Casualmente este fin de semana pasado me topé sin venir a cuento con un cd (yo lo tenía en cintas de cassette) del año la tos: Jesucristo Superstar en español. Sí, aquellas canciones de la ópera rock con las que Camilo Sesto (ande andará aquél Camilo que conocimos) nos deleitaba ; buena voz y formas de interpretación junto a Ángela Carrasco como María Magdalena. Ays, qué tiempecillos aquellos, jejeje.
Años después, gracias a mi señor marido, conocí la versión inglesa que nació en 1970 primero como disco y que saltó un año después a los escenarios de Brodway para posteriormente hacerse película.
Debo decir que, acostumbrada a la española, aunque Teddy Bautista me resultaba penoso cantando como Judas, me costó trabajo hacerme a la inglesa, a pesar de que las voces, en especial la de Judas, me parece impresionante en el largometraje estrenado en 1973. Por cierto, Carl Anderson, su intérprete, falleció hará diez años el día 23 de este mes.
La voz de Jesús (Ted Neeley) en la película también es muy buena.
Hoy me apetece rememorar ambas. Dicen que las comparaciones son odiosas, pero quiero hacerlo: os dejo la Canción de Judas, Heaven on their minds, de la película, como pequeño homenaje a su intérprete y después la versión española de la misma canción, con Teddy Bautista. Ahí es ná la diferencia:
Y termino con Getsemaní y Camilo Sesto, que sinceramente lo hacía de maravilla y con la versión de la peli y Ted Neeley:
Rrrrr, Rrrrrr, Rrrrrrr
miércoles, 5 de febrero de 2014
jueves, 30 de enero de 2014
viernes, 24 de enero de 2014
Felices cumpleaños
Hoy me he acordado de que mañana sería vuestro cumpleaños. Hermanos
con doce años de diferencia que casualmente nacisteis un 25 de enero. ¡Ahí es ná
mis dos granaínos!
Tú, papá, cumplirías nada menos que ochenta y nueve años y tú,
sin embargo, tío, si hubieras podido aguantar un poquitín más, ya harías
setenta y siete.
Espero que ahora, allá donde os podáis encontrar, habléis de
vuestras cosas, recordéis tiempos pasados y os deis un tironcete de orejas, ya
que no volvisteis a deciros más nada desde el año 1997 en que tú, papá, te nos
fuiste para siempre.
No penséis que os hablo desde la tristeza. No. Hoy no. Os
hablo desde el cariño aunque, como cada año que pasa sin alguno de vosotros,
me da un poco de penilla. Pero no me quiero poner dramática.
Hace muy pocos días, repasando como quien no quiere la cosa
fotos, te estuve viendo, papá, cuando mi hija pequeña era aún una niña, con
aquel traje de futbolista de la selección española y con mi mayor al lado
sonriendo, ellas en pie y tú sentadito en la puerta de tu casa. ¡Mira que te
gustaba el fútbol! Recuerdo especialmente nuestros paseos cuando yo era muy
chiquitaja y tú todavía salías conmigo a dar una vuelta, tu figura con tu transistor a cuestas los fines de semana porque no había manera de que olvidaras
por un rato que había partidos. O cuando repartías el carbón por las casas y yo
te acompañaba agarradita a aquel carro de hierro. Me gustaba ir contigo y tú
siempre hablabas de mí orgulloso a las vecinas a las que les subías el mineral
que les daba calor o con el que podían preparar la comida. ¡Qué tiempos!.
En cambio, de ti, tío, no tengo más foto que la que está en
tu DNI, ese que guardo como oro en paño. Pero, aunque esta cabeza mía pocos
recuerdos guarda, sí tiene entre los que quedan, aquellos días en que me
llevabas a la sierra junto a aquella novia tuya que poco te duró y que iba tan
pintada siempre, Juana. O los últimos tiempos que pasamos, aunque esos me han
dejado bastante mal sabor de boca por lo que tú y yo sabemos.
Me estoy enrollando y no quiero. Únicamente quería
felicitaros y deciros que espero que se produzca vuestro reencuentro y que podáis
pasar buenos ratos juntos. Y, si es posible, ahora que nada os puede hacer daño ya, comáis una tarta a destajo y disfrutéis de ella y que cuando lo hagáis, os acordéis de mí. Seguro que sí. Un beso muy fuerte a los dos.
jueves, 16 de enero de 2014
Rompiendo cadenas
No soy títere de nadie, al menos conscientemente. Y mucho
menos lo voy a ser tuyo. Cada uno tiene lo que se merece o eso dicen; yo tengo
mis dudas, pero espero que así sea.
Has ido siempre por libre, te has movido por tu propio
beneficio sin importarte jamás lo que eso podría suponer en los demás. A veces
he intentado pensar que lo haces sin darte mucha cuenta, pero no lo creo. Casi
estoy segura de que esa manera tuya de moverte por la vida es porque te
interesa, porque te gusta manejar a tu antojo sin reparar en el daño que puedas
estar causando. Eso te ha importado muy poco.
Y ahora no va a ser distinto; la única diferencia es que no
vamos a consentírtelo más. Vamos a respirar un poco, a tomar aire y a seguir
con lo nuestro (también tenemos vida al margen de tí afortunadamente), aunque a ti te pueda parecer que no es lo
justo, que te estamos dando una puñalada trapera porque queremos y somos unas
indeseables.
Lo que no me puedo explicar es cómo con tus mentiras
rebuscadas has podido conseguir dar el pego en los que no te conocen realmente.
Ayer lo hablaba con mi hermana, que está tan harta de la situación como yo, de
sentirse un fantoche cuando la buscas para sacar algo provechoso para ti.
Y hay algo que me molesta soberanamente. Y es que lleves ya
dos entradas en mi blog de protagonista, de centro de atención, eso que te ha
gustado tantísimo desde antes de que yo tuviera uso de razón.
Voy a jurarme que no lo volveré a repetir porque si lo hago
es porque sigo sintiéndome mal, que me sigues afectando; de lo único que me sirve esto
es de desahogo, de soltar lastre, de apaciguar la rabia que tengo cuando pienso
en cómo actúas. Habrías sido una magnífica actriz dramática. No sabe el arte lo
que se ha perdido por no haberte conocido.
*Siento que los pocos que me leáis os podáis quedar con los
ojos a cuadros, pero estoy pasando por una etapa un tanto complicada (un mucho
complicada diría yo) y necesito soltar lo que llevo dentro para que no me
corroa.
martes, 14 de enero de 2014
Sin miedo
Hay mensajes en las canciones que nos hacen respirar, que consiguen que veamos las cosas con optimismo, con ganas de vivir. Puse hace unas cuantas entradas una canción de Rosana que me trasmitía entusiasmo y felicidad por estar viva. Hoy os pongo otra, también de Rosana, de su primer disco, Lunas Rotas. Este fin de semana insulso que he pasado me puse el DVD regalito de los Reyes Magos (es un especial con 3 cd´s y un dvd conmemorando los diez primeros años desde que sacó ese primer disco: se llama De casa a las Ventas) y la canción Sin miedo nos lleva a pensar que no hay que temer a la adversidad, que si no estamos dispuestos a que lo malo pueda con nosotros, conseguiremos llegar a donde nos propongamos, que debemos vivir SIN MIEDO.
Aplicaros el cuento. Merece la pena.
Sin miedo sientes que la suerte está contigo
Jugando con los duendes abrigándote el camino
Haciendo a cada paso lo mejor de lo vivido
Mejor vivir sin miedo
Sin miedo, lo malo se nos va volviendo bueno
Las calles se confunden con el cielo
Y nos hacemos aves, sobrevolando el suelo, así
Sin miedo, si quieres las estrellas vuelco el cielo
No hay sueños imposibles ni tan lejos
Si somos como niños
Sin miedo a la locura, sin miedo a sonreir
Sin miedo sientes que la suerte está contigo...
Sin miedo, las olas se acarician con el fuego
Si alzamos bien las yemas de los dedos
Podemos de puntillas tocar el universo, sí
Sin miedo, las manos se nos llenan de deseos
Que no son imposibles ni están lejos
Si somos como niños
Sin miedo a la locura, sin miedo a sonreir
Sin miedo sientes que la suerte está contigo...
Lo malo se nos va volviendo bueno
Si quieres las estrellas vuelco el cielo
Sin miedo a la locura, sin miedo a sonreir
Aplicaros el cuento. Merece la pena.
Sin miedo sientes que la suerte está contigo
Jugando con los duendes abrigándote el camino
Haciendo a cada paso lo mejor de lo vivido
Mejor vivir sin miedo
Sin miedo, lo malo se nos va volviendo bueno
Las calles se confunden con el cielo
Y nos hacemos aves, sobrevolando el suelo, así
Sin miedo, si quieres las estrellas vuelco el cielo
No hay sueños imposibles ni tan lejos
Si somos como niños
Sin miedo a la locura, sin miedo a sonreir
Sin miedo sientes que la suerte está contigo...
Sin miedo, las olas se acarician con el fuego
Si alzamos bien las yemas de los dedos
Podemos de puntillas tocar el universo, sí
Sin miedo, las manos se nos llenan de deseos
Que no son imposibles ni están lejos
Si somos como niños
Sin miedo a la locura, sin miedo a sonreir
Sin miedo sientes que la suerte está contigo...
Lo malo se nos va volviendo bueno
Si quieres las estrellas vuelco el cielo
Sin miedo a la locura, sin miedo a sonreir
martes, 7 de enero de 2014
Al fin la normalidad
Ayer recibí una tontá en el móvil que me resultó graciosa a la par que verídica:
Aviso a toda la población: el simulacro de Paz y Amor ha finalizado. Guarden los langostinos, insulten a sus cuñados y disuélvanse
Y bueno, salvo lo de insultar a los cuñados (en nuestro caso no nos pega por ahí) el resto me parece apropiado. Los langostinos ya no están hace una semana, pero la Paz y Amor también brillan por su ausencia salvo en estas fechas recientemente pasadas (por fortuna)y lo de la disolución es lo mejor que hemos podido hacer ya. Hemos estado secuestrados, como siempre en navidad, por esos días de concordia, de amor y de pringue cariñoso hasta las cejas, a pesar de que nos hayamos estado dando puñaladas traperas el resto del año.
Yo ya tenía ganas de volver a lo de siempre, de comer normal, de no tener que reír las gracias menos graciosas y de recuperar la rutina, porque sí, debo decir que he terminado de fiestas hasta el mismitico gorro que no llevo porque odio los gorros. Y lo malo es que en un año que se nos habrá pasado antes de decir "amén" (tal palabra no saldrá de mi boca) volveremos a estar a partir un piñón con los que quizás poco antes nos hayamos partido la cara.
Os deseo lo que a todos, que las cosas pinten bien y que nos sea un poco más leve que el 2013.
Saluditos para todos y todas
Aviso a toda la población: el simulacro de Paz y Amor ha finalizado. Guarden los langostinos, insulten a sus cuñados y disuélvanse
Y bueno, salvo lo de insultar a los cuñados (en nuestro caso no nos pega por ahí) el resto me parece apropiado. Los langostinos ya no están hace una semana, pero la Paz y Amor también brillan por su ausencia salvo en estas fechas recientemente pasadas (por fortuna)y lo de la disolución es lo mejor que hemos podido hacer ya. Hemos estado secuestrados, como siempre en navidad, por esos días de concordia, de amor y de pringue cariñoso hasta las cejas, a pesar de que nos hayamos estado dando puñaladas traperas el resto del año.
Yo ya tenía ganas de volver a lo de siempre, de comer normal, de no tener que reír las gracias menos graciosas y de recuperar la rutina, porque sí, debo decir que he terminado de fiestas hasta el mismitico gorro que no llevo porque odio los gorros. Y lo malo es que en un año que se nos habrá pasado antes de decir "amén" (tal palabra no saldrá de mi boca) volveremos a estar a partir un piñón con los que quizás poco antes nos hayamos partido la cara.
Os deseo lo que a todos, que las cosas pinten bien y que nos sea un poco más leve que el 2013.
Saluditos para todos y todas
jueves, 19 de diciembre de 2013
martes, 17 de diciembre de 2013
Cupido y sus flechas
Ya está bien de penas y de malos rollos. Hay que despejar la mente y desalojar de ella lo que nos duela, así que qué mejor que un corto saladete para animar. Y lo de animar nunca mejor dicho, pues es un corto de animación. Ahí va:
jueves, 12 de diciembre de 2013
Tenía que pasar
Estaba claro.
Él fallecería y tú ocuparías su lugar. Pero la enorme diferencia es que él sabía dar cariño y tú jamás ha sabido hacerlo. Y eso es algo que he mamado prácticamente desde que tengo uso de razón.
Últimamente ando con la tensión alta y sé los motivos: uno es su muerte y el otro el reencuentro contigo. Lo suyo ya no tiene arreglo, por desgracia. Y lo tuyo tampoco lo tendrá, pues soy cobarde; siempre lo he sido contigo. Y eso es lo que más me molesta, aparte de saber que en algunas cosas me parezco a tí. Y lo detesto. Y para colmo me machaco dando vueltas a si al igual que tú nunca has sido buena madre yo no estoy siendo buena hija.
Te tolero por respeto, pero sinceramente me sobras, no te necesito, del mismo modo que sé con certeza que tú tampoco nos has necesitado a ninguno como hijos.
Quisiera que al menos pudieras darme pena (además eso te entusiasma: dar pena o ir de víctima es algo que siempre se te dió de perlas), pero ni siquiera ese sentimiento me sale. Intento ayudarte en lo que puedo, pero no me digas qué motivo me mueve a ello, porque realmente no lo sé.
Cuando murió mi padre me pregunté muchas veces por qué no habrías sido tú la que hubiera muerto en lugar de él. Ahora murió mi tío y me cuestiono lo mismo.
Nunca me han gustado las navidades, pero estas van a ser peores que todas las demás. Estaré obligada a verte y eso me va a suponer un triunfo. Cuando vivías en Málaga estaba tranquilísima. No me afectabas ni para bien ni para mal, aunque para bien no sé si me habrás afectado alguna vez. No lo recuerdo. Pero ahora, en Madrid, las cosas me van a cambiar para peor.
Habrá que esperar a que vengan momentos mejores; o, al menos, a que tu presencia deje de afectarme en la salud. Sé que cuando faltes no sentiré nada; me vas a doler muy poco. No tendrá nada que ver a lo que me dolió cuando ellos dos murieron, porque ambos eran buenas personas. Tú no lo has sabido ser nunca. Pero es que tampoco has querido aprenderlo.
Él fallecería y tú ocuparías su lugar. Pero la enorme diferencia es que él sabía dar cariño y tú jamás ha sabido hacerlo. Y eso es algo que he mamado prácticamente desde que tengo uso de razón.
Últimamente ando con la tensión alta y sé los motivos: uno es su muerte y el otro el reencuentro contigo. Lo suyo ya no tiene arreglo, por desgracia. Y lo tuyo tampoco lo tendrá, pues soy cobarde; siempre lo he sido contigo. Y eso es lo que más me molesta, aparte de saber que en algunas cosas me parezco a tí. Y lo detesto. Y para colmo me machaco dando vueltas a si al igual que tú nunca has sido buena madre yo no estoy siendo buena hija.
Te tolero por respeto, pero sinceramente me sobras, no te necesito, del mismo modo que sé con certeza que tú tampoco nos has necesitado a ninguno como hijos.
Quisiera que al menos pudieras darme pena (además eso te entusiasma: dar pena o ir de víctima es algo que siempre se te dió de perlas), pero ni siquiera ese sentimiento me sale. Intento ayudarte en lo que puedo, pero no me digas qué motivo me mueve a ello, porque realmente no lo sé.
Cuando murió mi padre me pregunté muchas veces por qué no habrías sido tú la que hubiera muerto en lugar de él. Ahora murió mi tío y me cuestiono lo mismo.
Nunca me han gustado las navidades, pero estas van a ser peores que todas las demás. Estaré obligada a verte y eso me va a suponer un triunfo. Cuando vivías en Málaga estaba tranquilísima. No me afectabas ni para bien ni para mal, aunque para bien no sé si me habrás afectado alguna vez. No lo recuerdo. Pero ahora, en Madrid, las cosas me van a cambiar para peor.
Habrá que esperar a que vengan momentos mejores; o, al menos, a que tu presencia deje de afectarme en la salud. Sé que cuando faltes no sentiré nada; me vas a doler muy poco. No tendrá nada que ver a lo que me dolió cuando ellos dos murieron, porque ambos eran buenas personas. Tú no lo has sabido ser nunca. Pero es que tampoco has querido aprenderlo.
miércoles, 27 de noviembre de 2013
La orquesta en el tejado
Hacía ya tiempo que no íbamos a Madrid; no nos entusiasma la idea más que en contadas ocasiones, pero este domingo pasado tocaba visita a un sitio concreto a ver algo también muy concreto y lleno de vida y musicalidad: El Teatro Español acogía a Ara Malikian y todos los chicos y chicas que le acompañaban. Conocíamos a Malikian de una vez que le vimos junto a Yllana en la obra Pagagnini donde hicieron el deleite de todos los que nos congregamos allí.
Y esta vez no podía ser diferente. Su magnífica obra musical, La orquesta en el tejado, con él, impresionante maestro del violín y los que le acompañaban con más violines, violoncellos, violas y contrabajo, también estupendos músicos, hicieron que todos los asistentes quedáramos boquiabiertos. Además, tiene un sentido del humor espectacular, por lo que nos llevamos dos en uno. Os lo recomiendo porque seguro que os encanta. Os dejo una de las piezas:
Y esta vez no podía ser diferente. Su magnífica obra musical, La orquesta en el tejado, con él, impresionante maestro del violín y los que le acompañaban con más violines, violoncellos, violas y contrabajo, también estupendos músicos, hicieron que todos los asistentes quedáramos boquiabiertos. Además, tiene un sentido del humor espectacular, por lo que nos llevamos dos en uno. Os lo recomiendo porque seguro que os encanta. Os dejo una de las piezas:
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