente dormido
sobre un colchón de laureles.
Se instalará en el espejo,
inevitable y serena
y empezará su faena
por los primeros bosquejos.
Con unas hebras de plata
me pintará los cabellos
y alguna línea en el cuello
que tapará la corbata.
Aumentará mi codicia,
mis mañas y mis antojos
y me dará un par de anteojos
para sufrir las noticias.
La vejez...
está a la vuelta de cualquier esquina,
allí, donde uno menos se imagina
se nos presenta por primera vez.
La vejez...
es la más dura de las dictaduras,
la grave ceremonia de clausura
de lo que fue, la juventud alguna vez.
Con admiable destreza,
como el mejor artesano
le irá quitando a mis manos
toda su antigua firmeza
y asesorando al Galeno,
me hará prohibir el cigarro
porque dirán que el catarro
viene ganando terreno.
Me inventará un par de excusas
para amenguar la impotencia,
´que vale más la experiencia
que pretensiones ilusas´,
me llegará la bufanda,
las zapatillas de paño
y el reuma que año tras año
aumentará su demanda.
La vejez...
es la antesala de lo inevitable,
el último camino transitable
ante la duda... ¿qué vendrá después;
La vejez
es todo el equipaje de una vida,
dispuesto ante la puerta de salida
por la que no se puede ya volver
A lo mejor, más que viejo
seré un anciano honorable,
tranquilo y lo más probable,
gran decidor de consejos
o a lo peor, por celosa
me apartará de la gente
y cortará lentamente
mis pobres, últimas rosas.
La vejez
está a la vuelta de cualquier esquina,
allí donde uno menos se imagina
se nos presenta por primera vez.
La vejez...
es la más dura de las dictaduras,
la grave ceremonia de clausura
de lo que fue la juventud alguna vez.
Alberto Cortez
Me llegará lentamente
y me hallará distraído
probablemente dormido
sobre un colchón de laureles.
Se instalará en el espejo,
inevitable y serena
y empezará su faena
por los primeros bosquejos.
Con unas hebras de plata
me pintará los cabellos
y alguna línea en el cuello
que tapará la corbata.
Aumentará mi codicia,
mis mañas y mis antojos
y me dará un par de anteojos
para sufrir las noticias.
La vejez...
está a la vuelta de cualquier esquina,
allí, donde uno menos se imagina
se nos presenta por primera vez.
La vejez...
es la más dura de las dictaduras,
la grave ceremonia de clausura
de lo que fue, la juventud alguna vez.
Con admiable destreza,
como el mejor artesano
le irá quitando a mis manos
toda su antigua firmeza
y asesorando al Galeno,
me hará prohibir el cigarro
porque dirán que el catarro
viene ganando terreno.
Me inventará un par de excusas
para amenguar la impotencia,
´que vale más la experiencia
que pretensiones ilusas´,
me llegará la bufanda,
las zapatillas de paño
y el reuma que año tras año
aumentará su demanda.
La vejez...
es la antesala de lo inevitable,
el último camino transitable
ante la duda... ¿qué vendrá después;
La vejez
es todo el equipaje de una vida,
dispuesto ante la puerta de salida
por la que no se puede ya volver
A lo mejor, más que viejo
seré un anciano honorable,
tranquilo y lo más probable,
gran decidor de consejos
o a lo peor, por celosa
me apartará de la gente
y cortará lentamente
mis pobres, últimas rosas.
La vejez
está a la vuelta de cualquier esquina,
allí donde uno menos se imagina
se nos presenta por primera vez.
La vejez...
es la más dura de las dictaduras,
la grave ceremonia de clausura
de lo que fue la juventud alguna vez.
Alberto Cortez
sábado, 22 de mayo de 2010
Que no pare la música
Hoy toca música rock. Murió el domingo pasado Ronnie James Dio, una voz rockera que pocos tenían. Y como tributo, porque poco más puedo hacer yo, dejo aquí un vídeo de una de sus canciones: "The last in line". Parece que mejor que recordar a uno de los grandes en su género, es más rentable y queda estupendamente meternos por las orejas a tanto payaso que ni sabe cantar ni gusta a nadie, pero que le tenemos que tener hasta en la sopa porque genera más dinero.
Para muchos el Dio sigue vivo
Para muchos el Dio sigue vivo
viernes, 21 de mayo de 2010
Efectos colaterales del recorte funcionarial
El carpintero metálico, tipo fornido y de brazos bronceados por las chispas que genera la soldadora eléctrica, se alegra de la medida que ha tomado su Presidente Zapatero.
El camarero autónomo, dueño de un bar de barrio, hombre sacrificado y eficiente en la ardua tarea de regentar su negocio, celebra que el Gobierno baje el sueldo de los funcionarios.
La dependienta de Zara, a quien el uniforme negro queda tan bien, aplaude los recortes que el Ejecutivo piensa llevar a cabo en las retribuciones de los empleados públicos, mientras menea el culito entre prendas y clientes.
El dueño del gimnasio de la esquina, joven emprendedor, tan aficionado al deporte como a las agujas, dice que ya era hora de que se metiera mano a esa panda de vagos y caraduras.
La cajera del supermercado -hartita de trabajar dentro y fuera de su casa- es de la misma opinión que el señor que en esos momentos está pagando, un jubilado de la Europapel que no aprueba que se congelen las pensiones pero sí que se disminuya el salario de los funcionarios.
Antonio el frutero, que se levanta todos los días a las cinco de la mañana para ir a la lonja, explica a la Rafi la de la papelería, mientras le pesa las manzanas fuji, que esto lo tenía que haber llevado a cabo el Gobierno hace mucho tiempo, que por culpa de lo que se ha venido gastando en todos esos parásitos no productivos que son los empleados públicos, nos vemos como nos vemos...
El funcionario regresa andando a su casa tratando calibrar cómo le va a afectar el recorte de su salario y de qué manera puede minimizar el impacto que el mismo va tener en su economía doméstica. Piensa que lo primero que va a desechar son los gastos inútiles; así, decide que el mes que viene no irá al gimnasio de la esquina: sale más barato correr en el parque y, además, es más
sano. Los abdominales los hará en casa, con los pies metidos debajo de la cómoda.
Hace, asimismo, memoria de los polos y camisas que tiene en el armario y determina que tampoco necesita renovar el vestuario este verano. La pena es que no podrá recrearse en la visión de alguna que otra dependienta.
No piensa renunciar a la cervecita, pero en lugar de tomarla en el bar de barrio, se comprará unas latas, aunque no en el supermercado habitual, en el que las cajeras están hartitas de trabajar dentro y fuera de la casa y que es un par de céntimos más caro que el Dia.
También ha llegado a la determinación de comprar las verduras en una frutería más barata que la del Antonio el frutero. La calidad será menor pero, total, lo verde está malo de todos modos.
En cuanto a las reformas que necesita su casa, no tiene duda de que estas habrán de esperar a tiempos mejores, si es que llegan. De modo que nada de cambiar los cierres de aluminio...
Y así, el funcionario vuelve a casa, ignorante de lo que el preclaro y eficaz intelecto del Presidente de su Gobierno va a ayudarle a ahorrar.
El camarero autónomo, dueño de un bar de barrio, hombre sacrificado y eficiente en la ardua tarea de regentar su negocio, celebra que el Gobierno baje el sueldo de los funcionarios.
La dependienta de Zara, a quien el uniforme negro queda tan bien, aplaude los recortes que el Ejecutivo piensa llevar a cabo en las retribuciones de los empleados públicos, mientras menea el culito entre prendas y clientes.
El dueño del gimnasio de la esquina, joven emprendedor, tan aficionado al deporte como a las agujas, dice que ya era hora de que se metiera mano a esa panda de vagos y caraduras.
La cajera del supermercado -hartita de trabajar dentro y fuera de su casa- es de la misma opinión que el señor que en esos momentos está pagando, un jubilado de la Europapel que no aprueba que se congelen las pensiones pero sí que se disminuya el salario de los funcionarios.
Antonio el frutero, que se levanta todos los días a las cinco de la mañana para ir a la lonja, explica a la Rafi la de la papelería, mientras le pesa las manzanas fuji, que esto lo tenía que haber llevado a cabo el Gobierno hace mucho tiempo, que por culpa de lo que se ha venido gastando en todos esos parásitos no productivos que son los empleados públicos, nos vemos como nos vemos...
El funcionario regresa andando a su casa tratando calibrar cómo le va a afectar el recorte de su salario y de qué manera puede minimizar el impacto que el mismo va tener en su economía doméstica. Piensa que lo primero que va a desechar son los gastos inútiles; así, decide que el mes que viene no irá al gimnasio de la esquina: sale más barato correr en el parque y, además, es más
sano. Los abdominales los hará en casa, con los pies metidos debajo de la cómoda.
Hace, asimismo, memoria de los polos y camisas que tiene en el armario y determina que tampoco necesita renovar el vestuario este verano. La pena es que no podrá recrearse en la visión de alguna que otra dependienta.
No piensa renunciar a la cervecita, pero en lugar de tomarla en el bar de barrio, se comprará unas latas, aunque no en el supermercado habitual, en el que las cajeras están hartitas de trabajar dentro y fuera de la casa y que es un par de céntimos más caro que el Dia.
También ha llegado a la determinación de comprar las verduras en una frutería más barata que la del Antonio el frutero. La calidad será menor pero, total, lo verde está malo de todos modos.
En cuanto a las reformas que necesita su casa, no tiene duda de que estas habrán de esperar a tiempos mejores, si es que llegan. De modo que nada de cambiar los cierres de aluminio...
Y así, el funcionario vuelve a casa, ignorante de lo que el preclaro y eficaz intelecto del Presidente de su Gobierno va a ayudarle a ahorrar.
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