Rrrrr, Rrrrrr, Rrrrrrr

miércoles, 26 de octubre de 2011

Lo que no esté en Facebook es que no existe

Más que nada por la cantidad de grupos cachondos que se encuentran en la famosa red de redes. Presentación que me ha enviado la amiga Kaixo con la que me he partido viendo los nombres de los famosos grupos de esta red social. Espero que os entretenga como ha pasado conmigo


viernes, 21 de octubre de 2011

La moda verde


En la fila del supermercado, el cajero le dice a una señora mayor que debería traer su propia bolsa, ya que las bolsas de plástico no son buenas para el medio ambiente.

La señora pide disculpas y explica: "Es que no había esta moda verde en mis tiempos."

El empleado le contestó: "Ese es ahora nuestro problema. Su generación no puso suficiente cuidado en conservar el medio ambiente."

Tiene razón: nuestra generación no tenía esa moda verde.

En aquel entonces, las botellas de leche, las botellas de gaseosa y las de cerveza se devolvían a la tienda. La tienda las enviaba de nuevo a la fábrica para ser lavadas y esterilizadas antes de llenarlas de nuevo, de manera que se podían usar las mismas botellas una y otra vez. Así, realmente las reciclaban.

Subíamos las escaleras, porque no había escaleras mecánicas en cada comercio ni oficina. Íbamos andando a las tiendas en lugar de ir en coches de 300 caballos de potencia cada vez que necesitábamos recorrer 200 metros.

Por entonces, lavábamos los pañales de los bebés porque no los había desechables.

Secábamos la ropa en tendederos, no en secadoras que funcionan con 220 voltios. La energía solar y la eólica secaban verdaderamente nuestra ropa. Los chicos usaban la ropa de sus hermanos mayores, no siempre modelitos nuevos. Pero esa señora está en lo cierto: no teníamos una moda verde en nuestros días.

Entonces teníamos una televisión, o radio, en casa -no un televisor en cada habitación. Y la TV tenía una pantallita del tamaño de un pañuelo, no una pantallota del tamaño de un estadio.

En la cocina, molíamos y batíamos a mano, porque no había máquinas eléctricas que lo hiciesen por nosotros.

Cuando empaquetábamos algo frágil para enviarlo por correo, usábamos periódicos arrugados para protegerlo, no cartones preformados o bolitas de plástico.

En esos tiempos no arrancábamos un motor y quemábamos gasolina sólo para cortar el césped. Usábamos una podadora que funcionaba a músculo. Hacíamos ejercicio trabajando, así que no necesitábamos ir a un gimnasio para correr sobre cintas mecánicas que funcionan con electricidad.

Bebíamos del grifo cuando teníamos sed, en lugar de usar vasitos o botellas de plástico cada vez que teníamos que tomar agua.

Recargábamos las estilográficas con tinta, en lugar de comprar una nueva y cambiábamos las cuchillas de afeitar en vez de tirar a la basura toda la afeitadora sólo porque la hoja perdió su filo.

En aquellos tiempos, la gente tomaba el tranvía o el autobús y los chicos iban en sus bicicletas a la escuela o andando, en lugar de usar a su mamá como taxista las 24 horas.

Teníamos un enchufe en cada habitación, no una regleta de enchufes para alimentar una docena de artefactos. Y no necesitábamos un aparato electrónico para recibir señales desde satélites situados a miles de kilómetros de distancia en el espacio para encontrar la pizzería más próxima.

Así que ¿no les parece lamentable que la actual generación se queje continuamente de lo irresponsables que éramos los viejos por no tener esta moda verde en nuestros tiempos?

lunes, 17 de octubre de 2011

LA TORTUGA EN EL POSTE



Un joven está paseando por la plaza de un pueblo y decide tomar un descanso.
Se sienta en un banco... al lado hay un señor de más edad y, naturalmente, comienzan a conversar sobre el país, el gobierno y finalmente sobre los políticos.

El señor le dice al joven:

- "¿Sabe? - LOS POLÍTICOS, SON COMO UNA TORTUGA EN UN POSTE."

Después de un breve lapso, el joven responde:

- "No comprendo bien la analogía... ¿Qué significa eso, señor?"

Entonces, el señor le explica:

"Si vas caminando por el campo y ves una tortuga arriba de un poste de alambrado haciendo equilibrio"

¿Qué se te ocurre?


Viendo la cara de incomprensión del joven, continúa con su explicación:


- Primero: No entenderás cómo llegó ahí.

- Segundo: No podrás creer que esté ahí.

- Tercero: Sabrás que no pudo haber subido solita ahí .

- Cuarto: Estarás seguro que no debería estar ahí.

- Quinto: Serás consciente que no va a hacer nada útil mientras esté ahí.

"Entonces lo único sensato sería ayudarla a bajar."

EN LAS PRÓXIMAS ELECCIONES HAGÁMOSLO BIEN, TRATEMOS DE QUE NINGÚN ANIMAL SUBA AL POSTE

viernes, 14 de octubre de 2011

miércoles, 5 de octubre de 2011

¡Jodó con la vecina!

Una madruga. El despertador suena en su mesilla (pocas veces) a las 7 de la mañana. Puntualizo lo de que lo hace pocas veces, porque por regla general, servidora a las siete está ya en danza y duchadita, pues es de dormir ligero y cualquier cosita la hace abrir los ojos como platos.


Pero es que para colmo de males por aquello de que bastante tiene una con dormir pocas horas, pues los despertares nocturnos son unos pocos diariamente, su vecina de pared debe tener, una de dos, o un despertador con alarma telefónica o un teléfono con alarma despertadora. Todos los santos días, sin que falte uno de lunes a viernes, ese timbre terrorífico suena cinco o seis veces (tengo que pararme tranquilamente a contar las veces que la chicharra de la vecina suena) a eso de las seis y cuarto de la mañana.

Y claro, una indaga porque le toca las narices tener que despertarse tres cuartos de hora antes porque la vecina de al lado me joroba el sueño, que no sé por qué, pero a esas horas es el que mejor sabe. Y mira tú por dónde, me lo he encontrado, porque otra cosa no será, pero en Internet uno se empapa hasta de lo más inverosímil. Os voy a poner cómo es la cuestión por si queréis tocarle los cataplines al vecino de al lado:

“Con Movistar puedes programar que te suene el teléfono a cierta hora. De esta manera podrás contar con un Despertador Telefónico.

CÓMO FUNCIONA:

Fácil: debes seguir los siguientes pasos.

*55*0630#
*55* Para activar el Servicio
0630 Poner la hora sin puntos en formato 24hs.
# Para Finalizar la operación

Una vez realizado el último paso, se escucha la voz de una locutora de Movistar notificando que el servicio fue activado.

Por último, cuando suena el teléfono a la hora programada, y tú atiendes el teléfono, la voz de la locutora agradece el uso del servicio”.

¡¡¡¡Mira qué maja la mujer!!!!

Y mi vecina… ¡¡¡Mucho más maja!!!


martes, 4 de octubre de 2011

Ciento y la madre

A veces hacemos cosas de las que luego nos arrepentimos. A mí me gusta más arrepentirme de lo que no hago que de lo que hago, pero en este caso, en qué hora...

Habíamos decidido invitar a los compis del grupo rockero del contrario el domingo pasado a comer de barbacoa. Unos tienen hijos, otros no... en fin, que en principio íbamos a ser unos 14, contando ya con nosotros mismos, la familia Telerín, gatos aparte.

Y empezaron a llegar. ¡Oh, sorpresa! Una de las parejas se acabó trayendo a sus hijos (dos). Y otra, pues que también. En total éramos 18. Mete a 18 personas en un patio con dos mesas y sus sillas. Claro, hay que echar mano de la mesa de la cocina también o no nos sentamos ni de coña. Saca por la ventana del patio la mesa o no sale ni a empujones. Venga, ya estamos todos reunidos fuera. Algunos de pie, pues los niños para qué iban a sentarse a la mesa de la terraza pudiendo estar todos arrechuchaos en las otras. Madre del cordero, dichosas criaturitas...

Y empezamos a comer y nos empezamos a multiplicar, pues aún no habiéndolas invitado, allí se nos acoplaron decenas de moscas que también tenían hambre las pobreticas mías. Pasamos la tarde pegaditos unos a otros gracias a la cabezonería de los chiquillos de no irse a otra mesa, sudando como pollitos entre el calorcito que hacía y el pegamiento de cuerpos, haciendo aspavientos para quitarnos de encima las puñeteras moscas... Los que más agustito estuvieron fueron mis gatos, cada uno en una cama echando sus siestorros correspondientes. ¡Esos sí que saben!

Por fin se fueron. Los humanos a su casa afortunadamente. Las moscas a mi cocina para desgracia nuestra. no sé yo si en mi vida he visto más moscas juntas. Yo creo que se reproducían por momentos. Matabas dos y al rato tenías siete. Creo que hoy terminé con la última. Hoy es martes, por si no os habíais dado cuenta. Me han durado las moscas de domingo a martes. Y lo más probable, como son tan majetas, es que hoy me reciban haciéndome la ola cuando entre a la cocina a la vuelta del trabajo las que hayan salido de debajo de las piedras. Lo mismo hasta, si son muchas, me colocan una alfombra roja. O me han calentado la comida.

¡Qué arrepentida estoy, leches! ¡Más que arrepentida, harta, sobre todo de moscas! Eso sí os digo: a matamoscas ya no hay quien me gane.

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