Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos.
León Felipe
Rrrrr, Rrrrrr, Rrrrrrr
martes, 8 de marzo de 2011
domingo, 6 de marzo de 2011
Grupos del feisbús
La de veces que vemos en nuestros muros (que no vallas) que fulanito o menganita se ha hecho fan de un grupo. Y me he puesto a indagar por la red y hay algunos que es que son para echarles de comer aparte. Qué inventiva tiene la peña creando grupitos. Yo no sé, leñes!
•Yo tampoco sabía qué coño hacer con el color blanco del Plastidecor
•Que no me vea, que no me vea… – ¡Uy! ¡Hola! No te había visto…
•Sí, a mi también me dan ganas de pedir un cubata al entrar a Berska
•Kleenex petrificados que aparecen en los bolsillos tras lavar la ropa
•Para los que odiamos la foto de nuestro DNI
•Abofetearía con panceta a las lerdas del anuncio de Special k
•Yo quiero ir a la ruleta de la suerte y decir: la P de PUTA!
•“Mi madre tb dice: esta es la primera vez q me siento en todo el día!”
•Yo también canto las canciones en inglés como me sale de los huevos…
•Yo también dije “trae, que tú no sabes!!” y yo tampoco supe
•Yo también me he encendido un cigarro al revés
•Si cuando un agente me dice “papeles” yo le digo “tijeras”, entonces gano?
•Soy de pueblo, no gilipollas
•Yo también he tirado de la puerta cuando debía empujar
•Para los que paran el microondas 1 seg antes para no escuchar el ruidito
•Yo también he utilizado alguna vez el móvil como linterna
•Mi madre también se inventa la hora que es cuando me despierta
•Vuelvo de fiesta el domingo por la mañana porque por la noche me da miedo
•El día que Alex Ubago tenga novia y sea feliz, se acabó su carrera musical
•Pidas lo que pidas, el peluquero siempre hace lo que le sale de los cojones
•Tu no eres moderno, tu eres gilipollas
•No es que yo sea borde, es que TÚ eres gilipollas
•Chinos que ven una película de chinos mientras te atienden
•Yo tampoco distingo a Guti de su mujer
•Me ha parecido ver al cantante de camela vendiendo bragas en el mercadillo
•Para los que nunca saben si es el timbre o el interruptor de la luz
•Por qué viene una tía del futuro a explicarme como funciona la lejía???
•No entiendo como la gente duerme en el metro y se despiertan en su parada
•Señoras que se quedan dormidas con la novela pero si cambias se despiertan
•Mi madre también me dijo “como vaya yo y lo encuentre…”y va y lo encuentra!
•Me acabo de enterar de qué Sugus es capicúa
•Yo tampoco entiendo qué coño pintaba un cactus en los Fruitis
•Culpo a Disney de mis altas expectativas en cuanto a hombres!
•Yo también de pequeño decía “inglish pitinglish”
•Saludar a alguien , equivocarte y saludar al infinito disimuladamente
•Madres que dicen ‘Que cuando tu vas, yo ya he vuelto un par de veces”
•Señoras que dicen ”Niño, pásame eso, que está ahí, encima del este”
•Metí a un sim en la piscina y quité la escalera para ver como se ahogaba
•Derrocho tanto glamour que sudo purpurina
•Señoras a las que dices “hasta mañana” y responden “si Dios quiere.”
•Yo también tengo un nombre de email ridículo porque me lo hice con 12 años
•Señoras que creen que no sabemos que se meten al mar solo para mear
•Yo también pienso que la familia real deberia estar en generacion ni-ni
•Yo tambien quiero crear un grupo y que la gente se haga fan
•Me encantan los nombres falsos de las cosas de imitacion
•No hay un E.R.E para la Virgen de la Cueva??? por dios!! que pare de llover
•Yo me crié sin movil y encontraba a todo el mundo
•¿Vienes desde el futuro y nos traes una mierda de LEJÍA? (NEUTREX)
•Señoras que se operan la nariz y les queda un agujero más grande que otro
•Creo que Eros Ramazzotti tiene vegetaciones
•A mi también se me han perdido los calcetines mientras dormía
•Yo también salgo mal en las fotos de las orlas (Instituto, Universidad…)
•Deberías broncearte, estás blanco
•Tú deberías leer algún libro, subnormal
•Decir “si eso te llamo” sin tener intención alguna de ir
•Esperar la vuelta de tu marido a casa sentada a oscuras en el sofá
•“Te acuerdas cuando…? Ah no, tu no estabas”
•Yo solía tener una vida… Luego pusieron internet en casa
•Cuando tenía tu edad cambiaba cromos, no enfermedades de transmision sexual
•Ah si? – NO, pero.. a que molaria?
•Cállate por favor, me das vergüenza ajena
•A todos se nos paro el corazon con el “¿Te puedo hacer una pregunta?”
•Nunca sé si cantar “te deseamos todos” o “te deseamos (+ nombre).”
•Suicídate antes de matar a tu mujer y no después
•Señoras que tienen más peligro con un paraguas que con dos pistolas
•Señoras que sacan una silla a la calle y se montan su propio Sálvame Deluxe
•¿Que parte de “solo las puntas” no entienden las peluqueras?
•Esa alegría infinita al encontrar dinero inesperado en un bolsillo
•Cuando te viene la regla, la odias, y cuando no te viene, te acojonas
•Contar una anécdota y terminar diciendo: Bueno, es que así contado no hace gracia
•Yo tampoco sabía qué coño hacer con el color blanco del Plastidecor
•Que no me vea, que no me vea… – ¡Uy! ¡Hola! No te había visto…
•Sí, a mi también me dan ganas de pedir un cubata al entrar a Berska
•Kleenex petrificados que aparecen en los bolsillos tras lavar la ropa
•Para los que odiamos la foto de nuestro DNI
•Abofetearía con panceta a las lerdas del anuncio de Special k
•Yo quiero ir a la ruleta de la suerte y decir: la P de PUTA!
•“Mi madre tb dice: esta es la primera vez q me siento en todo el día!”
•Yo también canto las canciones en inglés como me sale de los huevos…
•Yo también dije “trae, que tú no sabes!!” y yo tampoco supe
•Yo también me he encendido un cigarro al revés
•Si cuando un agente me dice “papeles” yo le digo “tijeras”, entonces gano?
•Soy de pueblo, no gilipollas
•Yo también he tirado de la puerta cuando debía empujar
•Para los que paran el microondas 1 seg antes para no escuchar el ruidito
•Yo también he utilizado alguna vez el móvil como linterna
•Mi madre también se inventa la hora que es cuando me despierta
•Vuelvo de fiesta el domingo por la mañana porque por la noche me da miedo
•El día que Alex Ubago tenga novia y sea feliz, se acabó su carrera musical
•Pidas lo que pidas, el peluquero siempre hace lo que le sale de los cojones
•Tu no eres moderno, tu eres gilipollas
•No es que yo sea borde, es que TÚ eres gilipollas
•Chinos que ven una película de chinos mientras te atienden
•Yo tampoco distingo a Guti de su mujer
•Me ha parecido ver al cantante de camela vendiendo bragas en el mercadillo
•Para los que nunca saben si es el timbre o el interruptor de la luz
•Por qué viene una tía del futuro a explicarme como funciona la lejía???
•No entiendo como la gente duerme en el metro y se despiertan en su parada
•Señoras que se quedan dormidas con la novela pero si cambias se despiertan
•Mi madre también me dijo “como vaya yo y lo encuentre…”y va y lo encuentra!
•Me acabo de enterar de qué Sugus es capicúa
•Yo tampoco entiendo qué coño pintaba un cactus en los Fruitis
•Culpo a Disney de mis altas expectativas en cuanto a hombres!
•Yo también de pequeño decía “inglish pitinglish”
•Saludar a alguien , equivocarte y saludar al infinito disimuladamente
•Madres que dicen ‘Que cuando tu vas, yo ya he vuelto un par de veces”
•Señoras que dicen ”Niño, pásame eso, que está ahí, encima del este”
•Metí a un sim en la piscina y quité la escalera para ver como se ahogaba
•Derrocho tanto glamour que sudo purpurina
•Señoras a las que dices “hasta mañana” y responden “si Dios quiere.”
•Yo también tengo un nombre de email ridículo porque me lo hice con 12 años
•Señoras que creen que no sabemos que se meten al mar solo para mear
•Yo también pienso que la familia real deberia estar en generacion ni-ni
•Yo tambien quiero crear un grupo y que la gente se haga fan
•Me encantan los nombres falsos de las cosas de imitacion
•No hay un E.R.E para la Virgen de la Cueva??? por dios!! que pare de llover
•Yo me crié sin movil y encontraba a todo el mundo
•¿Vienes desde el futuro y nos traes una mierda de LEJÍA? (NEUTREX)
•Señoras que se operan la nariz y les queda un agujero más grande que otro
•Creo que Eros Ramazzotti tiene vegetaciones
•A mi también se me han perdido los calcetines mientras dormía
•Yo también salgo mal en las fotos de las orlas (Instituto, Universidad…)
•Deberías broncearte, estás blanco
•Tú deberías leer algún libro, subnormal
•Decir “si eso te llamo” sin tener intención alguna de ir
•Esperar la vuelta de tu marido a casa sentada a oscuras en el sofá
•“Te acuerdas cuando…? Ah no, tu no estabas”
•Yo solía tener una vida… Luego pusieron internet en casa
•Cuando tenía tu edad cambiaba cromos, no enfermedades de transmision sexual
•Ah si? – NO, pero.. a que molaria?
•Cállate por favor, me das vergüenza ajena
•A todos se nos paro el corazon con el “¿Te puedo hacer una pregunta?”
•Nunca sé si cantar “te deseamos todos” o “te deseamos (+ nombre).”
•Suicídate antes de matar a tu mujer y no después
•Señoras que tienen más peligro con un paraguas que con dos pistolas
•Señoras que sacan una silla a la calle y se montan su propio Sálvame Deluxe
•¿Que parte de “solo las puntas” no entienden las peluqueras?
•Esa alegría infinita al encontrar dinero inesperado en un bolsillo
•Cuando te viene la regla, la odias, y cuando no te viene, te acojonas
•Contar una anécdota y terminar diciendo: Bueno, es que así contado no hace gracia
viernes, 4 de marzo de 2011
Opinad sobre ésto, por favor
Chicos, necesito opiniones sinceras sobre lo que váis a leer porque es para presentarme a un concurso literario en el que sé que no tengo nada qué hacer, pero es que me hace ilusión. Por favor os pido... si veis cosas mal escritas, que os suenen fatal o si os pareciera que es una castaña pilonga todo ello en general, decídmelo, que para eso os lo pongo aquí, para conocer lo que pensáis, que sois expertos en la materia ;-). Ahí os va. Igual se os hace cansino y largo, pero es que tiene que ocupar una serie de páginas y es lo que hay. Espero vuestras opiniones. No vale decirme que os gusta y que está bien porque me queráis mucho. No, eso no me vale. Queredme pero diciéndome las cosas bien claritas, que os lo agradeceré enormemente.
Recibió la llamada de un amigo aquella mañana de lunes. Le pilló medio desprevenida su pregunta:
-¿Has pensado en presentarte al concurso literario?
-¿Yo? Pero si no sé escribir.
-¿Cómo que no? Tienes un blog y no lo haces nada mal.
-Ya. Pero yo escribo en mi blog tonterías, cosas que se me ocurren. Cosas que me ocurren, más bien. De hecho, siento muchísima envidia por la gente que realmente sabe contar cosas, que plasma para todos lo que pasa por su cabeza en un momento determinado. Yo no soy así, no sé hacerlo, mis recursos son de lo más escasos.
-Entra y mira las bases. Perder, no vas a perder nada. Si no pruebas, nunca sabrás si eres capaz de contar y de hacer sentir algo en los demás.
Y empezó a pensarlo incluso con ilusión. Sería sólo una prueba. Total, lo más que podría pasarle es que se quedara como estaba. Así que enganchó su portátil y se lió a dar a las teclas del mismo aún sin tener ni medio claro de qué iba a ponerse a hablar, qué quería escribir para los que tuvieran que leer los trabajos presentados al concurso.
De hecho, pensó, que lo único que sabía hacer era hablar de ella misma. Para eso utilizaba su blog. ¿Por qué no seguir con eso a lo que estaba acostumbrada, pero para el certamen literario?. Y pensó en un dicho conocido: “la curiosidad mató al gato”. Ella no era gata. Bueno, un poco sí, pues madrileña sí era. Y era muy curiosa. Esperaba que iniciarse en ese lío no la mataría. Entonces lo tuvo claro. Decidió que no se quería quedar con las ganas de intentarlo. Sería su primera vez y siempre las primeras experiencias marcan. A saber con qué marca saldría de ésta…
Escasos recuerdos tenía de su existencia en general. Algún hecho concreto grabado con sangre, que por muchos años que pasaran, ahí estaba, escondidito en un rincón de su memoria, en el que ella denominaba cariñosamente “el rincón de aquello que no se olvida”.
Tuvo una infancia… diría que como la de todos los niños. La pasó jugando con los vecinitos de su edad en su barrio de siempre: Simancas. Por aquel entonces, los mayores cuidaban de los pequeños e incluso disfrutaban de ese papel protector. Recordaba con muchísimo cariño y añoranza a la par cuando las madres inflaban a pleno pulmón aquellas barquitas de goma al sol del verano, bien de mañana, para que luego, cuando el agua ya estaba templadita, los pequeñajos como ella se dieran sus buenos chapuzones entre grito y grito y risa y risa.
Otro de sus recuerdos imborrables eran sus profesoras en el colegio del barrio (Felisa y Mª Ángeles (de Puertollano esta última) en especial), colegio de niñas el suyo, que en edificio aparte lo era de niños. Y los quesitos o los briks de leche pequeñitos en la hora de los recreos: Señores que con sus furgonetas llenas y a la puerta del colegio procedían al reparto cotidiano de tan ricos alimentos que quizás en casa escaseaban un poco más de lo debido. O cuando comían de los árboles las florecillas blancas a las que llamaban “pan y quesito” en primavera y que les sabían a gloria bendita.
Y el saber la hora y tener un reloj suyo para ella sola, sin ser heredado de sus hermanos, apenas con cuatro años, porque la niña despuntaba en saber qué marcaban las agujas de los relojes. Y aquello le hacía sentirse enormemente orgullosa de sí misma, porque conocía la hora mucho mejor que cualquier amiguita suya de seis años.
Y de ser la niña pizpireta y graciosa contando chistes cuando iba con sus padres al cortijo de los tíos y allí se la rifaban unos y otros vecinos. Hay que ver “La Marisina” lo “salá” que es. Ven y cuéntanos el chiste del perro “Mis tetas” o vuelve a contarnos lo de tu comunión y el vestido de tu madre. Ahí la gracia no estaba en ningún chiste: es que cuando le preguntaban por el vestido que se había puesto su madre en la boda de su hermana, la contestación suya siempre fue la verídica y no otra. Su madre se puso el vestido de su comunión. Y estallaban en risas aquellos mayores y ella no entendía en ese momento porqué, aunque sí lo entendió tiempo después. Ella se refería a que su madre se puso el mismo vestido que usó cuando ella hizo la comunión. ¡Habría estado su madre guapa en la boda de su hermana con el vestidito blanco de florecillas nacaradas en tonos rosados y la coronita en el pelo…!
O de cuando se cayó, también en el cortijo, sobre una chumbera y le estuvieron quitando pinchos de los higos chumbos por un rato que a ella se le hizo un mundo. Para colmo la habían embadurnado de tierra, pues los lugareños decían que así salían mucho mejor los pinchos de los chumbos. Otra cosa que no se le ocurriría nunca olvidar: que si alguna vez pasaba cerca de una chumbera, miraría muy bien dónde ponía los pies, porque volver a caerse otra vez sobre una chumbera es lo último que haría en esta vida.
O de cuando se enamoró de un caballo. Y de eso estaba segura (lo estuvo siempre), igual que estaba convencida de que el animal se enamoró de ella. También fue en aquel cortijo que con tantísimo cariño rememoraba: Las Majadas, en Granada. Ella no le quitaba ojo al caballo y él a la niña no la dejaba sola. Igual que le pasó años después con su primer novio, hasta que la dejó plantada por otra.
Y del pánico que sintió siempre por los cerdos (hay que ver lo que le gustaba ahora el jamón…). Era sacarlos de su cochiquera y tardaba en subirse a una piedra en menos de lo que tarda en persignarse un cura loco, que diría su madre.
Y de ver nacer los conejillos o las cabritillas. Y de saltar tras ellas como si fuese una ídem. E incluso de aprender uno de aquellos veranos a hacer queso. Ella sola hizo un queso que sabía a gloria; por supuesto, ayudada por una de sus primas mayores.
Y de ir al riachuelo (de los huevos pochos le colocó de nombre desde que lo conoció, porque ese era el nauseabundo olor que desprendía) a lavar la ropa o a limpiar los cacharros de la comida. Y de estar un día lavando ropa con sus primas al pie del riachuelillo y llegar una vaca y llevar ella, para más inri, una camisetita roja y aquella vaca salirle detrás… Y pies para qué os quiero, correr y correr y subirse a un árbol. Y sus primas espantando al bicho para que ella pudiera bajar del árbol y volver a su estado natural, que por muy mona que fuera, no era su sitio el de las ramas.
O de cuando lió a su madre para ir al Barrio de la Concepción a por un perrito que anunciaban en un programa de radio: se lo habían encontrado unos señores de allí y estaba el animalito loco porque alguien lo adoptara. Y allá que se fueron las dos, ella y su madre, santa donde las hubiera (su madre) a por el cachorrillo. Y cuando subieron a aquel piso y observaron que el cachorrete era un chucho bien adulto y con aspecto de medio pulgoso. Se lo llevaron a casa y todas las noches, metido bajo una de las sillas de la cocina, sacaba su “aparatejo” y se lo lamía y relamía ante las voces de su madre. La niña no entendía muy bien qué pasaba, aunque tiempo después lo tuvo muy claro: Que andaba el perro necesitado de cariñito de alguna de su especie.
Otra de las cosas que no olvidaría jamás era cuando su madre la llevaba con ella al trabajo: la basílica de Atocha, donde planchaba ropa, no se sabía si de los curas, si de las camas de los curas, o de qué concretamente. Y la basílica aquella estaba plagada de ratones. Su madre y sus compañeras planchaban y la niña gritaba como una posesa y se subía a una silla, de la misma guisa que cuando andaban cerca suyo los cerdos del cortijo, porque había hecho su aparición algún ratoncillo. Y su madre, escoba (de las de antes, de las verdaderas) en mano, se liaba a escobazo limpio con el bichillo aquel para que Marisina pudiera bajarse de la silla y tranquilizarse. Y ya una vez el ratón aplastado y con la apariencia de una torta de harina, la niña se bajaba y a seguir jugando, que era para lo que estaba.
O de cuando le dio por echarse novios sordomudos. Pudiera parecer que estuvo con unos y con otros como si lo suyo fuera puro vicio. No era eso; era que tenía al lado de su casa un colegio de educación especial, especializado (valga la redundancia) en chicos y chicas que ni oían ni articulaban palabra. Y ellos, los chicos, se ponían en una verja por donde ella pasaba a diario y siendo muy enamoradiza y tonta por aquel entonces (cosa de la que no se ha mejorado mucho, la verdad), comenzó a tener relación con algunos, terminando la cosa, a veces, en idilio, que poco le duraba, ciertamente. Y con ellos aprendió un poco de lengua de signos, pensando incluso en dedicarse a eso cuando fuera mayor, aunque finalmente aquello no se quedó en “su rincón de las cosas que no se olvidan” y lo olvidó.
O ya siendo algo más mayor y en plenas vacaciones en un pueblo de Málaga que se echó un medio novio de allí al que cogió tanto cariño (recíproco, por supuesto) que al marcharse de Torre del Mar para el pueblo de su padre, ni corta ni perezosa, aquella primera noche lejos de su queridísimo novio estival, saltó la valla de la pensión donde pasaba la noche con sus padres (estos en una habitación), una amiga y su sobrina (habitación que Marisina compartía con estas dos), para escapar unos cuarenta kilómetros más allá haciendo auto-stop con todo conductor que quisiera irla acercando al lugar donde se encontraba su amado, llegando allí con más miedo que vergüenza, porque no todos los que la pararon eran señores normales, no, que algunos le pidieron algún precio por el viaje, que por fortuna no llegó nunca a tener que pagar.
Y después de llorar y llorar junto a su idolatrado malagueño en una discoteca en la que sonaba casualmente el “Only you” y habiéndose jurado amor eterno (juramento que jamás se cumplió) entre una lágrima que iba y otra que venía amén de los restregones de mocos en la manga (cada uno en la suya) fue llevada por el primo del malagueño de nuevo al pueblo donde sus padres dormían como ceporros, sin llegarse a enterar nunca de las gracias de que su hija fue capaz por el amor de un andaluz, que para más señas tenía una madre que encalaba casas de día para por las noches venderse a cualquier necesitado con el fin de sacar adelante a sus dos hijos, pues el padre de las criaturas se debió ir a comprar tabaco en su día y no había localizado aún el estanco.
Todo esto que os acaba esta mujer de contar ni ella sabe si llegará a algún sitio, pero lo cierto es que se lo ha pasado estupendamente recordando cositas de antaño, que aún sin haber olvidado y bien guardaditas en su cerebro que siguen todas ellas, incluido el novio malagueño, no suele sacar a la luz y airear como hoy está haciendo aquí para presentarlo a este concurso literario. Es consciente de que no ganará nada, pues ni sabe escribir ni lo pretende. Pero, al menos, mientras escribía su relato, ha sonreído muchas veces, sirviéndole sobre todo para reírse de ella misma, que es, en definitiva, lo que debería practicar todo el personal a diario. Si no se sabe uno reír de sí mismo, malamente le va a ir por la vida. Y como la vida no es nada fácil, con una sonrisa en los labios, quizá se haga más llevadera y divertida.
Quiere agradecer al amigo que le animó a escribir. Y sobre todo, da gracias a su memoria, a esa poquitita que le queda, que aún sabe guardar bien, por fortuna, esto que hoy os ha relatado: trocitos de su niñez y de su adolescencia. Si algún día desaparecen esos poquitos restos, quedará este archivo, si es que no se olvida de sacarlo en papel, que esa será otra, para que, si por casualidad tiene nietos, sepan qué hacía su abuela cuando era como ellos - que lo fue- a pesar del tiempo transcurrido y de las arrugas que en su piel se habrán ido marcando, entre otras cosas, por lo que se supo reír de sí misma.
Recibió la llamada de un amigo aquella mañana de lunes. Le pilló medio desprevenida su pregunta:
-¿Has pensado en presentarte al concurso literario?
-¿Yo? Pero si no sé escribir.
-¿Cómo que no? Tienes un blog y no lo haces nada mal.
-Ya. Pero yo escribo en mi blog tonterías, cosas que se me ocurren. Cosas que me ocurren, más bien. De hecho, siento muchísima envidia por la gente que realmente sabe contar cosas, que plasma para todos lo que pasa por su cabeza en un momento determinado. Yo no soy así, no sé hacerlo, mis recursos son de lo más escasos.
-Entra y mira las bases. Perder, no vas a perder nada. Si no pruebas, nunca sabrás si eres capaz de contar y de hacer sentir algo en los demás.
Y empezó a pensarlo incluso con ilusión. Sería sólo una prueba. Total, lo más que podría pasarle es que se quedara como estaba. Así que enganchó su portátil y se lió a dar a las teclas del mismo aún sin tener ni medio claro de qué iba a ponerse a hablar, qué quería escribir para los que tuvieran que leer los trabajos presentados al concurso.
De hecho, pensó, que lo único que sabía hacer era hablar de ella misma. Para eso utilizaba su blog. ¿Por qué no seguir con eso a lo que estaba acostumbrada, pero para el certamen literario?. Y pensó en un dicho conocido: “la curiosidad mató al gato”. Ella no era gata. Bueno, un poco sí, pues madrileña sí era. Y era muy curiosa. Esperaba que iniciarse en ese lío no la mataría. Entonces lo tuvo claro. Decidió que no se quería quedar con las ganas de intentarlo. Sería su primera vez y siempre las primeras experiencias marcan. A saber con qué marca saldría de ésta…
Escasos recuerdos tenía de su existencia en general. Algún hecho concreto grabado con sangre, que por muchos años que pasaran, ahí estaba, escondidito en un rincón de su memoria, en el que ella denominaba cariñosamente “el rincón de aquello que no se olvida”.
Tuvo una infancia… diría que como la de todos los niños. La pasó jugando con los vecinitos de su edad en su barrio de siempre: Simancas. Por aquel entonces, los mayores cuidaban de los pequeños e incluso disfrutaban de ese papel protector. Recordaba con muchísimo cariño y añoranza a la par cuando las madres inflaban a pleno pulmón aquellas barquitas de goma al sol del verano, bien de mañana, para que luego, cuando el agua ya estaba templadita, los pequeñajos como ella se dieran sus buenos chapuzones entre grito y grito y risa y risa.
Otro de sus recuerdos imborrables eran sus profesoras en el colegio del barrio (Felisa y Mª Ángeles (de Puertollano esta última) en especial), colegio de niñas el suyo, que en edificio aparte lo era de niños. Y los quesitos o los briks de leche pequeñitos en la hora de los recreos: Señores que con sus furgonetas llenas y a la puerta del colegio procedían al reparto cotidiano de tan ricos alimentos que quizás en casa escaseaban un poco más de lo debido. O cuando comían de los árboles las florecillas blancas a las que llamaban “pan y quesito” en primavera y que les sabían a gloria bendita.
Y el saber la hora y tener un reloj suyo para ella sola, sin ser heredado de sus hermanos, apenas con cuatro años, porque la niña despuntaba en saber qué marcaban las agujas de los relojes. Y aquello le hacía sentirse enormemente orgullosa de sí misma, porque conocía la hora mucho mejor que cualquier amiguita suya de seis años.
Y de ser la niña pizpireta y graciosa contando chistes cuando iba con sus padres al cortijo de los tíos y allí se la rifaban unos y otros vecinos. Hay que ver “La Marisina” lo “salá” que es. Ven y cuéntanos el chiste del perro “Mis tetas” o vuelve a contarnos lo de tu comunión y el vestido de tu madre. Ahí la gracia no estaba en ningún chiste: es que cuando le preguntaban por el vestido que se había puesto su madre en la boda de su hermana, la contestación suya siempre fue la verídica y no otra. Su madre se puso el vestido de su comunión. Y estallaban en risas aquellos mayores y ella no entendía en ese momento porqué, aunque sí lo entendió tiempo después. Ella se refería a que su madre se puso el mismo vestido que usó cuando ella hizo la comunión. ¡Habría estado su madre guapa en la boda de su hermana con el vestidito blanco de florecillas nacaradas en tonos rosados y la coronita en el pelo…!
O de cuando se cayó, también en el cortijo, sobre una chumbera y le estuvieron quitando pinchos de los higos chumbos por un rato que a ella se le hizo un mundo. Para colmo la habían embadurnado de tierra, pues los lugareños decían que así salían mucho mejor los pinchos de los chumbos. Otra cosa que no se le ocurriría nunca olvidar: que si alguna vez pasaba cerca de una chumbera, miraría muy bien dónde ponía los pies, porque volver a caerse otra vez sobre una chumbera es lo último que haría en esta vida.
O de cuando se enamoró de un caballo. Y de eso estaba segura (lo estuvo siempre), igual que estaba convencida de que el animal se enamoró de ella. También fue en aquel cortijo que con tantísimo cariño rememoraba: Las Majadas, en Granada. Ella no le quitaba ojo al caballo y él a la niña no la dejaba sola. Igual que le pasó años después con su primer novio, hasta que la dejó plantada por otra.
Y del pánico que sintió siempre por los cerdos (hay que ver lo que le gustaba ahora el jamón…). Era sacarlos de su cochiquera y tardaba en subirse a una piedra en menos de lo que tarda en persignarse un cura loco, que diría su madre.
Y de ver nacer los conejillos o las cabritillas. Y de saltar tras ellas como si fuese una ídem. E incluso de aprender uno de aquellos veranos a hacer queso. Ella sola hizo un queso que sabía a gloria; por supuesto, ayudada por una de sus primas mayores.
Y de ir al riachuelo (de los huevos pochos le colocó de nombre desde que lo conoció, porque ese era el nauseabundo olor que desprendía) a lavar la ropa o a limpiar los cacharros de la comida. Y de estar un día lavando ropa con sus primas al pie del riachuelillo y llegar una vaca y llevar ella, para más inri, una camisetita roja y aquella vaca salirle detrás… Y pies para qué os quiero, correr y correr y subirse a un árbol. Y sus primas espantando al bicho para que ella pudiera bajar del árbol y volver a su estado natural, que por muy mona que fuera, no era su sitio el de las ramas.
O de cuando lió a su madre para ir al Barrio de la Concepción a por un perrito que anunciaban en un programa de radio: se lo habían encontrado unos señores de allí y estaba el animalito loco porque alguien lo adoptara. Y allá que se fueron las dos, ella y su madre, santa donde las hubiera (su madre) a por el cachorrillo. Y cuando subieron a aquel piso y observaron que el cachorrete era un chucho bien adulto y con aspecto de medio pulgoso. Se lo llevaron a casa y todas las noches, metido bajo una de las sillas de la cocina, sacaba su “aparatejo” y se lo lamía y relamía ante las voces de su madre. La niña no entendía muy bien qué pasaba, aunque tiempo después lo tuvo muy claro: Que andaba el perro necesitado de cariñito de alguna de su especie.
Otra de las cosas que no olvidaría jamás era cuando su madre la llevaba con ella al trabajo: la basílica de Atocha, donde planchaba ropa, no se sabía si de los curas, si de las camas de los curas, o de qué concretamente. Y la basílica aquella estaba plagada de ratones. Su madre y sus compañeras planchaban y la niña gritaba como una posesa y se subía a una silla, de la misma guisa que cuando andaban cerca suyo los cerdos del cortijo, porque había hecho su aparición algún ratoncillo. Y su madre, escoba (de las de antes, de las verdaderas) en mano, se liaba a escobazo limpio con el bichillo aquel para que Marisina pudiera bajarse de la silla y tranquilizarse. Y ya una vez el ratón aplastado y con la apariencia de una torta de harina, la niña se bajaba y a seguir jugando, que era para lo que estaba.
O de cuando le dio por echarse novios sordomudos. Pudiera parecer que estuvo con unos y con otros como si lo suyo fuera puro vicio. No era eso; era que tenía al lado de su casa un colegio de educación especial, especializado (valga la redundancia) en chicos y chicas que ni oían ni articulaban palabra. Y ellos, los chicos, se ponían en una verja por donde ella pasaba a diario y siendo muy enamoradiza y tonta por aquel entonces (cosa de la que no se ha mejorado mucho, la verdad), comenzó a tener relación con algunos, terminando la cosa, a veces, en idilio, que poco le duraba, ciertamente. Y con ellos aprendió un poco de lengua de signos, pensando incluso en dedicarse a eso cuando fuera mayor, aunque finalmente aquello no se quedó en “su rincón de las cosas que no se olvidan” y lo olvidó.
O ya siendo algo más mayor y en plenas vacaciones en un pueblo de Málaga que se echó un medio novio de allí al que cogió tanto cariño (recíproco, por supuesto) que al marcharse de Torre del Mar para el pueblo de su padre, ni corta ni perezosa, aquella primera noche lejos de su queridísimo novio estival, saltó la valla de la pensión donde pasaba la noche con sus padres (estos en una habitación), una amiga y su sobrina (habitación que Marisina compartía con estas dos), para escapar unos cuarenta kilómetros más allá haciendo auto-stop con todo conductor que quisiera irla acercando al lugar donde se encontraba su amado, llegando allí con más miedo que vergüenza, porque no todos los que la pararon eran señores normales, no, que algunos le pidieron algún precio por el viaje, que por fortuna no llegó nunca a tener que pagar.
Y después de llorar y llorar junto a su idolatrado malagueño en una discoteca en la que sonaba casualmente el “Only you” y habiéndose jurado amor eterno (juramento que jamás se cumplió) entre una lágrima que iba y otra que venía amén de los restregones de mocos en la manga (cada uno en la suya) fue llevada por el primo del malagueño de nuevo al pueblo donde sus padres dormían como ceporros, sin llegarse a enterar nunca de las gracias de que su hija fue capaz por el amor de un andaluz, que para más señas tenía una madre que encalaba casas de día para por las noches venderse a cualquier necesitado con el fin de sacar adelante a sus dos hijos, pues el padre de las criaturas se debió ir a comprar tabaco en su día y no había localizado aún el estanco.
Todo esto que os acaba esta mujer de contar ni ella sabe si llegará a algún sitio, pero lo cierto es que se lo ha pasado estupendamente recordando cositas de antaño, que aún sin haber olvidado y bien guardaditas en su cerebro que siguen todas ellas, incluido el novio malagueño, no suele sacar a la luz y airear como hoy está haciendo aquí para presentarlo a este concurso literario. Es consciente de que no ganará nada, pues ni sabe escribir ni lo pretende. Pero, al menos, mientras escribía su relato, ha sonreído muchas veces, sirviéndole sobre todo para reírse de ella misma, que es, en definitiva, lo que debería practicar todo el personal a diario. Si no se sabe uno reír de sí mismo, malamente le va a ir por la vida. Y como la vida no es nada fácil, con una sonrisa en los labios, quizá se haga más llevadera y divertida.
Quiere agradecer al amigo que le animó a escribir. Y sobre todo, da gracias a su memoria, a esa poquitita que le queda, que aún sabe guardar bien, por fortuna, esto que hoy os ha relatado: trocitos de su niñez y de su adolescencia. Si algún día desaparecen esos poquitos restos, quedará este archivo, si es que no se olvida de sacarlo en papel, que esa será otra, para que, si por casualidad tiene nietos, sepan qué hacía su abuela cuando era como ellos - que lo fue- a pesar del tiempo transcurrido y de las arrugas que en su piel se habrán ido marcando, entre otras cosas, por lo que se supo reír de sí misma.
jueves, 3 de marzo de 2011
A la rica trufa
Hoy me ha dado por hacer dulce. Y he hecho un bizcochito al limón con manzana y unas trufitas que no había hecho en mi vida y a las que tengo unas ganitas de hincarles el diente que pa qué...
Ahí os va la receta. Más facilonas no pueden ser. Y más guarras las manos de formar bolitas no te digo... eso sí, una, vaga y requetelimpia, ni ha hecho bolas ni nada que se le parezca. Tal y como se cogían con la cuchara, allá que iban o para los fideitos de chocolate o para el colacao cuando se han terminado los fideitos.
Os dejo foto (muy lustrosas ya os he dicho que no han quedado, pero ricas están fijo) y receta:
Ingredientes:
-150 gr. de chocolate negro de fundir
-150 gr. de chocolate con leche
-100 gr. de nata líquida
-50 gr. de whisky (o unos 30 para que se note menos el sabor a alcohol o si el whiski es de super marca, que no era mi caso)
-Fideos de chocolate
Se funden los chocolates junto con la nata líquida para después añadirle el whisky.
Se mete la masa en el congelador para que se endurezca un poco y sea más fácil de manejar con las manos.
Se hacen las bolas (u lo que salga, como he hecho yo)
Una vez formadas las bolas o las cosas raras que nos hayan salido, se pasan por los fideitos de choco.
A mí, como ha sido la primera vez y en lugar de trufitas he hecho trufotas, he tenido que echar mano del colacao pues los fideos no han llegado para todas las trufas.
Volvemos a meterlas al congelador y de ahí a que se terminen, os digo yo que no hay mucho trecho.
¡Hala, buen provecho!
Ahí os va la receta. Más facilonas no pueden ser. Y más guarras las manos de formar bolitas no te digo... eso sí, una, vaga y requetelimpia, ni ha hecho bolas ni nada que se le parezca. Tal y como se cogían con la cuchara, allá que iban o para los fideitos de chocolate o para el colacao cuando se han terminado los fideitos.
Os dejo foto (muy lustrosas ya os he dicho que no han quedado, pero ricas están fijo) y receta:
Ingredientes:
-150 gr. de chocolate negro de fundir
-150 gr. de chocolate con leche
-100 gr. de nata líquida
-50 gr. de whisky (o unos 30 para que se note menos el sabor a alcohol o si el whiski es de super marca, que no era mi caso)
-Fideos de chocolate
Se funden los chocolates junto con la nata líquida para después añadirle el whisky.
Se mete la masa en el congelador para que se endurezca un poco y sea más fácil de manejar con las manos.
Se hacen las bolas (u lo que salga, como he hecho yo)
Una vez formadas las bolas o las cosas raras que nos hayan salido, se pasan por los fideitos de choco.
A mí, como ha sido la primera vez y en lugar de trufitas he hecho trufotas, he tenido que echar mano del colacao pues los fideos no han llegado para todas las trufas.
Volvemos a meterlas al congelador y de ahí a que se terminen, os digo yo que no hay mucho trecho.
¡Hala, buen provecho!
Sabina... siempre Sabina
Le da a Operación Triunfo, a Gran Hermano y de paso arremete también contra Gadaffi. Es mi héroe este hombre por muy golfo que sea
Décimas de quita y pon
Joaquín Sabina
Juventud, fama, belleza,
qué ganas de dar la nota,
puestos a bailar la jota
yo me pido otra cerveza
y, sin perder la cabeza,
con mi pareja de sotas
juro por la sexta flota,
que el corazón manda más;
empieza la cuenta atrás
del día de la marmota.
A la mierda Operación
Triunfo, qué maravilla,
que se vuelva la tortilla
del lado de la razón.
No se acaba la canción,
fracasa la tonadilla
ratonera y amarilla,
aún resiste Gran Hermano,
pero ya vendrá el verano
con su champú antiladillas.
Gadafi, virgen María,
bombardeando a su gente,
menuda drag queen demente
sin pueblo ni dinastía.
La revolución impía
tal vez peca de inocente,
cuando, sin uñas ni dientes,
adolescente y pardilla,
se enfrenta a la Jamahiriya
del crudo para occidente.
Contra la violencia de género
Porque en carnaval no todo son risas y despiporre. También se puede aprovechar para ejercer una denuncia social contra esta lacra terrible que parece estar tan de moda
miércoles, 2 de marzo de 2011
Las tres rejas
El joven discípulo de un sabio Maestro llega a casa de éste y le dice:
-Oye, Maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia...
-¡Espera! –lo interrumpe el Maestro. ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
-¿Las tres rejas?
-Sí. La primera es la Verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?
-No. Lo oí comentar a unos vecinos.
-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la Bondad. Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?
-No, en realidad no. Al contrario.
-¡Ah, vaya! La última reja es la Necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
-A decir verdad, no.
-Entonces –dijo el sabio sonriendo-, si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.
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El joven discípulo de un sabio Maestro llega a casa de éste y le dice:
-Oye, Maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia...
-¡Espera! –lo interrumpe el Maestro. ¿Ya hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?
-¿Las tres rejas?
-Sí. La primera es la Verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?
-No. Lo oí comentar a unos vecinos.
-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la Bondad. Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?
-No, en realidad no. Al contrario.
-¡Ah, vaya! La última reja es la Necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?
-A decir verdad, no.
-Entonces –dijo el sabio sonriendo-, si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, sepultémoslo en el olvido.
Los secretos que guarda Madrid
Ya conocía yo estos secretillos por un mail, que no es que yo haya visto mucho de lo que aquí os dejo, pero quisiera compartirlos, ya que nuevamente me han enviado este correo. Os sorprenderá ;-)
¿Moscú?
No, Madrid. Hace poco mas de cien años, entre 1902 y 1910, el arquitecto Fernando Arbos levantó en la calle de Alcalá la iglesia de San Manuel y San Benito. Es el mejor ejemplo de aquitectura neobizantina de la capital. Tiene planta de cruz griega y una cúpula en cuyas pechinas se representan los cuatro evangelistas. Durante la Guerra Civil se salvó de las llamas, pero sólo porque el Gobierno del Frente Popular decidió utilizarlo como almacén.
¿Nueva York? No, Madrid. La fachada del Banco de España es uno de los edificios mas conocidos de Madrid, no así su interior, que no desmerece en nada la magnificencia que se ve desde fuera. Aunque el Banco de Espana fue fundado en 1856 no ocupó la actual sede hasta finales de siglo, cuando se levantó este edificio en el mismo corazón de la ciudad. Por fuera es de estilo neoclásico con toques venecianos, por dentro se asemeja a estaciones de tren como la neoyorquina de Grand Central Station. ¿Roma?
No, Madrid. Al noreste de la ciudad, no muy lejos del aeropuerto de Barajas, se encuentra el parque del Capricho. En origen fueron los jardines del palacio de los duques de Osuna, un palacete neoclásico que se encuentra en uno de los extremos del parque. Tanto los jardines como el palacio fueron levantados a finales del siglo XVIII. El templete dedicado a Baco, dios del vino, es uno de los monumentos mas característicos de estos aristocráticos jardines.
¿Florencia?
No, Madrid. Las Escuelas Pías de San Fernando, en Lavapies, fueron el primer colegio de los Escolapios que hubo en Madrid. El edificio, dedicado al santo patrón del entonces monarca Fernando VI, se construyó en el siglo XVIII y era una escuela para niños pobres. El 19 de julio de 1936 le metieron fuego, pero no fue reconstruido posteriormente. Mantuvo su estado de ruina hasta que en 2002 la UNED lo habilitó como biblioteca dejando visible parte de la ruina como recuerdo de la Guerra Civil
¿Paris?. No, Madrid. La Escuela de Ingenieros de Minas de la calle Ríos Rosas fue inaugurada en 1893. El arquitecto ideó un edificio de planta rectangular estructurado en torno a un patio central con dos torreones rematados por cúpulas de estilo francés. El patio lo cubre una estructura de hierro y cristal. Todo el edificio rezuma influencia parisina.
¿Viena? No, Madrid. La de Santa Bárbara era la iglesia que pertenecía al Convento de las Salesas Reales, fundado por la reina Bárbara de Braganza en 1748. A finales del siglo XIX las monjas fueron exclaustradas y el edificio del convento dedicado a Palacio de Justicia. La iglesia se convirtió en parroquia, una más de Madrid, aunque con regios inquilinos. En ella está enterrada la propia Bárbara de Braganza y su esposo, el rey Fernando VI, que no quisieron ser sepultados en el monasterio de El Escorial como el resto de reyes de Espana.
¿Lisboa?
No, Madrid. La catedral de Alcalá de Henares es sede de la diócesis homónima y la única en el mundo, junto a la iglesia de San Pedro de Lovaina, que posee el titulo de "Iglesia Magistral", lo que implicaba que todos sus canónigos tenian que ser doctores en teología. Fue levantada en el tramo final del gótico, de ahí que muchos de sus elementos sean ya típicamente renacentistas.
¿Barcelona?. No, Madrid. El Caixa Forum del paseo del Prado es el último añadido a la ya grandísima oferta cultural de la ciudad. Fue inaugurado en el año 2008. El complejo es obra del prestigioso estudio de arquitectura Herzog & De Meuron, que consiguió levantar un museo desde cero respetando la antigua central eléctrica de Mediodia. Lo más llamativo del conjunto es el jardín vertical obra del botánico francés Patrick Blanc. El jardín ocupa la medianera del edificio adyacente y está compuesto por 15.000 plantas de 250 especies diferentes.
¿El Pirineo?
No, Madrid. Al norte de la comunidad se encuentra Buitrago del Lozoya, un pequeno pueblo amurallado que custodia el paso de Somosierra. Fue fundado por Alfonso VI de Castilla en el año 1096, cuando sus habitantes recibieron las armas del escudo. Aparte de su muralla, que data del siglo XI, Buitrago tiene un castillo, una iglesia gótico-mudéjar y hasta un museo dedicado a Picasso con obras que el pintor regaló a su peluquero, nacido en el pueblo.
¿Finlandia?. No, Madrid. Cerca de Rascafria, en las inmediaciones del monasterio de Santa María del Paular, se encuentra este bosque de coníferas y árboles de hoja caduca similar a los del norte de Europa. El bosque se beneficia del microclima que existe en el alto valle del Lozoya, a 1.000 metros sobre el nivel del mar y rodeado de picos de mas de 2.000 metros de altitud y una pluviosidad mayor que en el resto de la meseta. La nieve suele hacer acto de presencia a menudo en invierno. En verano la suavidad de sus temperaturas lo han convertido en meca de senderistas y amantes de la naturaleza.
¿Chicago?
No, Madrid. A 230 metros del suelo, altura a la que se encuentra la azotea de la Torre Espacio, el tráfico del paseo de la Castellana no es más que un lejano rumor. El conjunto de rascacielos conocido como "Cuatro Torres" fue levantado entre 2004 y 2008. La más alta es la Torre Cajamadrid, que con 250 metros es también la más alta de España y la quinta de Europa.
¿Escocia?. No, Madrid. En 1907 Alfonso XIII inauguró el embalse de Santillana, construido sobre el cauce del río Manzanares. Para rematar la presa los arquitectos diseñaron una torre de estilo gótico- plateresco que sirviese de anticipo al castillo medieval que se encuentra al otro lado del embalse. En los años 60 se había quedado pequeño y se levantó una nueva presa delante de la antigua aunque conservando esta. De este modo la torre se quedó en mitad del lago artificial y ahí lleva más de un siglo viendo subir y bajar el nivel de las aguas.
¿Islandia? No, Madrid. Durante el verano de 1964 la sequía castigó severamente a la capital. Fue entonces cuando se pensó en retener las aguas del Lozoya en su curso alto, donde más llueve de toda la región. El embalse se inauguró tres años después dejando un soberbio lago artificial de 480 hectáreas a los pies de la sierra. Aparte de este, el rio Lozoya tiene cuatro embalses más, de ahí que decir agua de Madrid, famosa por su calidad, es casi lo mismo que decir agua del Lozoya.
¿Borgoña? No, Madrid. En 1782 Carlos III fundó en Aranjuez la Bodega del Real Cortijo para conservar y envejecer los vinos del mismo nombre. Despues de una historia muy ajetreada hoy la bodega sigue haciendo lo mismo que entonces. Produce muy pocas botellas (unas 25.000 al año) que sóolo pueden disfrutar los socios de un selecto club enológico. Ofrece también la posibilidad de celebrar eventos en sus centenarias cuevas y, ya de paso, catar el vino.
martes, 1 de marzo de 2011
Información y cuidados
*Dicen que todos los días tenemos que comer una manzana por el hierro y un plátano, por el potasio. También una naranja, para la vitamina C, medio melón para mejorar la digestión y una taza de té verde sin azúcar, para prevenir la diabetes.*
*Todos los días hay que tomar dos litros de agua (sí, y luego mearlos, que lleva como el doble del tiempo que llevó tomárselos).*
*Todos los días hay que tomarse un Activia o un Yogurt para tener 'L. Cassei Defensis', que nadie sabe qué mierda es, pero parece que si no te tomas un millón y medio todos los días, empiezas a ver a la gente como borrosa.*
*Cada día una aspirina, para prevenir los infartos, más un vaso de vino tinto, para lo mismo. Y otro de blanco, para el sistema nervioso. Y uno de cerveza, que ya no me acuerdo para qué era. Si te lo tomas todo junto, por más que te dé un derrame ahí mismo, no te preocupes pues probablemente ni te enteres.*
*Todos los días hay que comer fibra. Mucha, muchísima fibra, hasta que logres defecar un sweater. Hay que hacer entre cuatro y seis comidas diarias, livianas, sin olvidarte de masticar cien veces cada bocado. Haciendo un pequeño cálculo, sólo en comer se te van como cinco horitas.*
*Ah, después de cada comida hay que lavarse los dientes, o sea: después del Activia y la fibra los dientes, después de la manzana los dientes, después del plátano los dientes... y así mientras tengas dientes,...*
*Mejor amplía el baño y mete el equipo de música, porque entre el agua, la fibra y los dientes, te vas a pasar varias horas por día ahí adentro.*
*Hay que dormir ocho horas y trabajar otras ocho, más las cinco que empleamos en comer, veintiuno. Te quedan tres, siempre que no te agarre algún imprevisto. Según las estadísticas, vemos tres horas diarias de televisión. Bueno, ya no puedes porque todos los días hay que caminar por lo menos media hora (dato por experiencia: a los 15 minutos regresa, si no la media hora se te hace una).*
*Y hay que cuidar las amistades porque son como una planta: hay que regarlas a diario. Y cuando te vas de vacaciones también, supongo. Además, hay que estar bien informado, así que hay que leer por lo menos dos diarios y algún artículo de revista, para contrastar la información. ¡Ah!, hay que tener sexo todos los días, pero sin caer en la rutina: hay que ser innovador, creativo, renovar la seducción. Eso lleva su tiempo. ¡Y ni qué hablar si es sexo tántrico!! (al respecto te recuerdo: después de cada comida hay que cepillarse los dientes!).*
*En fin, a mí la cuenta me da unas 29 horas diarias. La única posibilidad que se me ocurre es hacer varias de estas cosas a la vez, por ejemplo: Te duchas con agua fría y con la boca abierta así te tragas los 2 litros de agua.*
*Mientras sales del baño con el cepillo de dientes en la boca le vas haciendo el amor (tántrico) parado a tu pareja, que de paso mira la TV y te cuenta, mientras barres. ¿Te quedó una mano libre? Llama a tus amigos. ¡Y a tus padres!! Tómate el vino (después de llamar a tus padres te va a hacer falta). Y menos mal que ya crecimos, porque si no nos tendríamos que clavar un Danonino Extra Calcio todos los días.*
*¡Úuuuf! Pero si te quedan 2 minutos. Ahora te dejo porque entre el yogur, el medio melón, la cerveza, el primer litro de agua y la tercera comida con fibra del día, ya no sé qué estoy haciendo pero necesito un baño urgente. Ah, voy a aprovechar y me llevo el cepillo de dientes*
Ikea ya no sólo venderá muebles
Ikea amenaza con vender coches…
Dios nos coja confesados.
BUENA SUERTE…
¡AH!... SE ME OLVIDABA DECIRTE QUE VIENE CON LA HERRAMIENTA
Dios nos coja confesados.
BUENA SUERTE…
¡AH!... SE ME OLVIDABA DECIRTE QUE VIENE CON LA HERRAMIENTA
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